La pérdida de biodiversidad es tan elevada que las especies se están extinguiendo a un ritmo que no se veía desde la última extinción masiva, hace 66 millones de años.
Un nuevo informe del Fondo Finlandés de Innovación Sitra muestra que la pérdida global de biodiversidad puede frenarse de aquí a 2035 mediante una economía circular.
Entre las principales formas de frenar el declive de la naturaleza y ayudarla a recuperarse figuran el diseño de sustitutos circulares para materias primas clave, la reducción de residuos y la adopción de principios regenerativos.
Miles de especies se extinguen cada año, a un ritmo casi mil veces superior al ritmo natural de extinción. La pérdida de biodiversidad es tan elevada que las especies se están extinguiendo a un ritmo que no se veía desde la última extinción masiva, hace 66 millones de años. La situación es grave porque nuestra salud, economía y bienestar dependen por completo de la naturaleza y de los servicios que proporciona. Si no se toman medidas rápidas, la pérdida de biodiversidad podría incluso eclipsar la crisis climática en los próximos años.
Es posible cambiar el rumbo, pero solo si primero frenamos el declive abordando las causas fundamentales del problema: cómo producimos y usamos los recursos. Hasta la fecha, ningún estudio había intentado cuantificar el potencial de la economía circular para abordar la pérdida global de biodiversidad. Un nuevo estudio explica el papel que podría desempeñar la economía circular.
Comprender la economía circular y su vínculo con la biodiversidad
En la economía lineal actual, 90 % de la pérdida de biodiversidad relacionada con el uso del suelo se debe a la forma en que extraemos y procesamos los recursos naturales para fabricar lo que queremos. En esta economía derrochadora, muchas cosas se usan una sola vez y luego se desechan. Nosotros creamos este modelo económico. También podemos transformarlo.
En una economía circular, eliminamos los residuos desde el diseño. Los productos se fabrican para durar y permanecer en uso activo dentro del sistema el mayor tiempo posible, de modo que obtenemos más valor de lo que tenemos. Esto reduce la necesidad de extraer recursos naturales y deja espacio para que la naturaleza prospere.
Para analizar y cuantificar el potencial de la economía circular para frenar la pérdida de biodiversidad, el Fondo Finlandés de Innovación Sitra se asoció con Vivid Economics para realizar este nuevo estudio: Abordar las causas fundamentales: frenar la pérdida de biodiversidad mediante la economía circular. En él se creó un escenario de economía circular ambicioso, pero plausible, para cuatro sectores que tienen el mayor impacto en la pérdida de biodiversidad y en los que las intervenciones circulares pueden marcar una diferencia tangible. Estos sectores son: alimentación y agricultura; edificios y construcción; textiles y fibras; y bosques. El escenario puede frenar la pérdida de biodiversidad de aquí a 2035 incluso si no se toma ninguna otra medida.

Tres acciones para frenar la pérdida de biodiversidad
Según la investigación, es necesario transformar los cuatro sectores. La mayor contribución procede del sector de la alimentación y la agricultura, y hay tres cambios de especial importancia.
1. Diseñar sustitutos circulares
La mayor parte de la pérdida de biodiversidad está relacionada con el uso del suelo, y aproximadamente 85 % de esta pérdida está vinculada a la extracción y el procesamiento de biomasa, desde alimentos hasta madera, textiles y otros materiales de origen biológico. En particular, la alimentación y la agricultura constituyen el sector que más impulsa la pérdida de biodiversidad, en gran medida debido a la expansión de la producción de carne y lácteos, que ocupa el 77 % de las tierras agrícolas, según los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
El estudio concluye que la medida más eficaz para frenar la pérdida de biodiversidad es diversificar las fuentes de proteínas, alejándose de las proteínas que dependen en gran medida de los animales y orientándose hacia el diseño de alimentos menos derrochadores y contaminantes. Esto permitiría reducir a la mitad el consumo de carne y en dos tercios el de lácteos. Así podrían liberarse 350 millones de hectáreas de tierras agrícolas de aquí a 2050, una superficie mayor que toda la India, dejando más espacio para la naturaleza.
El diseño de proteínas alternativas representa una enorme oportunidad empresarial, y este mercado podría crear 30 millones de empleos en todo el mundo de aquí a 2030. Europa depende actualmente en gran medida de las importaciones de proteínas y, tras la invasión rusa de Ucrania, la Comisión Europea ha respaldado la creación de una estrategia de la UE sobre proteínas. El 14.º plan quinquenal de China, publicado en enero, también incluye referencias a las «proteínas sintéticas».
2. Reducir los residuos
A escala mundial, 28 % de los campos se utilizan actualmente para producir alimentos que se pierden o desperdician. Muchas soluciones circulares se centran en obtener más valor de lo que tenemos y minimizar los residuos a lo largo de toda la cadena de valor, reduciendo así la necesidad de ampliar rápidamente las tierras agrícolas.
Los sistemas de certificación de productos alimentarios sostenibles, como las etiquetas ecológicas para alternativas orgánicas, son importantes, pero su alcance es limitado si la demanda general sigue aumentando. La economía circular también complementa estos esfuerzos al minimizar los residuos y reducir la carga total sobre el sistema. Hay soluciones desde el campo hasta la mesa: por ejemplo, dar valor a los «productos feos» que suelen quedarse en el campo; iniciativas de supermercados que congelan o procesan productos próximos a caducar para convertirlos en productos como zumos; y aplicaciones basadas en inteligencia artificial que ayudan a los chefs a controlar y reducir los residuos.
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El estudio concluye que la reducción de residuos es la segunda medida más importante para frenar la pérdida de biodiversidad, pues liberaría 146 millones de hectáreas de tierras agrícolas, una superficie equivalente a la de Ucrania, Belarús, Polonia, Hungría y Moldavia juntas.
3. Promover resultados regenerativos
La economía circular puede frenar por sí sola la pérdida de biodiversidad al reducir la demanda de tierras. Además, el estudio también demuestra que puede ayudar a que la biodiversidad se recupere hasta alcanzar los niveles del año 2000 de aquí a 2035. Esta evolución positiva es posible, en parte, gracias a la regeneración de campos, pastizales y bosques.
La agricultura regenerativa incluye métodos de cultivo sin labranza, rotación de cultivos, policultivo, agricultura de precisión y principios de agroecología. Este sistema refuerza la resiliencia y reduce la exposición a insumos contaminantes y poco fiables, lo que permite reducir en un 20 % los aportes de nitrógeno a las tierras de cultivo, retener los nutrientes en los campos en lugar de contaminar los ecosistemas adyacentes, reconstruir la capa superficial del suelo y secuestrar carbono, protegiendo el bienestar de las generaciones futuras. Junto con las medidas de reducción de residuos y sustitución, la agricultura regenerativa podría reducir en un 90 % las emisiones de metano del sector.

El marco ARRRT de Science Based Targets Network (evitar, reducir, restaurar y regenerar, y transformar)subraya que primero se deben evitar los impactos y después reducirlos, antes de buscar resultados regenerativos y restaurativos. Esta jerarquía ofrece una orientación importante para guiar la acción. Sin embargo, muchas especies también dependen de paisajes agrícolas gestionados conforme a principios regenerativos, por lo que no se debe subestimar su importancia. El estudio concluye que el 10 % del escenario circular consiste en aplicar principios circulares en zonas de producción agrícola y forestal.
Es hora de actuar
Nuestro tiempo y nuestros recursos son limitados. Y, lo que es más preocupante, ambos se están agotando justo cuando las tensiones geopolíticas amenazan con frenar el avance hacia una transición circular mundial, que depende del comercio y las inversiones, de normas comunes sobre circularidad y de la rápida difusión de las principales innovaciones circulares. Sin embargo, necesitamos actuar cada vez más rápido para hacer frente a las crisis planetarias.
La buena noticia es que muchas soluciones ya están a nuestro alcance: soluciones circulares que tienen sentido empresarial y abordan a la vez muchas de nuestras crisis planetarias, desde la pérdida de biodiversidad hasta el cambio climático y la contaminación. El mercado de proteínas alternativas ha crecido rápidamente en los últimos años y está preparado para crecer aún más deprisa a medida que diseños cada vez más sofisticados lleguen al mercado masivo. Al mismo tiempo, cada vez más países han fijado objetivos ambiciosos para prevenir el desperdicio de alimentos, mientras que el interés por la agricultura regenerativa se ha multiplicado por diez en apenas 10 años.
Es necesario aprovechar este impulso y acelerarlo aún más. Solo mediante una interacción eficaz entre políticas cada vez más ambiciosas e innovaciones empresariales circulares audaces podremos acelerar la transición a una economía circular. Solo entonces podrá nuestro planeta empezar por fin a recuperarse.


