¿Por qué la igualdad de género es clave para transformar la cadena de valor del plástico?

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• El papel de las mujeres en la cadena de valor del plástico hace que sufran mayores impactos económicos y sanitarios que los hombres.

• En Ghana, las mujeres están subrepresentadas en los puestos de toma de decisiones de las empresas relacionadas con el plástico y en los organismos reguladores del sector.

• Lograr una economía circular exitosa implica abordar estas desigualdades.

Cuando cuento a la gente que trabajo como asesora de género para una alianza contra la contaminación por plásticos, la primera pregunta que suelen hacerme es: “Katie, ¿qué demonios tiene que ver el plástico con la igualdad de género?”

De hecho, la cadena de valor del plástico es un ejemplo casi perfecto de cómo las normas y los roles de género generan desigualdades cuando no se abordan de frente. Incluso el material «plástico» tiene un componente de género. Al menos en el sentido de que los productos químicos utilizados para fabricarlo afectan de manera diferente a hombres y mujeres, y si eso no se tiene en cuenta al evaluar los niveles seguros de exposición, puede perjudicar desproporcionadamente a las mujeres. Los cuerpos de las mujeres suelen almacenar una proporción mayor de grasa, lo que constituye un depósito más grande para los productos químicos bioacumulables y lipófilos (que se disuelven en grasas). Las mujeres expuestas a estos compuestos suelen tener concentraciones más altas de sustancias tóxicas almacenadas en el organismo que los hombres con una exposición similar.

Esta relación entre género y plástico se hace evidente solo con el material en sí. Pero ¿qué aprendemos al observar más de cerca todo el ciclo de vida del plástico: investigación, uso, recogida, reciclaje y gestión de residuos? Los diferentes roles de género de mujeres y hombres en el hogar y en el trabajo hacen que estén expuestos en distinto grado a residuos plásticos peligrosos o a componentes químicos. Las mujeres suelen ocuparse en puestos peor pagados y menos cualificados en las plantas de producción. Esto significa que, aunque hay menos mujeres que hombres en la industria del plástico, ellas tienen más probabilidades de estar expuestas a sustancias químicas tóxicas.

Este es solo un ejemplo de cómo las cuestiones de género se manifiestan en la cadena de valor del plástico. Pero los estudios de casos reales son muy valiosos para demostrar cómo afectan a la vida de las personas. Mi colega en Ghana, Elsie Odonkor, ha investigado de primera mano este impacto en su país:

Para tener una imagen más clara de estas desigualdades de género, entrevisté a más de 150 actores a lo largo de la cadena de valor del plástico; los resultados han sido fundamentales para orientar el Plan de Acción de la Alianza Nacional para la Acción contra el Plástico (NPAP) en Ghana.

En Ghana hay pocos datos disponibles sobre la participación en la fuerza laboral dentro de la cadena de valor del plástico: los hombres representan aproximadamente el 61% y las mujeres alrededor del 39%. Sin embargo, sus respectivos papeles no son iguales. Las mujeres trabajan predominantemente en la economía informal como recolectoras ambulantes de residuos (64%) y en empresas de reciclaje como lavadoras y clasificadoras (68%). La economía formal de la cadena de valor, con mayor protección, seguridad social y estatus más alto (es decir, empresas de gestión de residuos, abastecimiento de plástico, y empresas de producción y fabricación), presentaba la menor representación de mano de obra femenina (12%); los hombres constituyen el 89% de la fuerza laboral de fabricación de plásticos y el 92% de la de gestión de residuos.

La fuerza laboral de la cadena de valor del plástico es relativamente joven en Ghana: el 67% tiene entre 18 y 35 años. Sin embargo, el 92% de las recolectoras de residuos encuestadas, tanto en vertederos como en comunidades, son de mediana edad, frente al 75% de sus homólogos masculinos. En general, la recolección de residuos se considera un trabajo sucio para los chicos de la calle (o «kuborlor» en el dialecto ga), por lo que las mujeres jóvenes no quieren asociarse con él.

Sin embargo, para las mujeres de mediana edad que son viudas o madres solteras y no tienen capital para crear un negocio propio, recoger material reciclable es el único medio de supervivencia. Trabajar en el vertedero es duro; tener que competir ferozmente con hombres jóvenes por los materiales reciclables y soportar condiciones tóxicas y peligrosas es una lucha diaria. Como resultado, no pueden recoger grandes cantidades en comparación con los hombres y, además, a menudo se quedan con materiales reciclables de bajo valor. Las recolectoras de residuos carecen de equipos de protección personal, carretillas, triciclos e instalaciones de almacenamiento, y la mayoría usa las manos desnudas. Los hombres suelen empujar los carros y tienen más acceso a los triciclos que las mujeres.

Roles de género en el sector del plástico de GhanaImage: NPAP

Para avanzar hacia la economía circular, Ghana progresará más rápido si se da prioridad a los recolectores de residuos y se les apoya dotándolos de equipamiento adecuado, creando centros comunitarios de recompra y estandarizando el precio de los residuos plásticos. Reconocer y registrar a los recolectores de residuos también aportará dignidad y protección social al trabajo que realizan.

Tanto en el sector formal como en el informal, la mayoría de las trabajadoras del plástico en Ghana ocupan puestos de bajo nivel: el 74% trabaja en áreas como apoyo a la producción, lavado, clasificación y embalaje. Solo alrededor del 7% de las mujeres ocupa puestos de toma de decisiones y el 19% puestos de nivel intermedio. No hay muchas empresarias a lo largo de la cadena de valor, y alrededor del 80% de las empresas son propiedad de hombres. Las empresas típicamente dirigidas por mujeres son empresas de reciclaje informales y ONG centradas en la gestión de residuos. El acceso a la financiación es un requisito previo fundamental para participar en casi todos los sectores, con la excepción de la recolección de residuos, y es esencial para crear un negocio en la cadena de valor. La falta de financiación y de espacio o terreno en el que operar es un obstáculo importante para las mujeres que quieren entrar en el reciclaje de plástico. La mayoría de las mujeres actoras no tienen garantías, que suelen ser en forma de terrenos o bienes inmuebles, o de efectivo, que exigen las entidades financieras.

Como usuarias finales y miembros de la comunidad, las mujeres son las principales consumidoras de plásticos de un solo uso en Ghana. Como principales cocineras, cuidadoras y compradoras para sus familias, las mujeres toman el 70-80% de las decisiones de compra de los consumidores. Son las principales consumidoras de bolsas de plástico cuando compran alimentos y artículos para el hogar, y también son vendedoras de otros plásticos para envasar, transportar y vender una variedad de productos y bienes. Teniendo en cuenta el papel de las mujeres en la toma de decisiones sobre las compras domésticas, la eliminación y la gestión de residuos, son actoras clave a tener en cuenta para reducir la contaminación por plásticos.

Pese a ello, las voces de las mujeres están muy poco representadas en los puestos de toma de decisiones relacionados con la contaminación por plásticos en Ghana. El sector del plástico está regulado por tres ministerios, y por las Asambleas Metropolitanas, Municipales y de Distrito (MMDA) y la Agencia de Protección Ambiental (EPA). Cada ministerio tiene más hombres que mujeres en los niveles de toma de decisiones, y la EPA cuenta con una sola mujer en su consejo. La representación desigual de las mujeres en las instituciones reguladoras limita su impacto en las decisiones políticas.

Esta infrarrepresentación en Ghana se repite en todo el mundo. A escala mundial, las voces de las mujeres y de otras comunidades marginadas de los quintiles de riqueza más bajos, es decir, las personas más golpeadas por las fuerzas que impulsan la dependencia mundial del plástico, rara vez se incluyen en los debates sobre políticas y soluciones.

Pero es posible acabar con estas desigualdades siempre que el género se aborde en cada aspecto de la cadena de valor del plástico de manera reflexiva y significativa. Muchos estudios indican que las actitudes de las mujeres hacia la contaminación por plásticos y la priorización de la salud y el beneficio dan lugar a comportamientos y decisiones más favorables al medio ambiente. Será imposible lograr un mundo verdaderamente sostenible e inclusivo libre de contaminación por plásticos sin consultar y abordar los desafíos de las mujeres y las comunidades marginadas. Como afirma Jonathan Wilkinson, ministro de Medio Ambiente y Cambio Climático de Canadá y uno de los donantes de la GPAP: “Aunque las mujeres, los migrantes, los pueblos indígenas y las poblaciones de bajos ingresos tienen más probabilidades de verse afectados negativamente por la contaminación por plásticos, también son una fuerza impulsora del cambio positivo, el liderazgo y la innovación en sus comunidades. Canadá se enorgullece de apoyar los esfuerzos de la Alianza Mundial para la Acción contra el Plástico por reducir la contaminación por plásticos de una manera que empodere a todos. Alentamos una mayor inclusión de género y justicia social en las políticas nacionales sobre residuos plásticos.”

¿Qué hace el Foro Económico Mundial en materia de economía circular?

La Alianza Mundial para la Acción contra el Plástico está decidida a adoptar un enfoque que tenga en cuenta el género, porque es la única opción verdaderamente eficaz y sostenible. Por eso la GPAP ha elaborado una guía de integración de la perspectiva de género para las partes interesadas en el ámbito de la acción contra la contaminación por plásticos y la alianza nacional de Ghana ha publicado un Análisis de género de los sectores del plástico y los residuos plásticos en Ghana. La GPAP comparte estos dos recursos de la forma más amplia posible, no solo para rendirnos cuentas a nosotros mismos respecto de nuestros propios objetivos, sino como recursos que puedan ser criticados, adoptados por otros y mejorados. Este nivel de consideración de género ya no puede ser opcional, y el ámbito de la acción contra la contaminación por plásticos debe trabajar conjuntamente para estar a la altura de estos objetivos. El éxito de la economía circular del plástico depende de ello.

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