El 71% considera que las empresas que utilizan recursos naturales escasos deberían pagar impuestos, según una nueva encuesta de Ipsos.
El 85% quiere ver un etiquetado adecuado de los productos.
El acuerdo fue más firme en las economías en desarrollo.
Pasar del enfoque «tomar, fabricar, desechar» a una economía más circular se considera una estrategia clave para combatir el cambio climático.
Un número creciente de personas está dispuesto a pagar más por lo que compra si con ello se ayuda a proteger los escasos recursos naturales del planeta.
Una encuesta realizada por Ipsos para el Foro Económico Mundial ha descubierto que el 71% de las personas considera que las empresas cuyas actividades utilizan recursos naturales escasos deberían pagar impuestos adicionales, aunque ello eleve el precio de compra de bienes y servicios.
Una mayoría aún más amplia (el 85% de los adultos de 28 países) afirma que quiere ver “información sobre el uso de recursos naturales escasos” disponible en el etiquetado de los productos.
Una línea divisoria
Ipsos encuestó en línea a un total de 19.510 adultos entre el 21 de mayo y el 4 de junio de 2021. Por país, sus respuestas revelan un patrón emergente.
Aunque existen algunas excepciones, en general, la disposición a aceptar impuestos y subidas de precios para proteger los recursos escasos fue mayor en las economías en desarrollo.
China, India, Colombia, Chile y Perú son los cinco países en los que las personas consideran que este tipo de medida es una buena idea. Los cinco últimos son: Japón, Polonia, Estados Unidos, Alemania y Hungría.
Se observó una división similar entre economías desarrolladas y en desarrollo en las respuestas sobre el etiquetado de productos. En líneas generales, los países en desarrollo se mostraron más entusiastas. Sin embargo, la resistencia a la idea de etiquetar los recursos naturales fue menos pronunciada.
En respuesta a la afirmación sobre pagar más por bienes que utilizan recursos finitos, la oposición más fuerte se registró en Japón: el 54% estaba en desacuerdo o totalmente en desacuerdo. Japón fue también el país en el que las personas se mostraban menos inclinadas a los cambios en el etiquetado. Sin embargo, en este caso, el 21% estaba en desacuerdo y el 5% totalmente en desacuerdo.
Cambios en el estilo de vida
La división en las respuestas entre países desarrollados y en desarrollo se refleja en un informe de 2020 publicado en la revista científica Nature Communications, según el cual los modelos económicos predominantes en todo el mundo son responsables de impactos ambientales negativos.
El aumento del CO2 en la atmósfera sigue una trayectoria muy similar a la de indicadores como el crecimiento del PIB y a algo denominado huella material, que describe las tasas de extracción de materias primas.
Como afirman los autores del informe, «Cualquier transición hacia la sostenibilidad solo puede ser eficaz si los cambios profundos en el estilo de vida complementan los avances tecnológicos».
¿Cuáles son las soluciones?
La necesidad de reducir el consumo y los residuos parece estar ampliamente reconocida en los datos de Ipsos. Pero ¿cómo hacerlo?
Alejarse de nuestro enfoque lineal actual «tomar, fabricar, desechar» para pasar a una economía más circular se considera una estrategia clave del Foro Económico Mundial.
Los defensores de la economía circular proponen formas alternativas de producción que ayudarán a abordar algunos de los problemas del consumo excesivo. La economía circular se basa en tres principios fundamentales:
Los productos deben diseñarse para utilizar menos recursos y generar menos residuos
Los materiales utilizados para fabricar bienes deben reutilizarse y reaprovecharse
Los recursos naturales deben protegerse y reponerse
Estos principios también orientan The Circulars Accelerator, una iniciativa puesta en marcha por Accenture en colaboración con Anglo American, Ecolab, Schneider Electric y el Foro Económico Mundial, para apoyar a los emprendedores en la búsqueda de soluciones innovadoras a los desafíos de la sostenibilidad.



