Mujeres de toda Nueva Zelanda se pusieron pañuelos en la cabeza el viernes para mostrar su solidaridad con los musulmanes, una semana después de que 50 personas murieran en dos mezquitas de la ciudad de Christchurch.

Thaya Ashman, médica de Auckland, tuvo la idea de animar a la gente a llevar un pañuelo en la cabeza tras oír hablar de una mujer que tenía demasiado miedo para salir, pues sentía que el pañuelo la convertiría en blanco de un ataque terrorista.
«Quería decir: “Estamos con ustedes, queremos que se sientan como en casa en sus propias calles; los queremos, apoyamos y respetamos”», dijo Ashman.
Mientras Christchurch se preparaba para las oraciones en un parque frente a la mezquita Al Noor, donde la semana anterior habían muerto la mayoría de las víctimas, mujeres de Auckland, Wellington y Christchurch publicaron fotos suyas con pañuelos en la cabeza; algunas también aparecían con sus hijos, que llevaban pañuelos.
«¿Por qué llevo hoy un pañuelo en la cabeza? Bueno, mi principal motivo es que, si aparece otra persona blandiendo un arma, quiero interponerme entre ella y cualquiera a quien pudiera apuntar. Y no quiero que pueda distinguirnos, porque no hay ninguna diferencia», dijo Bell Sibly, en Christchurch.
Muchas mujeres musulmanas se cubren la cabeza en público con el hiyab como señal de modestia, aunque algunos críticos lo consideran un símbolo de opresión femenina.
La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, recibió elogios generalizados la semana pasada por ponerse un pañuelo negro en la cabeza al reunirse con miembros de la comunidad musulmana tras los tiroteos.
Una agente de policía vigiló un cementerio de Christchurch, donde el jueves enterraron a las víctimas de los tiroteos, con un pañuelo sobre la cabeza y un arma automática en las manos.
«Desviar el análisis»
Rachel MacGregor, que participa en la campaña Head Scarf for Harmony, dijo que había sentido ansiedad al salir con la cabeza cubierta y que la gente la miraba fijamente cuando entraba en el edificio de oficinas donde trabaja.
«Por primera vez, esto me ha permitido apreciar lo que debe de ser pertenecer a una minoría y llevar ropa que quizá la mayoría no suele usar», dijo por teléfono desde Auckland.
Tanto los pañuelos en la cabeza como el niqab, el velo islámico que cubre todo el rostro, han suscitado debates en países de todo el mundo. Algunos han intentado restringir estas prendas, en particular el niqab; otros han pedido que las mujeres las lleven.
Aunque la campaña de Nueva Zelanda recibió el apoyo y el reconocimiento del Consejo de Mujeres Islámicas de Nueva Zelanda y de la Asociación Musulmana de Nueva Zelanda, tiene detractores en el país y fuera de él.

En un artículo de opinión sin firma publicado en Stuff.co.nz, una mujer musulmana calificó el movimiento de «gesto simbólico barato».
«El ataque de Christchurch no fue solo contra los musulmanes; fue contra cualquier persona de color en un país “blanco”. Por eso, centrarse en los hiyabs está desviando el análisis de la supremacía blanca, el racismo sistémico, el orientalismo y la intolerancia», dijo.
Asra Nomani, profesora y ex periodista residente en Washington que ha hecho campaña a favor de reformas en el islam, instó a las mujeres a no llevar un pañuelo en la cabeza en nombre de la armonía.
«Es un símbolo de una cultura de la pureza contraria a los valores feministas. Tenemos mujeres encarceladas y muertas por rechazar la interpretación del islam que ustedes promueven», dijo Nomani en Twitter.

