La próxima década es clave para el clima. Así puede ayudar la economía circular

One week's worth of plastic waste, used and collected by one Japanese family trying to reduce the plastic waste it generates and its carbon footprint.
One week's worth of plastic waste, used and collected by one Japanese family trying to reduce the plastic waste it generates and its carbon footprint.Image: REUTERS/Kim Kyung-Hoon
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  • El cero neto no puede alcanzarse únicamente descarbonizando el sector energético.

  • La circularidad es necesaria para alcanzar las metas climáticas en la próxima década.

Muchas de nuestras calamidades ambientales (el cambio climático, los fenómenos meteorológicos extremos, la pérdida de biodiversidad, la sobreexplotación de los océanos y la erosión del suelo) se deben a la colisión de dos sistemas: el sistema natural de la Tierra y el sistema económico de la humanidad. Un choque de este tipo ha llevado a los geólogos a informarnos de que hemos dejado atrás el Holoceno, que sustentó nuestra civilización, y entrado en el Antropoceno, la era en la que los seres humanos dominan la Tierra.

Como resultado, nos encontramos en una encrucijada crítica para la humanidad. Muchos científicos nos han advertido de que nuestro modelo económico actual ha estado llevando la capacidad de carga de los sistemas de la Tierra hasta sus límites y de que, si no cambiamos de rumbo, nos veremos sumidos en una incertidumbre sin precedentes. Abordar el clima exige una transformación total de los sistemas, desde el sector energético hasta la alimentación, las ciudades, la producción y el consumo. Debemos actuar ya: los expertos advierten de que solo nos quedan diez años para cambiar de rumbo.

Alcanzar el cero neto

En medio de la lucha contra la COVID-19, la humanidad ha empezado a prestar más atención a la Tierra y a sus sistemas. Como resultado, la marea ha cambiado, al menos en la superficie. Japón se ha comprometido, junto con China y Corea del Sur, a alcanzar el cero neto a mediados de siglo. Estados Unidos también ha asumido este compromiso. Estas medidas podrían tener un impacto drástico en el clima: más del 60 % de las emisiones de GEI están cubiertas por los países que se han unido al club del cero neto, según el sitio web sobre clima Carbon Brief.

A pesar de estos compromisos, todavía existen pocas vías concretas para alcanzar el cero neto. Muchos líderes y expertos se dan cuenta de que no es práctico alcanzar el cero neto únicamente descarbonizando el sector energético. Se necesita una transformación total de los sistemas económicos clave, y la búsqueda de la circularidad en todo el sistema económico constituye una palanca significativa para lograr el cero neto. Se estima que el 45 % de los GEI necesarios para el cero neto puede reducirse mediante la búsqueda de la circularidad según la Fundación Ellen MacArthur, una organización sin ánimo de lucro centrada en la economía circular.

El papel de la colaboración

Diversos tipos de coaliciones (verticales, horizontales y plataformas de trabajo en red, entre líderes empresariales y gubernamentales, y consumidores e inversores) pueden abordar los estancamientos sistémicos habituales y acelerar nuestros esfuerzos hacia la circularidad.

Reformular el consumo. En primer lugar, empoderar a la parte de la demanda de la cadena de valor para impulsar la circularidad resulta útil para cambiar ideas y prácticas arraigadas desde hace tiempo. Tradicionalmente, la «economía circular» se ha equiparado en Japón con las tres erres: «reducir, reutilizar, reciclar». La buena noticia es que, recientemente, la población japonesa se ha interesado más por los aspectos más amplios de la circularidad, como demuestra la frecuente cobertura en periódicos y programas de televisión sobre la reducción de la pérdida de alimentos y el aumento de la circularidad en la moda.

Cuando los consumidores están mejor informados sobre la huella ambiental completa de sus elecciones alimentarias o de vestuario (a menudo gracias a una mejor trazabilidad y a la normalización de los datos), pueden cambiar lo que comen o lo que visten, lo que desencadena cambios en la compleja cadena de valor de esos sectores.

Los consumidores informados también pueden ser líderes en la promoción de la circularidad, creando un movimiento que valore los bienes y servicios con una menor huella ambiental y menos emisiones de GEI (incluso cuando el producto final es más caro). En Japón, la población en general, y en particular los jóvenes, se han concienciado más de la necesidad de elegir alimentos saludables y una moda «cool» con menor huella ambiental.

Rediseñar productos. En segundo lugar, las coaliciones multilaterales demuestran su valor al reunir a competidores para rediseñar productos y facilitar el reciclaje. Por ejemplo, dos grandes empresas de bienes de consumo, Kao y Lion, colaboran actualmente en el reciclaje de envases de plástico. En Japón, los envases de detergente han pasado en gran medida de botellas de plástico nuevas a recambios envasados en películas plásticas. Si bien esto ha reducido considerablemente la cantidad de plástico, la película está hecha de un plástico compuesto que no es fácil de reciclar, por lo que requiere nuevas soluciones.

Esta iniciativa es un caso inusual en el que dos empresas competidoras se unen para diseñar mejores envases de cara al reciclaje. Las colaboraciones privadas también requieren la participación de las autoridades locales, así como la educación de los consumidores, para que puedan crear un sistema de recogida eficaz.

Transformar la industria pesada. En tercer lugar, se necesitan coaliciones multilaterales para impulsar la circularidad en la industria pesada. Casi el 20 % de las emisiones mundiales de GEI están vinculadas a sectores difíciles de descarbonizar, como el hierro y el cemento. Sin embargo, el 40 % de las emisiones de GEI procedentes del acero, el aluminio, el cemento y los plásticos puede reducirse mediante medidas circulares. Esta reducción solo es posible mediante una coalición entre las industrias a lo largo de la cadena de valor o del sector, así como con el apoyo de los líderes gubernamentales en materia de políticas, apoyo regulatorio e I+D. Es fundamental que los esfuerzos circulares se extiendan para transformar la forma en que se utilizan los materiales. Solo la transformación total de la industria puede ayudarnos a alcanzar una sociedad más sostenible para 2050.

Image: Fundación Ellen MacArthur

Mirando hacia el futuro

Por supuesto, estos cambios no se producirán de la noche a la mañana. Los gobiernos deben desarrollar escenarios de trayectoria a largo plazo creíbles y proporcionar marcos normativos para alcanzar estos objetivos. Una vez que las empresas, los consumidores y los inversores se comprometan con esos objetivos, los comportamientos podrán alinearse, los riesgos podrán asumirse y podrán formarse coaliciones.

La COVID-19 ha impulsado de forma inesperada la circularidad, ya que las personas se dan cuenta de que es posible adoptar un estilo de vida que nunca habían imaginado, que incluye el trabajo remoto, opciones de vida más descentralizadas y una valoración de las cadenas de valor más cortas. Los cambios provocados por la pandemia han contribuido a despertar un interés genuino por desarrollar sistemas de producción y consumo más localizados.

En esta encrucijada de la historia humana, creo firmemente que la búsqueda de la circularidad ofrece una solución poderosa al reto que tenemos por delante. Será necesaria una transformación de sistemas enteros, en la que participen todas las regiones del mundo, desde los líderes industriales, los responsables políticos, los consumidores y los inversores. Si nos unimos, podremos emprender este camino juntos.

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