¿Necesitamos un Acuerdo de París para los plásticos? Esta semana en Radio Davos

plastics treaty: A boy collects plastic materials near a polluted coastline to sell in Manila April 9, 2008. The 4th global conference on oceans, coasts and islands which began on Tuesday is a forum for developing and poor countries, many of which would be worst affected by climate change and nations will discuss how to preserve fisheries, protect coastlines and limit pollution. REUTERS/Cheryl Ravelo (PHILIPPINES)
A global plastics treaty would aim to clear up the increasing problem of pollution.Image: REUTERS/Cheryl Ravelo
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  • Una reunión de la ONU sobre el medio ambiente podría iniciar los trabajos para un tratado mundial sobre los plásticos.

  • Podría establecer normas para la producción, el uso y la eliminación de los plásticos.

  • La idea cuenta con un apoyo creciente de empresas y gobiernos.

  • Escuche Radio Davos y suscríbase al pódcast.

Cuando los gobiernos del mundo se reúnan en una Asamblea de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (UNEA) del 28 de febrero al 2 de marzo de 2022, el tema principal del orden del día será la creación de un tratado mundial sobre los plásticos.

En este episodio de Radio Davos escuchamos a quienes apoyan la idea y afirman que la contaminación por plásticos es un problema mundial que requiere soluciones mundiales. Y, del mismo modo que el cambio climático tiene su «Acuerdo de París», que fijó el objetivo de alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero, los plásticos deberían tener su propio tratado que encamine al mundo hacia la contaminación cero por plásticos.

El Foro Económico Mundial convocó una reunión de expertos, entre ellos la persona que presidirá la reunión de la UNEA y voces del sector empresarial, los gobiernos y la sociedad civil.

Puede ver aquí esa sesión:

Impulsar el logro de un tratado mundial sobre la contaminación por plásticos.
Impulsar el logro de un tratado mundial sobre la contaminación por plásticos.
1:02:35

Transcripción de Radio Davos: Un Acuerdo de París para los plásticos

Ponentes: Kristin Hughes, directora de la Alianza Mundial para la Acción contra el Plástico, Foro Económico Mundial; Espen Barth Eide, ministro de Clima y Medio Ambiente de Noruega y presidente de la Asamblea de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (UNEA); Marco Lambertini, director general de WWF Internacional; Rebecca Marmot, directora de Sostenibilidad de Unilever; Luis Vayas Valdivieso, viceministro del Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador; Sheila Aggarwal-Khan, directora de la División de Economía del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA); Inés Yábar, coordinadora de comunicaciones y cofundadora de Life Out Of Plastic (L.O.O.P.); Gim Huay Neo, directora general del Centro para la Naturaleza y el Clima del Foro Económico Mundial.

Robin Pomeroy: En este episodio de Radio Davos hablamos de los plásticos. Este es el pódcast en el que examinamos los mayores desafíos del mundo y cómo podríamos resolverlos. Hemos hablado mucho del cambio climático. Otro gran problema medioambiental son los residuos plásticos, y esta semana ocurrió algo en el Foro Económico Mundial que me llamó mucho la atención. Escucharemos parte de lo sucedido, pero antes quiero presentarles a Kristin Hughes [directora de la Alianza Mundial para la Acción contra el Plástico (GPAP)] del Foro Económico Mundial. Hola, Kristin. Muchas gracias por acompañarme con tan poca antelación.

Kristin Hughes: Qué gusto verte, Robin. Gracias por la invitación.

Robin Pomeroy: El gusto es mío. Hablemos primero un poco del problema de los plásticos, porque escucharemos a muchos de los principales expertos que participan en tu sesión de esta semana en el Foro Económico Mundial. ¿Por qué son un problema los plásticos? Después podemos hablar de cómo avanzamos, potencialmente, hacia una solución.

Kristin Hughes: En cierto modo. Curiosamente, al comienzo de esta conversación hablaste del clima y de que has mantenido muchas conversaciones sobre el tema. Creo que, si preguntaras a la mayoría de la gente por la calle qué piensa del clima, le costaría mucho hacerse una idea de qué significan 1,5 grados, los GEI [gases de efecto invernadero] o la COP26.

Pero si preguntas a la gente por la contaminación por plásticos, es algo muy real, muy tangible. La ven todos los días. Todos interactuamos con el plástico a diario. Sin embargo, gestionar ese plástico se ha convertido en un problema casi insuperable. Por eso, la conversación de ayer reunió a algunos de los principales expertos que están liderando los esfuerzos para debatir un tratado mundial sobre los plásticos, que ayudaría a los gobiernos y líderes de todo el mundo a abordar los residuos plásticos y la contaminación.

Calculamos que, actualmente, más de ocho millones de toneladas métricas de residuos plásticos llegan cada año a las aguas del mundo, lo que equivale más o menos a que un camión volquete descargue su contenido en el océano cada minuto. Si piensas en esa cantidad y te la imaginas, te das cuenta de que es un problema enorme que hay que abordar de inmediato.

Robin Pomeroy: Hablas de un tratado mundial, y existen algunos tratados y acuerdos mundiales que abordan ciertos aspectos de los residuos, el reciclaje y el comercio de residuos, ¿no? ¿En qué punto estamos y qué falta?

Kristin Hughes: Bueno, ya hay ciertos debates y acuerdos, como el Convenio de Basilea que trata sobre los tipos de movimientos transfronterizos permitidos de materiales altamente peligrosos. Pero nada aborda el problema de raíz ni ayuda a los gobiernos a comprenderlo, comprometerse y asumir de forma vinculante cómo abordarán, como gobiernos individuales, los residuos plásticos y la contaminación que existen hoy.

Así que, de forma similar al Acuerdo de París sobre el clima, en el que los gobiernos se reunieron y cada uno se comprometió a alcanzar un nivel determinado de reducción de GEI [gases de efecto invernadero] en su país y de su propia huella de carbono. Queremos hacer lo mismo para ayudar a los gobiernos a asumir ese compromiso respecto a los residuos plásticos y la contaminación en sus países, y también a alcanzar esas cifras. La idea del tratado es ayudar a los gobiernos a reunirse y asumir compromisos mundiales para abordar el problema, y también a tomar medidas para mitigar los residuos plásticos y la contaminación.

Robin Pomeroy: Así que estamos hablando de algo de esa magnitud. Uno de los ponentes de la sesión fue Marco Lambertini, director de WWF Internacional, la organización dedicada a la conservación y la naturaleza, quien habló de las emisiones netas cero en relación con el cambio climático. En este caso, desde su punto de vista, lo ideal sería que no se liberaran plásticos en la naturaleza. Cuando los periodistas escriban sobre esto, o cuando ocurra —hablaremos enseguida de lo que suceda—, ¿ese será el titular?

Kristin Hughes: Sin duda. Marco ha defendido esta causa desde que empezó a hablarse de un tratado. Fue uno de los líderes que más impulsó que se abriera este debate.

En esencia, la idea es alcanzar un acuerdo amplio para limitar el flujo de residuos plásticos que llegan a la naturaleza. De nuevo, no se trata necesariamente de decir «destruyamos por completo el plástico». Es un material relativamente nuevo, que lleva aquí unas pocas generaciones, pero hemos perdido el rumbo en cuanto a cómo lo gestionamos.

Varios países intentan avanzar hacia objetivos mucho más ambiciosos y, según algunas personas, hace falta un acuerdo similar al Acuerdo de París sobre el clima para unirnos a todos. Si pensamos en algo como París, que tiene alrededor de 200 países signatarios, podemos hacernos una idea del nivel de participación que también podríamos lograr en torno a los plásticos.

Robin Pomeroy: La pregunta es: ¿cuándo ocurrirá? Hablamos de la reunión de la UNEA, la Asamblea de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente. ¿Cuándo tendrá lugar? ¿Qué va a pasar?

Kristin Hughes: La Asamblea de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente comenzará el 20 de febrero en Nairobi, y allí se debatirán muchos aspectos distintos del medio ambiente. Pero este tema ocupará un lugar central y se impulsará con mucha fuerza... Quienes apoyan el tratado dirán que permitirá a los gobiernos de todos los países reunirse, coordinarse y trabajar en la misma dirección para intentar mitigar la contaminación por plásticos en todo el mundo.

Porque si solo unos pocos países avanzan o dan un paso al frente, el acuerdo irá más allá de los objetivos voluntarios. Al reunir las distintas perspectivas para adoptar un enfoque común, los gobiernos podrán trabajar juntos y, ojalá, sumarse a un sistema con requisitos mucho más estrictos y exigentes, y empezar también a exigir responsabilidades unos a otros.

Desde la Alianza Mundial para la Acción contra el Plástico, una plataforma público-privada que nació en el Foro Económico Mundial, trabajamos específicamente para ayudar a los gobiernos a encontrar formas de abordar este problema.

Hemos creado una herramienta de modelización que permite a los gobiernos medir los flujos de residuos plásticos. También estamos desarrollando herramientas de cambio de comportamiento, financiación de políticas e inclusión que ayudan a los gobiernos en su transición hacia una economía circular y a eliminar para siempre de la naturaleza los residuos plásticos y la contaminación.

Vemos una oportunidad para ayudar a los gobiernos interesados en adherirse al tratado y participar en los debates sobre este y sobre la mitigación de los residuos plásticos. Estamos aquí para ayudarles a elaborar evaluaciones de referencia y desarrollar hojas de ruta de acción que permitan actuar y reducir para siempre la contaminación por plásticos.

Robin Pomeroy: De acuerdo. Escuchemos la sesión. Esta es una versión editada. La primera voz que oiremos es la de Espen Barth Eide, ministro de Clima y Medio Ambiente de Noruega.

Kristin Hughes: También es el presidente de la UNEA.

Robin Pomeroy: Así que también presidirá esa reunión en Nairobi. Esto es lo que dijo.

Espen Barth Eide: Soy el presidente de la UNEA, la Asamblea de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, que se reunirá en Nairobi dentro de apenas tres semanas y tendrá un amplio orden del día. Pero mi principal prioridad como presidente, así como la de la mesa y la mayoría de los miembros, es trabajar para poner en marcha un tratado mundial sobre la contaminación por plásticos.

La UNEA, como saben, supervisa el PNUMA, es decir, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Este año cumple 50 años; es el más antiguo y el foro original de la ONU para debatir cuestiones medioambientales y, en muchos sentidos, la madre de todo lo que vino después.

Lo que no tenemos es un tratado sobre los plásticos. Los plásticos son un fenómeno relativamente nuevo. El otro día reflexionaba sobre ello: aunque no me considero especialmente mayor, puedo decir, como todos, que cuando nacieron mis abuelos prácticamente no había plásticos. No existían productos que usara la gente corriente. Tampoco los había cuando nacieron mis padres. Los plásticos no se popularizaron hasta más adelante y, durante mi vida, han estado omnipresentes en todas partes.

Es un producto muy práctico para muchos usos, y estoy seguro de que seguirá con nosotros. Pero el problema, por supuesto, es cómo usamos el plástico cuando acaba convertido en basura, cuando lo arrojamos a la naturaleza o llega a los océanos. Entonces se vuelve un fenómeno mundial porque los océanos transportan los plásticos y el problema de un país contribuye al de otro. Bebemos el agua, aunque esté filtrada; comemos el pescado y, con el tiempo, los plásticos acaban dentro de nosotros. Así que los plásticos no son solo lo que encontramos tirado por ahí: también están dentro de nuestro cuerpo.

Robin Pomeroy: Espen Barth Eide es el ministro de Medio Ambiente de Noruega y también presidente de la Asamblea de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, el órgano que debatirá un tratado sobre los plásticos. Moderó este debate en el Foro Económico Mundial, en el que participaron representantes de empresas, gobiernos y la sociedad civil. Escuchemos a Marco Lambertini, director de la organización conservacionista WWF Internacional.

Marco Lambertini: La contaminación por plásticos es un problema mundial, así que necesitamos un compromiso mundial que se traduzca en un plan mundial y un plan mundial que todos puedan aplicar a nivel local. No es un asunto exclusivo de los gobiernos: nos concierne a todos, a los consumidores, al sector empresarial y a todas las personas del mundo, en todos los países y a lo largo de todas las cadenas de suministro.

Es extraordinario cómo han crecido en la última década, más o menos, la concienciación y, hasta cierto punto, la indignación por la contaminación por plásticos. Eso es alentador. Es una gran base para el cambio, y después se han tomado diversas medidas, voluntarias o no, por parte de gobiernos, municipios, consumidores y empresas. Pero todos sabemos que, en conjunto, estas medidas sencillamente no bastan y que la crisis de la contaminación por plásticos se está agravando.

Uso la palabra «crisis» porque creo que ya hemos llegado a ese nivel. El plástico afecta al medio ambiente en todas sus dimensiones y en todos los niveles de los ecosistemas, pero también empieza a afectar los medios de subsistencia y mi salud. Es un problema que no debemos subestimar y no podemos permitirnos caer en la complacencia.

Por eso tenemos que asumir la ambición. Está claro que no podemos limitarnos a actuar en los márgenes del sistema. Debemos cambiar el sistema y centrarnos en todo el ciclo de vida del plástico, tanto en las etapas iniciales como en las posteriores.

Robin Pomeroy: ¿Cómo sería, entonces, un tratado mundial sobre los plásticos? Escuchemos de nuevo a Marco Lambertini.

Marco Lambertini: Como cualquier gran acuerdo comercial o plan disruptivo —porque hablamos de esto, de impulsar un cambio sistémico—, se trata de hacer la transición hacia una relación distinta con el plástico. Lo primero que debemos tener claro es el destino, la visión, el objetivo mundial, equivalente a las emisiones netas cero en materia climática y a un impacto neto positivo en la biodiversidad. En este caso, debería ser que no hubiera plástico en el medio ambiente.

En segundo lugar, necesitamos traducir ese objetivo mundial en un conjunto de normas, estándares y reglamentos comunes que el mundo pueda acordar, incluidas prohibiciones, debo decir.

En tercer lugar, también necesitamos un conjunto claro de objetivos y metas cuantificables que incorporen la rendición de cuentas al sistema y permitan aplicar el tratado eficazmente. Como dije antes, el acuerdo debe abarcar todo el ciclo de vida del plástico, empezando por la reducción, que probablemente sea el tema más delicado y controvertido. Pero no nos cabe duda de que debemos abordar la reducción de la producción y el consumo de plástico.

Robin Pomeroy: ¿Cuál es la perspectiva de la industria? Esta es Rebecca Marmot, directora de Sostenibilidad de Unilever, empresa que ha participado en varias iniciativas voluntarias para reducir los residuos plásticos.

Rebecca Marmot: Está muy claro que las iniciativas voluntarias solo nos llevan hasta cierto punto, y eso no basta. Tenemos que avanzar más rápido y en todos los ámbitos; de ahí el panel multisectorial que tenemos hoy aquí.

Creemos que ahora debemos pasar a políticas obligatorias para lograr realmente la reducción del uso de plástico virgen que necesitamos y avanzar hacia la circularidad.

Hay dos problemas clave con el enfoque actual. El primer reto importante es el precio artificialmente bajo del plástico virgen, que frena mucho las buenas intenciones de ampliar el uso de material reciclado y de avanzar hacia modelos de reutilización y recarga. Necesitamos crear modelos empresariales que nos permitan avanzar hacia una mayor circularidad, por ejemplo, mediante la recogida y el procesamiento del plástico. Por eso necesitamos políticas obligatorias que reduzcan la producción y el uso de plástico virgen en todo el mundo. Eso cambiaría realmente la economía del sector y aumentaría el precio del plástico virgen.

Robin Pomeroy: ««Circularidad» es una palabra que oirán mucho cuando hablemos de los residuos plásticos y de los residuos en general. Significa reutilizar los materiales en lugar de desecharlos habitualmente. ¿Qué más dijo Rebecca Marmot, de Unilever, sobre el tratado mundial sobre los plásticos?

Rebecca Marmot: El segundo gran problema al que se enfrenta el sector empresarial es la falta de normas comunes, definiciones estándar e indicadores de reporte entre los distintos países, lo que supone un verdadero problema.

Para una empresa como Unilever, presente en 190 países de todo el mundo, esto ralentiza mucho nuestra capacidad de responder tanto a la demanda de los consumidores como a los problemas medioambientales. Un enfoque estandarizado facilitaría ver qué hacen las empresas y realizar comparaciones significativas. Creo que el éxito sería un tratado de la ONU que redujera la producción de plástico virgen y creara un marco armonizado que rindiera cuentas, para que todas las partes interesadas pudieran responder. Y, por supuesto, esto incluye de forma crucial a las empresas.

Esta es una ambición compartida por la comunidad empresarial. El mes pasado vimos que ya había 100 grandes empresas que pedían este tratado de la ONU jurídicamente vinculante. Incluye intervenciones de política en las etapas iniciales. Espero que el tratado se ratifique y se ponga en marcha, y que veamos los avances que todos deseamos con tanta urgencia.

Robin Pomeroy: Rebecca Marmot, directora de Sostenibilidad de Unilever. Pasemos ahora de las empresas al gobierno. Este es Luis Vayas Valdivieso, viceministro del Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador.

Luis Vayas Valdivieso: Creo que tenemos que aumentar la coordinación entre los instrumentos y procesos internacionales. En este momento, la mayoría de los países coincidimos en la necesidad de un instrumento jurídicamente vinculante para abordar la contaminación por plásticos. La UNEA 5.2 debe darnos un mandato firme para negociar.

Esta es una oportunidad única para reforzar la colaboración y la coordinación entre los instrumentos y procesos internacionales existentes. En el ámbito nacional y regional, los gobiernos deben trabajar de forma integral en cuestiones que van desde la basura marina y la contaminación por microplásticos hasta los enfoques del ciclo de vida de los plásticos.

Robin Pomeroy: Luis Vayas Valdivieso, ministro del Gobierno de Ecuador. Mencionó la UNEA 5.2 porque la reunión de Nairobi es oficialmente la continuación del período de sesiones número 5, interrumpido por la COVID.

Entonces, ¿necesitamos un tratado mundial sobre los plásticos? ¿No es algo que pueda abordarse mejor a nivel local? Esta es Sheila Aggarwal-Khan, directora de la División de Economía del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Sheila Aggarwal-Khan: Curiosamente, el otro día estaba en la playa y les pregunté a los chicos que estaban allí: «Oigan, ¿ustedes nunca limpian el océano?». Se dieron la vuelta y me dijeron: «Sí, pero al día siguiente llega muchísima más basura; viene del otro lado del océano y no se puede hacer nada». Así que, por muchas limpiezas de playas que hagas, cada vez necesitas más.

En realidad, lo único que haces es tratar el síntoma. No abordas todo el ciclo de vida ni la causa del problema. Si no hacemos nada, acabaremos teniendo unos 80 millones de toneladas métricas de residuos plásticos para 2040. Eso equivale a 50 kilos de plástico por cada metro de costa del mundo.

Robin Pomeroy: Sheila Aggarwal-Khan habló de los riesgos económicos y sanitarios que plantea la contaminación por plásticos y también del vínculo entre los plásticos y el cambio climático.

Sheila Aggarwal-Khan: Por un lado, tenemos el Acuerdo de París, que dice: «Reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero; corramos hacia las cero emisiones». Por otro, vemos una industria del plástico que está aumentando la producción. Existe el riesgo de que los plásticos lleguen a representar el 10 % de las emisiones porque, como saben, se fabrican a partir de combustibles fósiles. Para 2050, las emisiones podrían llegar al 10 %.

Si no abordamos todo el ciclo de vida, lo que haga una empresa o un gobierno queda anulado por lo que haga otro. La industria no cuenta con condiciones equitativas para beneficiarse de una nueva economía de los plásticos.

Cuando analizamos el acuerdo sobre el ozono, los objetivos establecidos permitieron que la industria prosperara con sustancias que no agotarían la capa de ozono. Ahora tenemos la oportunidad de crear un nuevo mercado para los plásticos que realmente nos encamine hacia una economía distinta de la actual.

Si no analizamos qué medidas hacen falta en cada etapa del ciclo de vida de los plásticos —desde su producción hasta el momento en que los plásticos que de otro modo se desecharían vuelven a incorporarse a la economía—, será inútil. Seguiremos viendo crecer los impactos económicos y sociales que observamos actualmente.

Robin Pomeroy: Sheila Aggarwal-Khan, directora de la División de Economía del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Un tratado mundial sobre los plásticos aceleraría los esfuerzos que algunas empresas ya han hecho para que sus cadenas de suministro sean «circulares»; otra vez esa expresión. Esta es de nuevo Rebecca Marmot, de Unilever, hablando de nuevas formas de llevar los productos a los consumidores.

Rebecca Marmot: Tenemos que pensar en utilizar los plásticos de una forma completamente distinta: usar menos plástico y, en realidad, crear modelos empresariales completamente nuevos que ni siquiera lo utilicen. En el sector de los bienes de consumo, por ejemplo, podemos animar a la gente a reutilizar el pulverizador. Cif, nuestro producto de limpieza en aerosol: compras el envase una vez y después solo compras un pequeño recambio, lo usas y lo rellenas con agua, de modo que solo compras una vez el envase de plástico con pulverizador.

También hay modelos para las tiendas que quizá ofrezcan un servicio de reposición a domicilio junto con la compra de alimentos, si vives en un país donde eso sea posible, y te permitan rellenar tus detergentes, champús, etcétera.

Trabajamos mucho con gobiernos de mercados desarrollados, en desarrollo y emergentes para estudiar cómo apoyar el desarrollo de infraestructuras de gestión de residuos. Apoyamos firmemente estas regulaciones de responsabilidad ampliada del productor (RAP), que ayudarán mucho a establecer requisitos de gestión de residuos en los distintos países, porque, por supuesto, el problema debe abordarse a nivel nacional.

Creo que es realmente importante. Si no contamos con eso, y si los gobiernos y el sector privado no trabajan en programas de reciclaje, asegurándose de que el dinero se invierta donde corresponde —hablamos al principio de la importancia de que el tratado sea obligatorio para poder exigir responsabilidades a las empresas y que tengan que explicar por qué eligieron los envases que eligieron—, creo que todo eso en conjunto es lo que, esperamos, dará lugar a una economía circular.

Robin Pomeroy: El acrónimo que mencionó Rebecca Marmot fue «normativas de RPE», es decir, «responsabilidad ampliada del productor», según la cual los productores siguen siendo responsables de lo que ocurre con sus productos y sus envases, incluso cuando ya están en manos del consumidor. Rebecca también habló de la importancia de «hacer que el tratado sea obligatorio, para poder exigir responsabilidades a las empresas». Y, para Marco Lambertini, de WWF, eso incluiría prohibiciones obligatorias de ciertos tipos de plásticos.

Marco Lambertini: Sin duda, creo que la negociación del tratado debería ser lo bastante ambiciosa como para considerar prohibiciones, además de incentivos para usos alternativos. Ya hemos visto que las prohibiciones funcionan en varios países. Es posible que al principio los consumidores recibieran esta regulación con cierto escepticismo, pero, en realidad, al final, en muchos casos sí funcionó.

Creo que aquí debemos ser audaces. Y si algo no está bien, sea lo que sea —el plástico virgen, el nivel de producción, lo relacionado con los productos de un solo uso—, creo que el tratado debería abordarse con estándares exigentes y, potencialmente, con prohibiciones y regulación, también una regulación estricta.

Robin Pomeroy: Así que veremos qué sale de la reunión en Nairobi, que, imagino, será apenas el comienzo de un proceso largo. Escuchemos a una joven activista, que explica por qué no debería durar tanto: urge hacer las cosas. Ella es Inés Yábar, tiene 25 años y es de Perú; sus campañas allí han contribuido a sacar adelante una prohibición de los plásticos de un solo uso.

Inés Yábar: Marco Lambertini mencionó que estamos en una crisis y que lo estamos desde que yo era niña, y que la necesidad de un tratado es realmente urgente. Necesitamos un acuerdo vinculante de verdad y, como también dijo Rebecca, un marco que permita exigir responsabilidades para poder hacer seguimiento de las soluciones y aplicarlas. Debemos ir más allá de los acuerdos voluntarios que ya existen y crear las condiciones adecuadas que realmente incentiven el progreso y permitan seguirlo. Este tratado debería ser una vía para la acción inmediata, no solo un documento firmado que recoja las aspiraciones de la gente; el éxito se verá más allá de la UNEA, en las acciones de distintas empresas, países y también de la ciudadanía.

Robin Pomeroy: Inés Yabár, de Perú, y esta es Gim Huay Neo, directora del Centro para la Naturaleza y el Clima del Foro Económico Mundial, quien vuelve a subrayar la urgente necesidad de actuar.

Gim Huay Neo: Todos necesitamos un tratado mundial audaz. No debemos quedarnos cortos en nuestras ambiciones. Para construir realmente un mundo hermoso para nosotros, necesitamos estándares, objetivos y metas que respalden la aplicación, y también debemos ser muy proactivos al pensar en incentivos y desincentivos para el cambio. Uno de los aspectos que debemos abordar es la economía de los costos: los plásticos de un solo uso, los materiales vírgenes y las evaluaciones del ciclo de vida, desde la producción hasta el uso. Necesitamos un tratado audaz, ambicioso y amplio, que se concluya con urgencia para que podamos seguir haciendo frente a un problema que tenemos justo delante.

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