Ayudamos a crear la primera botella de champú reciclable del mundo fabricada con plástico de playa: esta es la razón

Trash is left scattered along Atalaia beach during the peak of the summer vacation season in Salinopolis, Para state, July 27, 2014.
Image: REUTERS/Paulo Santos
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Hace un año, en el Foro Económico Mundial de Davos, un informe de la Fundación Ellen MacArthur y el Foro Económico Mundial reveló que la mayoría de los envases de plástico se utilizan una sola vez; el 95 % del valor del material de los envases de plástico, equivalente a entre 80.000 y 120.000 millones de dólares anuales, se pierde para la economía tras un breve primer uso. Esto plantea al mundo el reto de impulsar una mayor recuperación y reutilización de los plásticos, y de crear soluciones que impidan que estos se conviertan en residuos.

Durante el Foro de Davos de este año, Procter & Gamble anunció que se ha asociado con TerraCycle y SUEZ, la mayor empresa de gestión de residuos de Europa, para obtener los materiales, desarrollar y lanzar la primera botella de champú totalmente reciclable fabricada con hasta un 25 % de plástico reciclado de playas, para Head & Shoulders, la marca de champú número uno del mundo. Las primeras 150.000 botellas estarán disponibles en Francia este verano. Será la mayor producción del mundo de botellas de champú reciclables fabricadas con plástico de playa y un gran paso para establecer una cadena de suministro única que respalde una nueva economía de los plásticos.

En colaboración directa con miles de voluntarios y cientos de ONG y otras organizaciones de limpieza de playas, TerraCycle obtiene los envíos de plásticos rígidos recogidos durante las labores de limpieza y, por primera vez, recupera estos materiales para su reciclaje, sin coste para los participantes. La colaboración de TerraCycle con SUEZ se ocupa de la logística —recogida y transporte— y del procesamiento —separación y granulación del material— de estos plásticos mezclados, para que puedan utilizarse como materia prima reciclada.

El alcance del proyecto de plásticos de playa se centra en el objetivo de incorporar más material reciclado posconsumo (PCR) a otras marcas de P&G y a escala mundial, e inspirar a otras entidades de todo el mundo a hacer lo mismo. P&G lleva más de 25 años utilizando plástico PCR en sus envases; el año pasado utilizó más de 34.000 toneladas métricas, y se prevé que, para finales de 2018, la división de cuidado del cabello incluya un 25 % de PCR en 500 millones de botellas al año. El anuncio de hoy es un paso importante en la misión de P&G de cumplir el objetivo de Corporate 2020 de duplicar el tonelaje de PCR utilizado en envases de plástico.

Al utilizar como método de abastecimiento el programa creado por TerraCycle y SUEZ, P&G no solo crea un mercado para los plásticos reciclados, sino también una cadena de suministro sostenible diseñada para retroalimentarse. Esta colaboración marca un hito en la forma en que las organizaciones pueden asociarse para impulsar grandes cambios medioambientales en todos los sectores.

Los beneficios de destinar recursos a desviar los plásticos de los vertederos y crear un mercado para ellos dentro del sistema de valor son múltiples. Aproximadamente entre 10 y 20 millones de toneladas de plástico acaban en los océanos cada año. Entre ellas se encuentran los microplásticos, que causan pérdidas estimadas de 13.000 millones de dólares al año debido a los daños a los ecosistemas marinos (por no hablar del grave deterioro del capital natural que sufren los animales y sus hábitats), así como pérdidas económicas para la pesca y el turismo. Si nada cambia, se prevé que para 2050 haya más plástico que peces en el océano.

De los más de 300 millones de toneladas de plástico nuevo y virgen que se producen en el mundo al año, se estima que hasta 129 millones de toneladas (el 43 %) del plástico utilizado terminan en vertederos; en Estados Unidos, el informe más reciente de la EPA sitúa la tasa de recuperación de plásticos para reciclaje en un 9 %. Las soluciones lineales para los residuos plásticos desaprovechan oportunidades de recuperar y utilizar estos recursos, refuerzan nuestra dependencia de los combustibles fósiles y provocan un grado evitable de pérdida estructural.

Lo interesante del plástico de playa es que hay muchísimo, y empresas como P&G ven el potencial de retorno de la inversión que ofrece aprovechar esos recursos y poner en marcha sus propias iniciativas de sostenibilidad. Cuando las empresas de bienes de consumo se comprometen a lanzar productos fabricados con materias primas que no sean vírgenes, crean un sistema circular que puede cultivarse y ampliarse para lograr un crecimiento sostenible y un impacto positivo.

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