¿Quién puede dar el consentimiento para la reasignación de género de un menor?

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A rise in the number of teenagers wanting to transition is causing debate among families, rights groups and law makers.Image: Unsplash/Josè Maria Sava
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Fue un caso que partió en dos a una familia y expuso las fallas de un enfrentamiento mundial cada vez más encarnizado sobre el derecho de un menor a definir su propio género.

La batalla de finales del año pasado en Texas entre dos progenitores por la identidad de género de su hijo desencadenó una serie de proyectos de ley en Estados Unidos que los activistas han calificado de antiLGBT y los grupos conservadores de pro familia.

El aumento mundial del número de adolescentes que desean someterse a una reasignación de género también ha impulsado una serie de procesos judiciales en distintos países sobre la edad a la que los jóvenes pueden optar por la transición y sobre quién tiene la última palabra.

El creciente debate ha revelado un vacío en las leyes globales, al enfrentar a grupos familiares y religiosos con activistas trans en torno a las resoluciones judiciales sobre si la decisión de la transición corresponde al menor, a los padres o al médico.

Para Currey Cook, asesora del grupo de derechos LGBT+ Lambda Legal, los grupos conservadores se han centrado en los menores trans por ser «un blanco fácil para las personas que son antiLGBTQ en general».

«Este es solo el siguiente objetivo», declaró Cook a la Fundación Thomson Reuters.

Otros, entre ellos Susan Evans, antigua empleada de la principal clínica británica de identidad de género, la Tavistock and Portman NHS Foundation Trust, sostienen que los menores están expuestos a riesgos.

Los bloqueadores de la pubertad, que retrasan el inicio de la pubertad y suelen ser el primer paso del proceso de transición, no son más que «fármacos experimentales», afirmó Evans.

Como parte de la siguiente etapa, se prescriben hormonas, como la testosterona y los estrógenos, cuando el menor, en la mayoría de los países, cumple 16 o 18 años.

La cirugía de reasignación de género está muy restringida a adultos mayores de 18 años.

Papel de los médicos

Con arreglo a algunas de las nuevas leyes propuestas en Estados Unidos, a los médicos se les podría prohibir recetar a los menores fármacos bloqueadores de la pubertad,

Una medida presentada en Carolina del Sur el año pasado revocaría las licencias de los médicos que tratan a menores trans.

Mientras tanto, la legislatura de Dakota del Sur rechazó un proyecto de ley que habría hecho que se imputara un delito menor a los médicos que receten bloqueadores de la pubertad. «El mundo está al revés: proteger a los niños de la esterilización (sic) y la mutilación provoca un revuelo», declaró en Twitter el representante estatal republicano Fred Deutsch, patrocinador del proyecto, antes de la votación del 10 de febrero.

Se contactó con la oficina de Deutsch para recabar su opinión, pero no hubo respuesta en el momento de la publicación.

La cuestión ha traspasado las fronteras de Estados Unidos, y muchos países están estudiando nuevas leyes o se disponen a actualizarlas.

«El acceso a la atención sanitaria relacionada con la transición para menores es en este momento un tema candente en Europa y en todo el mundo», afirmó Cianan Russell, responsable sénior de políticas del grupo de derechos LGBT+ ILGA-Europe.

El mes pasado, Brasil redujo la edad a la que los jóvenes pueden acceder a la cirugía de reasignación de género de 21 a 18 años y eliminó el requisito de edad para la terapia hormonal, que pasó de 18 a 16 años; no obstante, los menores de 18 años deben contar con el consentimiento de un progenitor o tutor.

México está examinando las leyes que regulan a los jóvenes que quieren hacer la transición.

El año pasado, las autoridades mexicanas afirmaron que todas las personas LGBT+, incluidas las trans, deberían poder acceder a la atención médica sin discriminación, y que los menores tienen acceso a los bloqueadores de la pubertad.

El proyecto de Ley de Discriminación Religiosa de Australia otorgaría a los profesionales médicos el derecho a negarse a tratar por motivos religiosos, según Nikita White, coordinadora de apoyo al activismo de Amnistía Internacional Australia.

Y en Canadá, un tribunal dictaminó el mes pasado en contra de un padre que había pretendido impedir que su hijo de 15 años se sometiera a un tratamiento para convertirse en hombre.

Aluvión legal

Reino Unido ha vivido un aluvión similar de actividad legal.

El mes pasado, Evans presentó ante el Tribunal Superior británico una solicitud de revisión judicial de la edad a la que pueden prescribirse fármacos que retrasan la pubertad, actualmente disponibles para menores de 18 años.

Evans, que trabajó 11 años en la Tavistock and Portman NHS Foundation Trust como enfermera psiquiátrica y profesora clínica sénior, afirmó que los efectos a largo plazo de los fármacos bloqueadores de la pubertad aún se desconocen.

Sin embargo, Stephen Whittle, catedrático de derecho de igualdad en la Universidad Metropolitana de Manchester, sostuvo que las leyes nacionales vigentes que regulan la atención sanitaria para los jóvenes trans son adecuadas para su fin.

«No hay absolutamente nada malo en el sistema jurídico actual, que exige que los médicos obtengan un consentimiento informado antes de prestar cualquier tipo de tratamiento», declaró Whittle.

Parte del problema es que las leyes actuales aún no se han adaptado a la naturaleza en rápida evolución de la sociedad, en particular en lo que respecta a los derechos de las personas trans, añadió Jonathan Cooper, abogado del Doughty Street Chambers, una destacada firma de derechos humanos.

Refiriéndose a la situación actual en Reino Unido, Cooper citó la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño (CDN) y subrayó que esta garantiza a los menores el derecho a la autonomía y a la integridad física, mental y emocional.

Cooper añadió que la CDN también reconoce los derechos de los menores trans.

Advirtió de que impedir que los jóvenes trans accedan a los fármacos que retrasan la pubertad y obligarlos a atravesar «el infierno de la pubertad» podría considerarse «trato inhumano y degradante», tanto en virtud de la CDN como de la Ley de Derechos Humanos británica.

Cambio de sexo legal

Los derechos y las protecciones de las personas trans de cualquier edad siguen siendo relativamente nuevos, o inexistentes, en muchas partes del mundo.

Europa se considera el referente, con las leyes más liberales en materia de acceso a los bloqueadores de la pubertad o a la cirugía de reasignación de género.

Según un informe de la Comisión Europea, «la legislación primaria de la UE no contiene referencias explícitas a la identidad de género, la expresión de género ni las características sexuales», a diferencia de la orientación sexual, que está protegida por el Derecho de la UE.

No obstante, el informe señaló que las directivas de igualdad de la UE sí se aplican a la discriminación derivada de la reasignación de género.

Malta, a menudo considerada líder europeo en derechos LGBT+, se sitúa junto a Irlanda y los Países Bajos al permitir el acceso a la terapia hormonal a los 16 años.

Algunas partes de América siguen un enfoque similar al de Europa.

En Canadá, la normativa médica establece que los bloqueadores de la pubertad pueden utilizarse en niñas de tan solo 10 años y medio y en niños de 11 años y medio. Las hormonas pueden administrarse a adolescentes a partir de los 16 años.

Más al sur, Uruguay se convirtió en 2018 en uno de los países más progresistas del mundo en materia de derechos de los menores trans, al aprobar una ley que permite a cualquier persona menor de 18 años recibir tratamiento médico financiado por el Estado.

Sin embargo, pese a los avances en materia de derechos de las personas trans en algunas partes del mundo, la maraña de impugnaciones legales en curso revela la urgente necesidad de cambio, afirmó Jessica Stern, directora ejecutiva de la organización de derechos LGBT+ OutRight Action International.

«La ley no ha cambiado con la misma rapidez que la sociedad», declaró.

«Por definición, la ley siempre irá a la zaga de las actitudes culturales, pero este es un ámbito en el que la ley no solo va a la zaga, sino que avanza con rapidez en la dirección contraria al ritmo del cambio social.»

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