El sitio de comercio electrónico Click.af, en Afganistán, anima a las jóvenes a crear sus propias pequeñas empresas.
La empresa se fundó en 2016 para dar a los afganos acceso a un mercado en línea nacional, pero comenzó a enviar productos a nivel mundial el año pasado.
Una plataforma de comercio electrónico de origen local en Afganistán conecta a vendedores con clientes de todo el mundo, lo que representa una oportunidad importante para la economía devastada por la guerra e impulsa una nueva tendencia en la que las jóvenes crean sus propias pequeñas empresas.
El sitio de comercio electrónico Click.af se fundó en 2016 para dar a los afganos acceso a un mercado en línea nacional y, el año pasado, comenzó a enviar productos a nivel mundial, según su fundador, Masiullah Stanikzai. La idea detrás de la expansión era conectar a diseñadores y artesanos locales con una base más amplia de consumidores, principalmente afganos que viven en Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania y Australia, explicó.
Maryam Yousufi, de 25 años, aprovechó la oportunidad de conectar con consumidores de todo el mundo. Lanzó en la plataforma una línea de moda llamada Machum y ha recibido más de una docena de pedidos de las prendas que diseña.
«Quería que los productos de mi empresa llegaran a mercados globales... Es un gran logro para nosotras», afirmó.
Sus prendas fusionan el estilo occidental con el diseño tradicional afgano. Su página en el sitio de comercio electrónico muestra una amplia variedad de ropa de mujer, desde vestidos de tonos intensos con cuentas y bordados hasta una elegante blusa mostaza de mangas globo. Los precios oscilan entre 12 y más de 100 dólares.
Los economistas afirmaron que, a pesar de la pobreza, la corrupción y la mala infraestructura, que suponen obstáculos, el comercio electrónico afgano ofrece a las mujeres mayores oportunidades para abrirse camino en el mundo empresarial en una sociedad conservadora.
«El comercio electrónico puede ser una herramienta poderosa para generar mayores beneficios para las emprendedoras, ya que aborda las barreras anticuadas del aislamiento geográfico y el acceso limitado a la información y a la financiación», afirmó Lutfi Rahimi, investigador del Instituto Biruni, un centro de estudios económicos con sede en Kabul.
Yousufi, que trabaja en su negocio por la noche, una vez terminada su jornada laboral en el sector de los medios de comunicación, afirmó que cree que las plataformas en línea pueden dar a otras personas como ella la oportunidad de probar el emprendimiento.
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Las plataformas pueden ayudar a las mujeres de Afganistán, donde la mayoría de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, a superar obstáculos como la violencia y la inestabilidad, las actitudes conservadoras hacia las mujeres y la dificultad para obtener crédito, según afirmaron Yousufi y los expertos.
«Creo que los jóvenes no deberían ser siempre empleados de una empresa u oficina», afirmó.
«Deberían aprovechar sus talentos y tener sus propios negocios».



