2020 no debe recordarse como un año perdido, sino como el punto de partida para una acción urgente en favor de un cambio positivo y duradero.
El acceso global a la educación, la reinvención de soluciones globales con aplicación local y la acción conjunta para inclinar la balanza son tres imperativos para lograr un cambio significativo.
La gente llama a 2020 «el año perdido», pero a mí me gustaría llamarlo el año de la cruda verdad. Los acontecimientos cataclísmicos han dejado al descubierto profundas fracturas en la sociedad. Estamos viendo cómo la desigualdad, que desde hace mucho es una mancha en este mundo, se manifiesta mientras la pandemia afecta de forma desproporcionada a las comunidades de personas racializadas.
Estamos viendo cómo se intensifica la crisis climática y cómo se produce un «desastre dentro de otro desastre» cuando, además de una pandemia, las personas se ven obligadas a evacuar con muy poco aviso mientras los incendios forestales o los huracanes destruyen sus hogares y amenazan sus vidas.
Los acontecimientos actuales no solo nos obligan a afrontar estos problemas, sino que también nos impulsan a reevaluar e innovar en colaboración. He aquí tres imperativos para encontrar soluciones que permitan construir un mundo más equitativo, seguro y resiliente.
1. Redoblar los esfuerzos en favor de la educación global
En HP creemos que la educación es un derecho humano fundamental. Pero la cruda realidad es que no todo el mundo tiene acceso a ella. Y la COVID-19 está agravando la situación: 463 millones de niños no están escolarizados en este momento, frente a los 260 millones que había antes de la COVID-19. Entre los jóvenes de todo el mundo, el 29 %—unos 346 millones de personas— no tiene conexión a internet. El acceso a la educación no debería depender del lugar donde vive la gente ni de cuánto gana.
La tecnología puede ser un gran factor de igualdad si se adapta a las necesidades específicas de una comunidad y de sus habitantes. Esto exige un modelo de aprendizaje combinado que pueda proporcionar recursos al mayor número posible de estudiantes. En concreto, aborda y resuelve la brecha digital al ofrecer materiales impresos de aprendizaje a los estudiantes, además de donar dispositivos y seleccionar contenidos digitales para ellos.
Vivimos en un ecosistema interconectado donde un desastre que afecta a una población puede repercutir fácilmente en otra. La interconexión de las cosas pone de manifiesto que estamos verdaderamente unidos en esto y que necesitamos actuar en conjunto.
Ellen Jackowski, directora de Sostenibilidad e Impacto Social, HP
La clave está en llegar a los estudiantes allí donde se encuentran; esto significa que debemos ofrecer herramientas y materiales educativos gratuitos, de fácil acceso mediante una estrategia de código abierto, y brindar diversas opciones.
La educación también desempeña un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático. Más que nunca, debemos actuar basándonos en los hechos y la ciencia. Además, urge educar a las mujeres. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la educación de las niñas es eficaz para hacer frente a la emergencia climática: podría reducir las emisiones en 51 gigatoneladas para 2050, además de aportar prosperidad económica a las comunidades de todo el mundo.
2. Reinventarse: soluciones globales y acción local
2020 es un año de cambios de rumbo, y veremos cómo esto se desarrolla aún más en el futuro, pues esperamos que la COVID-19 sea solo una de las muchas crisis que nos aguardan. En medio de cambios rápidos, debemos sentirnos cómodos asumiendo riesgos calculados y desafiándonos a pensar y actuar de otra manera. Cuando irrumpió inesperadamente la pandemia, tuvimos que cambiar de rumbo y hacer todo lo que estaba en nuestras manos para servir a la humanidad.
La reinvención es un enfoque que ya le ha dado resultado a HP. En este caso, la empresa salió de su zona de confort para crear una cadena de suministro de plástico completa en Haití, que, según el Banco Mundial, es el país más pobre del hemisferio occidental.
Junto con sus socios, HP ha creado oportunidades económicas para los residentes locales mediante inversiones en infraestructura de reciclaje a gran escala. Estas inversiones también ayudan a HP a alcanzar su objetivo para 2025 de aumentar un 30 % el contenido de plástico reciclado en su cartera de sistemas de impresión y personales.
Gracias a sólidas alianzas, la resolución creativa de problemas, la colaboración virtual y una determinación inquebrantable, a pesar de todas las dificultades durante la COVID-19 y de una tormenta tropical que luego se convirtió en huracán, HP pudo completar la línea de lavado—la última fase crítica de la cadena de suministro—, que se espera que genere otros 1.000 empleos locales en Haití.
Además de crear productos sostenibles y desarrollar infraestructura de reciclaje, el enfoque se ha centrado en prolongar la vida útil de los productos para reducir los residuos y apoyar la economía circular. Para alargar la vida útil de los ordenadores y resolver la brecha digital, se lanzó el programa HP Refresh, un software que puede borrar datos de forma segura y volver a crear la imagen del sistema en PC que no se utilizan. El programa permite a las comunidades reunir mediante colaboración colectiva ordenadores sin uso que puedan aprovecharse. Es una solución global con acción local e impacto personal significativo.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para combatir la contaminación por plástico?
3. Acción conjunta para inclinar la balanza
Vivimos en un ecosistema interconectado donde un desastre que afecta a una población puede repercutir fácilmente en otra. La interconexión de las cosas pone de manifiesto que estamos verdaderamente unidos en esto y que necesitamos actuar en conjunto.
Por eso, HP trabaja activamente con socios, clientes y proveedores para impulsar un cambio sistémico. Recientemente, la empresa se unió al capítulo estadounidense de 1t.org del Foro Económico Mundial y, en parte, se asoció con la Arbor Day Foundation para plantar un millón de árboles antes de finales de 2020.
Ninguna empresa por sí sola puede resolver estos complejos desafíos globales, pero juntos podemos aprovechar nuestras fortalezas, influencia y experiencia colectivas para acelerar el camino hacia un mundo más justo y sostenible. En esta década decisiva, debemos avanzar más rápido e inteligentemente que nunca. 2020 no debe recordarse como un año perdido, sino como el punto de partida para una acción urgente en favor de un cambio positivo y duradero. Hagámoslo ahora.



