Creé una clase para enseñar a generar cero residuos. Se convirtió en mucho más

Sage Lenier teaching her zero-waste course at UC Berkeley
Sage Lenier teaching her zero-waste course at UC BerkeleyImage: Irene Yi
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  • Esta activista creó e imparte un curso en UC Berkeley sobre cómo alcanzar el objetivo de cero residuos.

  • En una entrevista con el Foro, habla del curso y sus objetivos, así como de sus esperanzas y ambiciones para el futuro.

Sage Lenier, activista medioambiental y graduada de UC Berkeley, creó en su universidad un curso muy popular dedicado a las soluciones sostenibles y al pensamiento sistémico circular, en el contexto más amplio de la justicia medioambiental. En la primavera de 2020, el curso contó con más de 300 estudiantes deseosos de aprender cómo impulsar la transición hacia una sociedad más ética y sostenible. El Foro Económico Mundial conversó brevemente con Sage en una sesión de preguntas y respuestas.

¿Qué te impulsó a empezar a enseñar sobre cómo generar cero residuos?

Cuando empecé en UC Berkeley, me entusiasmaba asistir a una universidad que, según me dijeron, tenía uno de los mejores programas de estudios medioambientales del país. Pero pronto me di cuenta de que gran parte de la educación que recibía tenía poca aplicación en la vida real; al material le faltaba el llamado a la acción que es realmente necesario para hacer frente a la crisis ecológica.

Por eso decidí crear un curso centrado en las soluciones y basado en la acción. Empecé con el concepto de cero residuos, pero amplié su alcance: pasé de la acción individual a construir una visión de una economía, un sistema de diseño y una cultura que partan de la premisa de que los recursos naturales son valiosos y limitados. También abordo los sistemas alimentarios modernos, el cambio climático y la descarbonización, y las ciudades verdes, siempre desde una perspectiva global del acceso, la equidad y la diversidad cultural y ecológica.

El enfoque que adopto ayuda a los estudiantes a aprender cómo se conjugan todos estos aspectos en una visión de un futuro sostenible. Quiero que el año 2100 les ilusione, en lugar de aterrorizarlos.

¿Cuáles son las ideas erróneas más comunes sobre tu curso?

A veces se malinterpreta mi curso como un espacio donde enseño a los estudiantes qué pueden hacer para reducir su impacto medioambiental individual. En realidad, no es eso en absoluto. Sí intento guiar a mis estudiantes para que comprendan los cambios que pueden hacer en sus propias vidas, pero el curso trata realmente de una revolución social. Se centra en el cambio estructural, la defensa política y el poder de la comunidad.

Dos tercios de mis estudiantes no se especializan en medioambiente, e intento ofrecer a todos algo que puedan aplicar en sus vidas y carreras. Alguien que estudia empresariales, después de hacer el curso, podría decirme: «Quiero dedicar mi carrera a empresas que se ajusten a la economía circular». O alguien que estudia bioquímica podría decir: «Podría trabajar en un laboratorio ecológico». Me centro en soluciones de conjunto: en cómo podemos unirnos para lograr algo por tantas vías distintas y con nuestras diferentes habilidades, y también en cómo podemos mejorar un poco nuestra comunidad.

Cuando hablamos del cambio climático, la sostenibilidad y la equidad, ¿hablamos realmente de lo mismo?

Sin duda, y creo que la mayoría de la gente se sorprende al empezar mi curso y descubrir que no estoy aquí para defender a los árboles. El cambio climático es una cuestión de justicia social: ya está agravando las desigualdades existentes y seguirá haciéndolo.

Ante todo, soy activista por los derechos humanos. Desde muy joven me apasionan el feminismo y la justicia racial, y siempre he hecho todo lo posible por educar e implicar a quienes me rodean. Hace unos años me acerqué al ecologismo al darme cuenta de que no hay derechos humanos en un planeta muerto. Este movimiento tiene realmente el potencial de abarcar todos los problemas sociales que tenemos.

¿Qué crees que debe ocurrir para que podamos avanzar más rápido hacia una economía circular?

Si de verdad queremos avanzar hacia una economía circular, tenemos que dirigir muchas acciones directamente contra las grandes empresas que ya cuentan con la infraestructura, el poder financiero y la influencia en nuestra sociedad. En nuestro activismo, debemos exigir que estas enormes empresas, que de hecho dirigen nuestra sociedad y controlan nuestra economía y nuestro gobierno, rindan cuentas ante la ciudadanía.

Image: Irene Yi

Este año, la COVID-19 afectó mucho a los estudiantes universitarios. ¿Cómo fue esa experiencia para ti como estudiante, docente y activista?

Voy a ser sincera: este año perdí mucho. Por ahora tuve que renunciar a mis sueños de ampliar este curso a otras universidades y comunidades, y todas mis campañas de activismo se desmoronaron por completo. Después de graduarme, dormí en el sofá de la casa de mi abuela durante dos meses. Tuve mucha suerte de recibir en julio una oferta de trabajo de una organización medioambiental sin ánimo de lucro y de tener estabilidad económica durante la segunda mitad del año, pero he tenido que luchar mucho para recuperar mi salud mental y física, que se deterioró cuando pensé que estaba perdiendo todo por lo que había trabajado. Sin embargo, este año también ha sido transformador en algunos sentidos positivos: necesitaba dar un paso atrás antes de agotarme y desactivé mis redes sociales durante seis meses, después de que algunas publicaciones se hicieran muy virales, porque quería preguntarme por qué me sentía capacitada para educar a la gente y revisar mis intenciones. Soy joven y es fácil desarrollar un ego y olvidar por qué trabajas realmente cuando empiezas a recibir atención de los medios.

¿Qué viene ahora para ti?

Ahora mismo me siento muy agradecida de tener trabajo y seguir haciendo una labor importante. Zero Waste USAse puso en contacto conmigo hace poco para proponerme patrocinar mi curso en su plataforma en línea. Me hace mucha ilusión volver a enseñar el próximo año, y el curso estará abierto a todo el mundo. Quiero seguir desarrollando este plan de estudios y, con el tiempo, convertirlo en un libro, porque creo que lo que he creado es realmente único y contiene mucha información que la persona promedio necesita. Por ahora, estoy retomando el ritmo con las clases en línea y la creación de contenido educativo para Instagram. Mis ayudantes docentes, Annie Mitchell y Victoria Bartoszewicz, siguen impartiendo el curso en Berkeley y, después de la pandemia, todavía quiero llevarlo a otras universidades, institutos, comunidades, a cualquier lugar que lo quiera.

Cuando finalmente llegue ese momento, solicitaré subvenciones e intentaré publicar el libro. La idea de buscar financiación, esperar que me la concedan y que siga llegando me da mucho miedo, pero también me ilusiona, porque esto es lo más importante que puedo hacer: seguir educando a la gente y contribuir a crear un movimiento medioambiental más amplio y mejor preparado. Es un riesgo enorme, pero es lo único que siempre he querido hacer.

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