El Reino Unido produjo 11 millones de toneladas de residuos plásticos en 2017 y recicló alrededor de dos tercios. O eso parecía. Un informe de la Oficina Nacional de Auditoría (NAO, por sus siglas en inglés) muestra que más de la mitad de los residuos reciclables del Reino Unido se envía al extranjero para su reciclaje, pero es probable que gran parte termine en vertederos o en el océano.
El sistema de reciclaje del Reino Unido es un caos, pero ¿qué impide que el país haga que todos sus residuos plásticos sean reciclables y se asegure de que realmente se reciclen?
La participación ciudadana ha desempeñado un papel importante en la lucha contra los residuos plásticos en el medioambiente. La reacción ante las escenas de Blue Planet 2 en las que la fauna marina se veía afectada por el plástico en el océano impulsó la acción del Gobierno. La reciente prohibición de las microesferas en los cosméticos y el recargo de 5 peniques por las bolsas de plástico son medidas positivas, pero estos gestos son solo un comienzo.
Los supermercados se han comprometido, mediante un «Pacto sobre los Plásticos», a eliminar los envases evitables y a garantizar que todos puedan reutilizarse, reciclarse o compostarse para 2025. Actualmente, un tercio del plástico de los supermercados no se puede reciclar fácilmente y, aunque el pacto entre los minoristas es voluntario, su objetivo es bienvenido. Dicho esto, que un plástico sea reciclable no garantiza que se recicle. La recogida local de residuos en la acera varía de un lugar a otro y muchas autoridades solo aceptan tipos limitados.
Los obstáculos al reciclaje de residuos plásticos
En los productos desechables y los envases se utiliza una enorme variedad de tipos de plástico. Una solución consiste en limitar los tipos de plástico a un único estándar fácil de reciclar. Esto podría implicar usar menos plásticos de colores. Las bandejas negras para alimentos son un ejemplo especialmente problemático, ya que contienen pigmentos que hacen que los envases sean más difíciles de detectar mediante la tecnología de clasificación.
Los materiales mixtos son aquellos que combinan distintos tipos de materiales en un mismo producto. Por ejemplo, una bolsa de plástico con un revestimiento de aluminio o un vaso de café desechable de papel con un revestimiento plástico. Son especialmente difíciles y costosos de separar. En muchos casos se consideran contaminados y sin valor.
Es fundamental diseñar los envases para que sean más fáciles de separar. Algunas consultoras ofrecen asesoramiento a las empresas sobre cómo lograrlo, por ejemplo, incorporando capas exteriores que el consumidor pueda retirar y utilizando pegamentos solubles en agua. Este enfoque de diseño para el desecho facilitaría la identificación y separación de los flujos de plástico apto para uso alimentario —materiales seguros para el contacto directo con alimentos—, aumentaría su disponibilidad y los haría más valiosos como material para reincorporar al ciclo.
Las materias primas de la mayoría de los plásticos son combustibles fósiles, que resultan más baratos de utilizar que el material reciclado. Las materias primas de origen vegetal son una buena alternativa con menores emisiones de carbono, pero suelen competir con cultivos destinados a producir energía o alimentos y no siempre son tan sostenibles como podrían parecer. Aquí es donde la intervención del Gobierno puede tener un gran impacto. Aplicar un gravamen a la fabricación de plástico nuevo de un solo uso, en lugar de utilizar material reciclado, crearía condiciones equitativas y recaudaría fondos para subvencionar el desarrollo de materiales nuevos y más limpios.
¿Un futuro sin plástico?
¿Podríamos simplemente eliminar todos los envases de plástico? Lamentablemente, no. Algunos se consideran inevitables. El plástico prolonga la vida de los productos frescos. Actúa como barrera contra las bacterias, como película que retiene gases protectores y como una práctica capa impermeable. Sería difícil imaginar comprar productos como pescado crudo sin él.
Pero hay soluciones: los consumidores pueden llevar sus propios envases reutilizables a las tiendas y los minoristas pueden utilizar más materiales reciclados (y reciclables). Falta mucho para 2025, mientras que los plásticos ya están presentes en las cadenas alimentarias. Es posible eliminar los materiales de un solo uso, pero todos tendremos que contribuir a la solución.
Las empresas hablan del problema, pero es comprensible que el público esté impaciente ante la falta de opciones y de compromiso. Las empresas deben innovar. Mientras tanto, el Gobierno ha introducido algunos cambios positivos, aunque hasta ahora han sido medidas fáciles de aplicar. Debe proporcionar financiación y aprobar leyes que respalden alternativas a los plásticos de un solo uso. Los consumidores también deben estar dispuestos a aceptar algunos inconvenientes. Los plásticos no son un producto desechable: permanecen cientos de años en nuestro entorno y, hasta ahora, su verdadero coste a lo largo de todo el ciclo de vida no se ha reflejado en el precio en caja.




