Según un estudio mundial reciente publicado en Demographic Research, los científicos sociales se equivocaron al predecir la desaparición de la religión. El estudio y el informe relacionado de Pew Research muestran que las personas sin afiliación religiosa (incluidos quienes se identifican como ateos y agnósticos, así como quienes dicen que su religión es «nada en particular») constituían el 16,4 % de la población mundial en 2010. Y aunque ha aumentado el número de personas que se consideran sin afiliación religiosa, en gran medida debido al cambio de religión en América del Norte y Europa, el estudio proyecta que las personas sin afiliación representarán el 13,2 % de la población mundial en 2050.
Aunque esperamos que continúe el cambio de religión —cuando las personas abandonan la religión en la que fueron criadas—, este efecto se verá más que compensado por las mayores tasas de natalidad entre la población con afiliación religiosa. La edad mediana de las mujeres con afiliación religiosa es seis años menor que la de las mujeres sin afiliación; la tasa global de fecundidad entre 2010 y 2015 de quienes tienen una afiliación religiosa es de 2,59 hijos por mujer, casi un hijo más que la tasa de quienes no tienen afiliación.
Y la mayor parte de este crecimiento de la religión se concentra precisamente en los mismos lugares —Asia y el mundo en desarrollo— donde se espera que crezcan los mercados, pero donde la religión puede ser volátil.
La fe importa
La confianza en la economía, medida por el índice mensual de confianza del consumidor, se considera un indicador clave de la salud general de la economía. Pero ¿qué hay de la fe religiosa? ¿También podría importar para la economía?
Wells Fargo identificó recientemente cuatro transformaciones del mercado que espera para 2015. Las tres primeras se relacionan con la recuperación económica mundial y la tecnología. La cuarta es que las empresas dejarán de centrarse principalmente en «ganar dinero» y pasarán a centrarse en «hacer el bien».
Las empresas socialmente responsables son sin duda un tema promovido por líderes religiosos, entre ellos el papa Francisco, Jim Wallis de Sojourner’s, el dalái lama y el arzobispo de Canterbury.
Estudios recientes sugieren que la fe puede influir positivamente en la economía a través de, al menos, dos vías distintas: la ética y la participación.
La ética de la empresa
En todo el mundo, varias empresas se rigen por una ética religiosa o basada en creencias. Por ejemplo, Sanitarium, la empresa de cereales para el desayuno más popular de Australia, pertenece a la Iglesia Adventista del Séptimo Día y es administrada por ella. Como demostración práctica de la dedicación doctrinal de la Iglesia a la salud y el bienestar, Sanitarium es líder en el Pacífico Sur en la producción de productos saludables y en la organización de programas comunitarios para promover estilos de vida saludables.
Uno de esos programas de Sanitarium son sus populares TRYathlons, que animan a los niños a ponerse en movimiento en un entorno amable y acogedor, haciendo hincapié en disfrutar de la experiencia como parte de un estilo de vida activo, más que en competir.
De hecho, los cereales para el desayuno en general tienen raíces adventistas. La empresa matriz de Sanitarium fue Sanitas, la empresa original que fundaron los entonces adventistas John Harvey y W. K. Kellogg para fabricar copos de maíz tostados como alternativa más saludable a los grasientos desayunos estadounidenses de la época.
Estos ejemplos no se limitan a la tradición cristiana. Algunos estudios de caso presentados en el nuevo libro Practical Wisdom in Management: Business Across Spiritual Traditions, documentan la ética de cada una de 10 tradiciones religiosas y humanistas diferentes. Entre ellas figuran el humanismo que guía a Mondelēz International (antes Kraft Foods) y la influencia budista en WholeFoods, así como la ética zoroástrica de Tata Group, el mayor conglomerado de India, con operaciones en seis continentes y en más de 80 países.
La filosofía operativa de Tata, basada en la fe zoroástrica, es: «Mejorar la calidad de vida de las comunidades a las que servimos». Al fabricar productos asequibles y fiables, apoyar causas benéficas y oponerse a la corrupción, Tata ha sido reconocida como una de las empresas de mayor reputación de India.
Promover el entendimiento interreligioso
Reconocer y aprovechar las identidades religiosas de los empleados puede ayudar a las empresas a afrontar con éxito los desafíos y aprovechar nuevas oportunidades. Un estudio de la plataforma Business for Peace del Pacto Mundial de la ONU y la Religious Freedom & Business Foundation muestra cómo las empresas, a menudo por iniciativa de personas de fe dentro de ellas, pueden promover el entendimiento interreligioso y la paz. Y esto ocurre en países tan diversos como Nigeria, Brasil, Israel, Filipinas e Indonesia, así como en la tensa frontera entre India y Pakistán.
En 2013, a partir de sugerencias de sus empleados, Coca-Cola Company puso en marcha un proyecto para promover el entendimiento y el diálogo mediante la instalación de dos «máquinas Small World» en Nueva Delhi, India, y Lahore, Pakistán, zonas donde las tensiones religiosas son intensas. Separados durante mucho tiempo por una frontera escenario de varias guerras, indios y paquistaníes pudieron usar las transmisiones de vídeo en directo y las grandes pantallas táctiles 3D de las máquinas para hablar con la persona del otro lado e incluso «tocarla». Personas de ambos lados de la frontera, que nunca se habían conocido, intercambiaron señales de paz, se tocaron las manos y bailaron juntas.
Aunque algunos se muestran escépticos sobre el impacto a largo plazo que la campaña de Coca-Cola tendrá en las relaciones entre India y Pakistán, la empresa cree que es un paso en la dirección correcta, y parece estar vendiendo más de sus productos.
Así pues, si la nueva proyección demográfica y el pronóstico empresarial de Wells Fargo son acertados, estos breves ejemplos sugieren que podemos esperar que la fe sea una fuerza poderosa en favor de la inversión socialmente responsable, la innovación y el dinamismo económico en los próximos años y décadas.
Autor: Brian J. Grim es presidente de Religious Freedom & Business Foundation; también es miembro del Consejo de la Agenda Global sobre el papel de la fe
Imagen: Un devoto hindú se encuentra en las aguas del río Ganges para ofrecer oraciones al dios Sol al amanecer en Varanasi, en el estado septentrional indio de Uttar Pradesh, el 12 de enero de 2013. REUTERS/Danish Siddiqui

