Una economía circular podría ayudar al mundo a recuperarse financieramente de la COVID-19, afirman investigadores de la Universidad de Warwick, en el Reino Unido.
También podría ayudar a los países a alcanzar sus objetivos de cero emisiones netas de carbono.
La COVID-19 ha dejado aún más al descubierto las deficiencias del uso lineal de los recursos del mundo basado en «extraer-producir-desechar» y ha puesto de relieve la necesidad de adoptar un enfoque más circular basado en «reducir-rediseñar-reutilizar», según un nuevo estudio.
Un grupo de investigadores dirigido por la Universidad de Warwick concluyó que una economía circular podría ayudar al mundo a recuperarse de la pandemia y, al mismo tiempo, ayudar a los países a alcanzar sus objetivos de cero emisiones netas de carbono.
Todas las industrias pueden y deben adoptar una economía circular, afirma el Dr. Taofeeq Ibn-Mohammed, profesor adjunto del Warwick Manufacturing Group (WMG), con estrategias adaptadas a cada sector.
¿Qué es una economía circular?
Una construcción más eficiente en el uso de los recursos
En el sector de la construcción, por ejemplo, adaptar, renovar o reparar edificios existentes da lugar a instalaciones con menos emisiones, requiere menos recursos y resulta más rentable que demoler y construir de nuevo.
Las tecnologías de infraestructura digital, como los estudios termográficos e infrarrojos, el escaneo láser 3D y los gemelos digitales —la creación de modelos virtuales de procesos, productos o servicios—, «desempeñarán un papel crucial para garantizar un futuro con bajas emisiones de carbono y eficiencia energética en el entorno construido», afirman los autores.
Un sector alimentario que genere menos residuos
Las estrategias de economía circular podrían contribuir a crear un sector alimentario más sostenible y seguro.
Entre ellas figuran enfoques de «agricultura regenerativa», como aprovechar los residuos alimentarios para reponer los nutrientes del suelo. La digestión anaerobia puede utilizarse para producir biogás a partir de nutrientes orgánicos. La agricultura urbana —el cultivo de plantas y la cría de animales para producir alimentos en las ciudades y sus alrededores— es otra oportunidad circular.
Los autores citan el aumento de la popularidad de las granjas locales como consecuencia directa de la COVID-19 y sugieren que «las personas podrían experimentar el poder de los ciclos alimentarios locales y evitar los riesgos de contaminación percibidos en los supermercados».
Cadenas de suministro digitales
Las empresas pueden reforzar su resiliencia ante futuras pandemias como la COVID-19 utilizando tecnologías digitales disruptivas o herramientas de fabricación inteligente.
Por ejemplo, el análisis de macrodatos puede ayudar a las empresas a agilizar sus procesos de selección de proveedores. Actualmente se utiliza la computación en la nube para facilitar y gestionar las relaciones con los proveedores. Además, los procesos logísticos y de transporte pueden «mejorarse considerablemente» mediante la automatización y el internet de las cosas, es decir, el mundo de los dispositivos conectados.
El equipo de Warwick promueve el «pensamiento circular» orientado al bienestar general de la población, en lugar de centrarse «en impulsar la competitividad, la rentabilidad o el crecimiento de las empresas y las economías nacionales».
10 oportunidades de inversión circular
El Foro Económico Mundial apoya a la Fundación Ellen MacArthur, que trabaja para acelerar la transición mundial hacia una economía circular. La fundación presentó recientemente 10 oportunidades de inversión circular en cinco sectores clave: el entorno construido, la moda, los envases de plástico, la alimentación y la movilidad.
«En una respuesta sin precedentes a la crisis de la COVID-19, se han puesto a disposición billones en estímulos económicos en todo el mundo», afirma la fundación, que señala que este momento ofrece una oportunidad excepcional para construir una recuperación resiliente y con bajas emisiones de carbono. «La economía circular, como instrumento para desvincular el crecimiento económico del uso de recursos y del impacto ambiental, abre el camino a una recuperación resiliente».
Países circulares
Países Bajos, Alemania, Suecia, Escocia, Dinamarca y Finlandia figuran entre los países que impulsan agendas de economía circular.
Por ejemplo, los Países Bajos cuentan con un programa de todo el Gobierno para lograr una economía neerlandesa circular de aquí a 2050.
Dinamarca está invirtiendo 16 millones de euros (19 millones de dólares) en 15 iniciativas como parte de una estrategia nacional de economía circular.
Escocia también cuenta con una estrategia de economía circular y ya emplea a más de 200.000 personas —el 8,1 % de los puestos de trabajo— en ocupaciones relacionadas con la economía circular.
El ritmo del cambio
Más de 40 países, empresas y organizaciones internacionales colaboran para acelerar la transición hacia una economía circular como miembros de la Plataforma para Acelerar la Economía Circular (PACE).
Lanzada en 2017 por el Foro Económico Mundial, la comunidad PACE está formada por 80 altos cargos de los sectores público y privado, de organizaciones internacionales y de la sociedad civil, y más de 200 miembros que promueven 18 proyectos en todo el mundo.


