Praga: la capital europea circular de la que quizás aún no ha oído hablar

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  • La capital checa, Praga, se ha convertido rápidamente en pionera en la implantación de una economía circular local.

  • El ‘Circle Scan’ de Circle Economy analizó los flujos de materiales, las emisiones de GEI y la generación de valor de la economía de Praga para establecer prioridades y medir la magnitud de los problemas.

  • Además del Circle Scan, el respaldo político y la gestión de las partes interesadas fueron fundamentales para integrar la economía circular en los procesos cotidianos de toma de decisiones.

En el corazón de Europa se encuentra una ciudad conocida también como la Ciudad de las Cien Torres, célebre por su abundancia de arquitectura gótica y por su distinción como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Pero lo que quizás no sepa de la capital checa, Praga, es que se ha convertido rápidamente en pionera en la implantación de una economía circular local.

Las ciudades son los centros de consumo del mundo: focos de uso de recursos y de emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI). Además, crecen con rapidez: solo la población de Praga ha aumentado un 11 % en los últimos 40 años. La economía circular, con su conjunto de estrategias adecuadas para los responsables de políticas urbanas, puede ofrecer oportunidades sustanciales de mitigación climática, beneficios sociales y oportunidades económicas.

Hoy en día, Praga cuenta con una población de casi 1,5 millones de habitantes y con una economía que ha sustituido el industrialismo por un carácter orientado a la alta tecnología, el comercio y los servicios. Para aprovechar el impulso que ofrece su nueva economía de servicios, al tiempo que aborda los desafíos urbanos, respalda la naturaleza y garantiza beneficios sociales, la ciudad ha situado la economía circular en el centro de su planificación urbana y de sus ambiciones de mitigación climática.

Para apoyar este objetivo, en 2019 la organización de impacto con sede en Ámsterdam Circle Economy, en colaboración con la ONG local INCIEN y el Ayuntamiento de Praga, analizó los flujos de materiales, las emisiones de GEI y la generación de valor de la economía de Praga. ¿Su objetivo? Proporcionar a la ciudad planes de acción para los sectores clave, con el fin de integrar la economía circular en sus prácticas. Han transcurrido dos años desde el ‘Circle Scan’ y la transición circular en Praga está bien encaminada.

“El Circle Scan nos ayudó a establecer prioridades y a medir la magnitud y los problemas de lo que teníamos entre manos. Esto nos permitió centrarnos en lo que importa. Así, no nos centramos solo en las pajitas de plástico, sino en flujos más amplios, como cerrar el ciclo de la biomasa o revisar nuestras toneladas de residuos de construcción y demolición. Existen muchos problemas –y oportunidades– más grandes”, afirmó Petr Hlubuček, vicealcalde de Praga para Medio Ambiente.

Una segunda vida para los residuos voluminosos de la ciudad

Cada año, los hogares de Praga consumen aproximadamente 307 000 toneladas de productos no alimentarios. De ese total, casi el 10 % son residuos voluminosos –materiales o artículos demasiado grandes para los residuos domésticos, como electrodomésticos, aparatos y muebles–, que acaban en vertederos. Y, a medida que ha aumentado la renta media de los hogares, también ha crecido la cantidad de residuos voluminosos desechados. El Circle Scan identificó el potencial para reutilizar el 70 % de estos residuos, dando una segunda vida a muebles y electrodomésticos y reduciendo la demanda general de productos completamente nuevos.

Para poner en práctica el plan de acción detallado en el Circle Scan, Praga cuenta ahora con una creciente red de Puntos de Reutilización repartidos por toda la ciudad, que aprovechan el valor que aportan estos “residuos” cuando se aplican las estrategias circulares de reutilización, renovación y reparación. En solo medio año de funcionamiento del proypiloto, se procesaron casi 2000 artículos de segunda mano, equivalentes a 14 toneladas. Estos puntos de reutilización se han integrado en los centros de recogida –hasta ahora, tres de los 19 de la ciudad– y se han mejorado para que resulten atractivos y accesibles para todos los ciudadanos. Los habitantes de Praga pueden llevar muebles, equipamiento deportivo o electrodomésticos que ya no necesitan, pero que siguen en buen estado, junto con otros artículos, que luego se publican en un portal en línea y pueden ser recogidos gratuitamente por residentes, ONG y organizaciones benéficas.

La ciudad también prevé crear un centro comercial de reutilización: un auténtico paraíso de la reutilización donde todo lo que se vende es de segunda mano o ha sido reparado. Estén atentos, señala Hlubuček.

Un análisis del flujo de materiales del Circle Scan que muestra los flujos de materiales en los hogares de Praga.Image: Circle Economy

Sustituir residuos alimentarios por fertilizante y biogás

El Circle Scan identificó una corriente de residuos importante en la capital checa, con un enorme potencial sin explotar: los residuos alimentarios. En Praga, los hogares consumen más de 950 000 toneladas de alimentos al año, y unas 100 000 toneladas de alimentos domésticos y residuos de cocina acaban en flujos de reciclaje de bajo valor, como su incineración para obtener energía. En una ciudad circular ideal, los flujos de materiales se recogerían por separado para conservar su valor al máximo nivel durante el mayor tiempo posible; por ejemplo, los residuos alimentarios pueden devolverse al suelo como fertilizante orgánico o transformarse en biogás.

Para aprovechar sus toneladas de residuos alimentarios como recurso, Praga se ha fijado el ambicioso objetivo de separar el 70 % de los residuos municipales en origen para 2035; actualmente, las tasas de separación se sitúan en el 31 %. Para empezar, se convirtió en la primera ciudad checa en implantar la recogida de residuos alimentarios domésticos. Esta medida se encuentra actualmente en fase piloto en tres distritos y se espera que llegue a toda la ciudad en 2026.

Los residuos alimentarios recogidos se convierten en biogás y se utilizan para alimentar los camiones de gestión de residuos. Con la instalación prevista de una gran planta de bioGNC, la ciudad espera que, en el futuro, toda la flota de camiones de gestión de residuos funcione con residuos alimentarios domésticos, aprovechando los residuos como recurso y reduciendo las emisiones de GEI (los camiones emiten un 58 % menos de contaminantes a la atmósfera que los camiones de diésel).

Además, el exceso de energía se inyectará de nuevo en la red y el exceso de residuos se transformará en fertilizante para proyectos agrícolas locales. La ciudad también pretende minimizar los hábitos de desperdicio alimentario de los consumidores: la prevención de residuos se promociona en vallas publicitarias de la ciudad, que instan a los residentes a “comprar solo lo que se va a comer”, y las campañas medioambientales se integran en los colegios.

El plan de acción detallado en el Circle Scan: cómo convertir la biomasa de residuos en bioGNC. Image: Circular Economy

Solo agricultura ecológica en hectáreas de terreno urbano

Dado que se prevé que, para 2050, el 80 % de todos los alimentos se consuma en las ciudades, funcionar de forma circular, donde la producción de alimentos regenera en lugar de degradar y donde los residuos alimentarios se eliminan desde el diseño, puede aportar enormes beneficios medioambientales. Las prácticas agrícolas actuales en Europa pueden ser intensivas en emisiones de GEI, contribuir a la pérdida de biodiversidad de los pastizales y utilizar pesticidas peligrosos, que también pueden provocar la filtración de contaminación en los suministros de agua. En Praga, el City Scan identificó que solo la agricultura y la extracción de materiales eran responsables de 234 360 toneladas de emisiones de GEI al año.

Ya hemos visto cómo Praga aborda los residuos alimentarios domésticos, pero también está innovando con una estrategia de contratación pública circular para regenerar los ecosistemas y proporcionar alimentos saludables a la localidad en terrenos de propiedad municipal.

La ciudad posee 1650 hectáreas de terreno agrícola, de las cuales 500 hectáreas están arrendadas actualmente a agricultores, aunque con una condición sostenible. Los agricultores deben seguir principios agrícolas ecológicos y circulares, a saber: no usar pesticidas ni fungicidas, emplear fertilizantes orgánicos y respetar la rotación de cultivos. Colaborar con los agricultores y dar prioridad a las prácticas ecológicas y circulares es una vía importante para que las ciudades avancen hacia un sistema alimentario circular. Beneficios colaterales de la práctica pueden incluir la diversificación del suministro alimentario de la ciudad, el fomento de la biodiversidad, la reducción de las necesidades de envasado y el acortamiento de las cadenas de suministro.

Una estrategia circular clara para lograr el éxito

En solo tres años, Praga se ha convertido en líder regional en innovación circular. Este exitoso recorrido es fruto de varios factores. Además del Circle Scan, el respaldo político de alto nivel y la gestión de las partes interesadas han sido fundamentales: con un comité y un grupo directivo dedicados a la economía circular, esta se ha integrado en los procesos cotidianos de toma de decisiones de la ciudad.

Para muchas ciudades con ambiciones sostenibles y circulares, saber por dónde empezar puede ser la mayor barrera. Aunque puede haber expertos en actividades circulares en marcha, a menudo falta una visión holística del consumo global de recursos y de los patrones de residuos de la ciudad. Este tipo de visión de alto nivel de los sistemas interconectados puede ayudar a la ciudad a identificar los desafíos y las oportunidades prioritarios. También es clave involucrar a diversas partes interesadas y comprender cómo pueden contribuir a una ciudad más circular.

“La clave del Circle Scan es proporcionar el espacio y la energía necesarios para alinear a las partes interesadas pertinentes en torno al tema de la economía circular, así como identificar el caso de negocio para la ciudad y hacerlo realidad”, afirma Vojtech Voseky, presidente del grupo directivo de economía circular de la ciudad.

“Esto ha sucedido en Praga y ha dado impulso a todos estos proyectos piloto”, añade.

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