Si una economía circular es el objetivo, las microfábricas son la solución

Microfactories can be used at a local level to cut waste, improve sustainability and boost local economies.
Microfactories can be used at a local level to cut waste, improve sustainability and boost local economies.Image: REUTERS
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  • Cada año, se envían 92 millones de toneladas de textiles a vertederos, y la industria provoca alrededor del 10 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

  • El statu quo de la fabricación de prendas de vestir está maduro para una disrupción, y las microfábricas podrían ser la respuesta.

  • Localizadas y sostenibles, las microfábricas impulsan las economías locales y mejoran la circularidad.

Los residuos textiles son un problema grave. Cada año, 92 millones de toneladas de residuos textiles provocan alrededor de el 10 % de todas las emisiones de CO₂. La industria de la moda produce más emisiones de gases de efecto invernadero que el transporte marítimo y los vuelos internacionales juntos.

Tradicionalmente, la fabricación de prendas de vestir se ha centrado en un modelo de cadena de producción que consiste en obtener materiales y fabricar prendas a granel; y, al final, gran parte de esta producción acaba en el vertedero. Se necesitan intervenciones en toda la cadena de valor textil para reducir estos residuos, pero una solución local podría ayudar a integrar la circularidad en el sistema: las microfábricas.

Una microfábrica es una instalación de producción a pequeña escala que acerca los procesos de fabricación al punto de consumo. Puede utilizarse para transformar residuos urbanos en nuevas materias primas; todo ello, gracias a su pequeño tamaño, a nivel local, evitando el transporte de larga distancia y las complicadas cadenas logísticas para el tratamiento de residuos.

Por qué las microfábricas

La transición del mundo manufacturero hacia las microfábricas localiza la producción. Al acercar el producto final al consumidor, se acorta el transporte de mercancías, lo que reduce los costes de transporte y las emisiones de carbono. Además, la producción localizada crea cadenas de suministro más cortas, lo que se traduce en entregas más rápidas y, por tanto, en una mayor satisfacción del cliente. Quizás lo más importante es que estos modos de producción son más resilientes y fiables que las cadenas de suministro globales ante las incertidumbres.

Las microfábricas también producen cantidades menores de bienes, lo que evita la sobreproducción. Un menor exceso de producto supone menos residuos para el medio ambiente y un mejor resultado final para las finanzas de la empresa. Producir menos también permite una producción flexible, ya que las microfábricas tienen el potencial de ofrecer a los clientes oportunidades de personalización.

Un estudio de Deloitte reveló que más del 50 % de los consumidores prefiere una compra personalizada y está dispuesto a pagar más por ella. La participación de los clientes en la personalización en microfábricas ya ha sido probada con éxito por la máquina Looop de H&M en su tienda insignia, que puede transformar una prenda usada del cliente en una nueva a un precio inferior al de comprar un producto nuevo, sin utilizar agua en el proceso de transformación. En otras palabras, existe un hueco en el mercado, en la industria de la moda y más allá, para productos personalizados, productos sostenibles y la revolución de las microfábricas que puede ofrecerlos.

Las microfábricas son rentables, hacen el mejor uso del espacio limitado y del personal, y son relativamente sencillas de automatizar, lo que hace que los costes operativos sean inferiores a los de las instalaciones de producción tradicionales.

Y su impacto económico es local. Las microfábricas aumentan el empleo en las comunidades en las que operan y crean nuevos puestos de trabajo, nuevos productos y una mayor rentabilidad para la zona local.

Opinión de un experto: Cadenas de suministro por Alan McKinnon
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Dando ejemplo: Re-Fresh Global

Re-Fresh Global, una empresa de reciclaje de residuos textiles con sede en Berlín (Alemania), desarrolla microfábricas bajo un modelo de franquicia. Re-Fresh Global vende cada fábrica individual a emprendedores franquiciados de la zona local, que a continuación emplearán a personas de la comunidad local para operar la instalación, aportando a las ciudades una mayor autonomía financiera para controlar sus propias economías. Además, como estos productos están diseñados para utilizarse en la fabricación ecológica, las empresas locales tienen la oportunidad de obtener sus materiales en las proximidades, lo que aporta comodidad y una capa adicional de resiliencia local a la economía circular.

La tecnología de Re-Fresh Global puede transformar cualquier tipo de residuo textil en materias primas para su reproducción: nanocelulosa, utilizada en todo, desde materiales de embalaje hasta la producción de bicicletas, así como bioetanol como combustible y pulpa textil.

De forma similar, la impresora textil de la empresa de impresión Mimaki puede convertir un diseño en un producto en tan solo un día, en un único lugar.

La UE avanza en materia de residuos; otros deberían seguir su ejemplo

En la UE, la legislación sobre residuos avanza con rapidez. La próxima Directiva marco de residuos de la UE obligará a los Estados miembros a organizar recogidas separadas de textiles para evitar el vertido y la incineración de residuos textiles. Una vez que esta norma entre en vigor en 2025, aumentará de forma considerable los residuos textiles a escala europea, lo que convierte a las microfábricas en una solución ideal e inmediata para satisfacer las necesidades de estas nuevas políticas.

Considerándolo todo, si una economía circular es el objetivo, las microfábricas son la solución. Los beneficios de las microfábricas cumplen los tres pilares de la sostenibilidad: sostenibilidad ambiental, económica y social. Pueden reducir costes al tiempo que disminuyen los residuos y el consumo de energía, crear empleo y fortalecer las cadenas de suministro.

Al hacerlo a pequeña escala y de forma local, las microfábricas profundizan en la capacidad de producción sostenible y circular. Las microfábricas nos permiten abordar el creciente problema de los textiles desechados, al tiempo que ofrecen a las comunidades productos locales y sostenibles a un precio competitivo, contribuyen a la creación de empleo y fortalecen las ciudades circulares.

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