Solo se recicla el 9 % de los residuos plásticos del mundo, pese a que los plásticos tienen una amplia variedad de aplicaciones, desde envases hasta automóviles y textiles.
Integrar los plásticos en la economía circular será fundamental para los esfuerzos mundiales destinados a hacer frente al cambio climático.
Carbios ha desarrollado una planta de biorreciclaje de plásticos PET que permite reciclar este material para convertirlo en materia prima.
Durante la reciente reunión de Davos, los líderes económicos y políticos más poderosos del mundo volvieron a congregarse en el famoso centro turístico suizo para debatir los problemas más apremiantes que afronta el planeta de cara al futuro. Además de los asuntos económicos, la agenda del Foro Económico Mundial (FEM) se centró especialmente en plantear soluciones para hacer frente al cambio climático.
Este tema me toca especialmente de cerca, ya que se multiplican las señales de alerta sobre el impacto del calentamiento global. Así lo confirma el informe más reciente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, que señaló que solo nos quedaban tres años para actuar si queremos preservar un mundo habitable.
La primera planta de biorreciclaje de plásticos PET del mundo
En Carbios, nos guía la convicción de que existen soluciones innovadoras para la crisis climática. Llevamos casi 10 años trabajando en una propia, y ahora se está haciendo realidad con el desarrollo de la primera planta de biorreciclaje de PET del mundo.
Gracias a los procesos revolucionarios desarrollados por nuestros científicos, nuestras innovaciones hacen posible reciclar biológicamente polímeros a base de tereftalato de polietileno (PET) prácticamente sin límite.
A partir de ahora, los residuos plásticos pueden convertirse en materia prima y reutilizarse una y otra vez, con la misma calidad. Gracias a Carbios, los plásticos pueden formar parte de una economía circular.
Otra innovación permite biodegradar por completo en compost el ácido poliláctico (PLA), un plástico de origen biológico, sin dejar residuos ni toxicidad. Esto significa que ahora los residuos pueden aprovecharse como valiosa materia prima gracias a nuestras dos tecnologías complementarias. La industria se está volviendo circular; ya es una realidad.
El futuro de la circularidad de los plásticos será biológico. Reducirá drásticamente nuestra dependencia de los combustibles fósiles.
La industria de los plásticos, clave para hacer frente al cambio climático
La industria de los plásticos parece ser un actor estratégico en la lucha contra el cambio climático, dado que solo se recicla el 9 % de los residuos plásticos mundiales. Según los expertos, los plásticos, que representan alrededor del 4 % del consumo de petróleo, tienen aplicaciones muy diversas y se utilizan, en particular, en envases, construcción, automóviles, aparatos eléctricos y electrónicos, y textiles.
Es una industria compleja, caracterizada por una gran variedad de resinas o polímeros. Además del PET, están el polietileno (PE), el polipropileno (PP), el poliestireno (PS) y el policloruro de vinilo (PVC), y cada una de estas resinas requiere un canal de reciclaje específico.
Se estima que los residuos plásticos generados en todo el mundo ascienden a 353 millones de toneladas. Sin embargo, solo se recoge un tercio de esta cantidad para reciclarla.
En última instancia, entre 250.000 y 300.000 toneladasse reincorporan al ciclo de producción en Francia, lo que representa solo el 6 % de la producción de plásticos del país.
Los sectores más virtuosos son el de los envases de PET, principalmente las botellas de plástico, y otros sectores se están organizando. Según la Agencia Francesa de Gestión del Medio Ambiente y la Energía (ADEME), la recuperación de energía a partir de residuos representa la tercera fuente principal de producción de electricidad renovable, después de la energía hidroeléctrica y la eólica.
En 2018, la energía producida a partir de residuos permitió ahorrar en Francia 1.600 millones de litros de fuelóleo. El reciclaje y la recuperación de materiales, en sentido amplio, desempeñan un papel esencial para combatir los impactos ambientales asociados a la producción y eliminación de residuos, así como para gestionar de forma sostenible los recursos naturales.
Ambos también limitan las emisiones de gases de efecto invernadero y el consumo de agua asociados a la producción industrial. Así pues, el compostaje, la metanización y el reciclaje de combustibles sólidos recuperados (CSR), residuos no peligrosos, son alternativas a los combustibles fósiles. Nuestras sociedades modernas entienden que nuestros residuos son valiosos.
Como resultado, parece que nuestros métodos de biorreciclaje y biodegradación nos permiten recuperar residuos plásticos —de colores, opacos, bandejas de alimentos y textiles— que, de otro modo, tendrían poco o ningún valor.
Ahora es posible reducir nuestra dependencia de los hidrocarburos —una enorme preocupación ambiental, estratégica y geopolítica de cara al futuro— al permitir que los residuos plásticos se conviertan en una nueva y valiosa materia prima.

Esta innovación revolucionaria también responde a la fuerte demanda de consumidores, autoridades públicas y fabricantes que han asumido compromisos ambiciosos en materia de desarrollo sostenible y ecodiseño de sus envases. La conciencia generalizada sobre el calentamiento global está cambiando las actitudes y exige cambios similares en las acciones.
Hoy, nuestra tecnología de biorreciclaje goza de reconocimiento internacional y recibió elogios de la comunidad científica en abril de 2020 con una publicación de portada en la prestigiosa revista Nature. Carbios también ha obtenido el sello «Efficient Solution» de la Fundación Solar Impulse.
Con la solución de Carbios, por fin encontramos una forma biológica de reutilizar los residuos plásticos. A partir de ahora, el uso de botellas de plástico o envases de plástico para alimentos ya no tiene por qué ser un problema, pues pueden incorporarse a la economía circular.
Ahora más que nunca, la economía circular debe establecerse como modelo. Todos los responsables de la toma de decisiones del mundo deben ser plenamente conscientes de ello. Para salir del atolladero climático harán falta valor, imaginación y, sobre todo, innovación. Pero, mientras fomentemos la investigación y creemos un entorno favorable para empresas como Carbios, superaremos el desafío.



