Es fundamental colaborar con los líderes religiosos para crear un marco moral para la Cuarta Revolución Industrial.
Los líderes religiosos se encuentran en una posición singularmente favorable para promover el cambio.
El 84 % de la población mundial se identifica con un grupo religioso.
La fe tiene un papel crucial que desempeñar al ofrecer un marco moral para la Cuarta Revolución Industrial y también al abordar cuestiones a nivel local. Creo firmemente que la fe y los líderes religiosos representan un recurso poderoso y en gran medida desaprovechado para abordar cuestiones relacionadas con la seguridad comunitaria en 2020 y en adelante.
Desde el principio de los tiempos, la fe ha proporcionado una base moral tangible para resolver conflictos, así como un instrumento de paz, esperanza y consuelo. La fe sigue siendo relevante para el progreso humano y comunitario al orientar las interacciones sociales y económicas, a pesar de los rápidos avances y del desarrollo de nuestra sociedad. Los desafíos a los que se enfrentan las comunidades –en particular, los delitos que afectan a la seguridad comunitaria– obstaculizan su capacidad para prosperar. Hoy más que nunca es fundamental colaborar con los líderes religiosos para crear un marco moral para la Cuarta Revolución Industrial. Debemos trabajar para encontrar formas de movilizar y formar a los líderes religiosos, con el fin de capacitarlos para que asuman un papel activo en la contribución al desarrollo y la protección de nuestra comunidad mundial.
Desempeñar un papel positivo
Los líderes religiosos también pueden desempeñar un papel positivo en la educación dentro de las comunidades. La función de red y apoyo que prestan los líderes religiosos, desde las grandes ciudades hasta las pequeñas aldeas, es poderosa y ha demostrado su eficacia. Las organizaciones religiosas de todo el mundo llevan a cabo programas increíblemente eficaces, desde la prevención de las drogas hasta la intervención en casos de violencia doméstica y de delincuencia para frenar la cultura de las bandas. Sabemos que esto funciona. Los líderes religiosos se encuentran en una posición singularmente favorable para promover cambios de comportamiento a través de sus enseñanzas y acciones, especialmente dado que el 84 % de la población mundial se identifica con un grupo religioso.
Trabajar juntos para combatir los delitos de odio
La potente y progresiva tecnología que hoy está al alcance de las personas está siendo utilizada indebidamente por quienes permiten que sus agendas personales obstaculicen el progreso humano. A medida que la sociedad ha avanzado en internet, numerosos expertos coinciden en que las personas con tendencias racistas o extremistas han encontrado subculturas que pueden servir para reforzar estas opiniones y para incitarlas a cometer actos violentos en el mundo físico. Existe una delgada línea que une los delitos de odio con la radicalización. Por ello, es muy importante trabajar juntos para combatir los delitos de odio a nivel local y frenar sus efectos negativos antes de que se agraven y se propaguen por la sociedad, causando aún más daños.
Los delitos de odio representan una amenaza mundial creciente para nuestras sociedades. En noviembre de 2019, el Buró Federal de Investigación de Estados Unidos constató que la violencia por delitos de odio alcanzó su nivel más alto en 16 años. En octubre de 2019, el Ministerio del Interior del Reino Unido constató que los casos de delitos de odio se habían incrementado más del doble en los cinco años anteriores. Asimismo, investigadores de la Universidad de Cardiff constataron que un aumento del discurso de odio contra las minorías en las redes sociales tiene una correlación directa con el aumento de actos violentos contra las minorías. La tecnología y las empresas deben trabajar junto con la policía y los gobiernos para encontrar soluciones que permitan regular y erradicar estos problemas en el nivel más alto. Sin embargo, al analizar estos problemas en el contexto de las comunidades, los líderes religiosos pueden actuar como el pegamento social que une más a las comunidades.
Combatir el abuso infantil en línea
Otro desafío tecnológico, el abuso infantil en línea, va en aumento: una de cada cuatro víctimas de la trata de personas son niños, la trata infantil es una industria de 32 000 millones de dólares al año y el 80 % de las víctimas de explotación en línea tienen menos de 10 años.
Sorprendentemente, 800 millones de niños corren actualmente el riesgo de ser víctimas de abuso o explotación en línea. Una investigación de The New York Times constató recientemente que la industria tecnológica no ha logrado sistemáticamente adoptar medidas sustancialmente contundentes para desactivar los contenidos ilegales y nocivos.
La Child Dignity Alliance reconoce que uno de los principales desafíos a los que se enfrentan las fuerzas del orden es el gran volumen de imágenes y vídeos que requieren un análisis y una investigación iniciales. La era digital también presenta riesgos para los niños en forma de abuso entre iguales en línea, como el sexting o la coacción. La Marie Collins Foundation constató que es probable que los niños de tan solo ocho años sufran abusos en línea.
La naturaleza cada vez más compleja del discurso de odio en línea y de la explotación infantil requiere una coalición sólida y eficaz de líderes religiosos, empresariales, gubernamentales y tecnológicos; sin ella, estos terribles problemas no solo persistirán, sino que aumentarán.
Los líderes religiosos y el trabajo de la IAFSC
Los líderes religiosos, armados de conocimientos y formación, pueden ayudar a orientar a sus comunidades en una dirección positiva. Como alguien que ha trabajado con víctimas de delitos durante la última década, he sido testigo de primera mano de cómo los líderes religiosos son la primera línea de defensa: las familias dependen de los líderes de su fe para recibir orientación, apoyo y consejo. Por eso creamos la Alianza Interreligiosa por Comunidades más Seguras (IAFSC), con el fin de crear un movimiento mundial en el que líderes religiosos, ONG, líderes empresariales y responsables de políticas, así como la sociedad civil en general, se unan para abordar estos problemas. En el último año nos hemos centrado principalmente en los delitos de odio y la explotación infantil en línea, y creo que podemos ampliar nuestro alcance para trabajar en cualquier cuestión que suponga una amenaza para nuestra comunidad.
En el último año hemos organizado talleres en El Cairo, Manila, Moscú, Nairobi, Nueva Delhi, Nueva York, París y Santo Domingo. Sabemos que este enfoque funciona. Realizamos una encuesta a cientos de líderes religiosos de base de distintos orígenes religiosos. Los encuestados conocían el abuso infantil tradicional, pero el nivel de conocimiento era mucho menor en lo que respecta al abuso sexual infantil en línea, y no sabían qué hacer ante el abuso sexual en línea. La IAFSC reúne a numerosas disciplinas para ayudar a empoderar a los líderes religiosos y dotarlos de las competencias necesarias para contribuir a abordar estos problemas sociales y mejorar las relaciones interreligiosas y el desarrollo comunitario.
En noviembre, durante una reunión ecuménica conjunta para la promoción de la dignidad infantil en línea en el Vaticano, el papa Francisco pidió a expertos en ciencia y tecnología, a los medios de comunicación, a las empresas, legisladores, padres, líderes religiosos y otros que se unan y emprendan una acción tangible y urgente para proteger a los niños de la violencia y el daño criminales en el mundo digital. Es importante que los líderes religiosos empiecen a aprovechar la tecnología para llegar a las masas y utilizar su voz unida como voz de esperanza.
Durante demasiado tiempo, las promesas vacías y las políticas fallidas han permitido que estos horribles crímenes perduren. Creo que la Reunión Anual de este año será un catalizador del cambio, y esperamos trabajar con las partes interesadas de todas las disciplinas para lograr una solución cohesionada y sostenible a estos problemas.
En la Reunión Anual 2020, la IAFSC reunirá a una coalición de partes interesadas, incluidos líderes religiosos, para debatir estos problemas y destacar el papel que los líderes religiosos pueden desempeñar para combatir los delitos de odio y promover la dignidad infantil en línea.



