Las empresas sociales pueden desempeñar un papel fundamental en la construcción y el escalamiento de la economía circular, generando beneficios sociales y ambientales en todo el mundo.
Un nuevo informe, Inclusive Loops: el papel fundamental de las empresas sociales en la economía circular, elaborado por la organización sin fines de lucro TechnoServe y la Alianza Mundial para el Emprendimiento Social, con financiación de IKEA Social Entrepreneurship, profundiza en el papel de los emprendedores sociales en la circularidad y en las oportunidades que estos presentan para que las empresas se involucren.
La integración de la economía circular y el emprendimiento social ofrece a las empresas una hoja de ruta práctica para mejorar su sostenibilidad y su contribución a la sociedad.
Nuestro mundo se encuentra en una encrucijada decisiva, enfrentando problemas como la desigualdad de ingresos, la pérdida de naturaleza, la inseguridad alimentaria y la preocupante amenaza del cambio climático. La economía circular ofrece soluciones prometedoras a las amenazas ambientales y a las graves preocupaciones sociales. Por ejemplo, se proyecta que la transición hacia un paradigma circular creará hasta 8 millones de nuevos empleos para 2030.[i] Este potencial transformador se ve reforzado por estimaciones que sugieren que la economía circular podría desbloquear 4,5 billones de dólares en crecimiento económico para finales de la década.[ii] Los modelos circulares, que destacan los principios del modelo 9R (rechazar, repensar, reducir, reutilizar, reparar, restaurar, refabricar, reconvertir y reciclar), por tanto, prometen no solo sostenibilidad ambiental, sino también una nueva ola de oportunidades económicas y sociales.
Un nuevo informe, Inclusive Loops: el papel fundamental de las empresas sociales en la economía circular, elaborado por la organización sin fines de lucro TechnoServe y la Alianza Mundial para el Emprendimiento Social, con financiación de IKEA Social Entrepreneurship, profundiza en el papel de los emprendedores sociales en la circularidad y en las oportunidades que estos presentan para que las empresas se involucren. Los hallazgos se basan en las perspectivas y la experiencia de un grupo de trabajo diverso, que incluyó a emprendedores sociales galardonados por la Fundación Schwab para el Emprendimiento Social, miembros de la Alianza Mundial para el Emprendimiento Social del Foro Económico Mundial y diversas empresas líderes muy comprometidas con los modelos de negocio circulares.
El papel fundamental de las empresas sociales en la economía circular
En la vanguardia del movimiento circular se encuentran los emprendedores sociales: personas y organizaciones que impulsan soluciones a los desafíos sociales mediante prácticas empresariales novedosas. Su papel en la economía circular es múltiple: promover modelos de negocio circulares, abordar los riesgos sociales que conllevan o aprovechar el enorme potencial de impacto social positivo. Estos emprendedores redefinen activamente las normas empresariales, a la vez que cultivan vínculos profundamente arraigados con comunidades de todo el mundo. Sus esfuerzos garantizan que los modelos de negocio circulares no solo sean sostenibles, sino también socialmente inclusivos y beneficiosos.

El informe del Foro Económico Mundial Transformación circular de las industrias señala que la transición a una economía circular no se limita a que las empresas establezcan redes circulares. Implica reimaginar cómo operan las empresas, los ecosistemas de los que forman parte y los comportamientos de consumo que moldean. Una transformación tan fundamental exige colaboraciones innovadoras y alianzas amplias.[iii]
El nuevo informe de TechnoServe destaca cinco oportunidades transformadoras para que las empresas colaboren con emprendedores sociales en el sector de la circularidad.
Oportunidad 1: Mejorar y reconvertir las competencias de la fuerza laboral, garantizando que la transición a una economía circular beneficie y eleve a las comunidades.
Según la Organización Internacional del Trabajo, el cambio más amplio hacia una economía circular podría generar hasta ocho millones de empleos en todo el mundo, en funciones que van desde la ingeniería hasta el trabajo manual.[iv] Sin embargo, aprovechar este potencial exige una reconversión y una mejora de competencias significativas. Los modelos de negocio circulares, que sostienen objetivos sociales, ambientales y financieros, a menudo necesitan reclutar personal de comunidades marginadas. Este reclutamiento requiere estrategias cuidadosas y, con frecuencia, formación complementaria en el puesto de trabajo, ya que muchas de estas personas pueden estar incorporándose por primera vez a un empleo formal.
Un enfoque integral para el desarrollo de la fuerza laboral en la economía circular exige ampliar la formación técnica en sectores como la gestión de residuos. Los profesionales, especialmente en funciones como las de compras, necesitan mejorar sus competencias en conceptos de sostenibilidad y circularidad.
El emprendimiento social ofrece oportunidades únicas. Por ejemplo, la filial de SUEZ «Rebond Insertion» se centra en proyectos de integración profesional y apoyo social para ayudar a personas que buscan empleo desde hace tiempo, beneficiarios de prestaciones sociales, personas mayores, trabajadores con discapacidad y jóvenes a recibir formación en empleos de la economía circular. Los programas respaldados por gobiernos y organizaciones no gubernamentales (ONG), como el Programa de Competencias Circulares del Ministerio de Infraestructuras de los Países Bajos, están cerrando la brecha entre la educación y las necesidades de la industria.
Las colaboraciones también pueden amplificar el impacto. Por ejemplo, la empresa de calzado Veja se asoció con las empresas sociales Ateliers Sans Frontières y Log’ins para emplear a personas vulnerables en su cadena de suministro. Las alianzas estratégicas con ONG y redes profesionales pueden ser fundamentales para facilitar el reclutamiento y el desarrollo de competencias. Además, el crecimiento de redes dedicadas a la circularidad y al impacto social puede conectar la oferta y la demanda de trabajo, acercando a los profesionales a oportunidades dentro del ámbito circular y fomentando así una economía más inclusiva, cualificada y circular.
Caso práctico: Unplastify
Fundada en 2018 en Argentina, Unplastify se propuso la misión de abordar la crisis de contaminación plástica que amenaza con dejar a nuestros océanos con más plástico que peces para 2050. Para afrontarla, Unplastify transforma de raíz la forma en que las personas y las organizaciones perciben y utilizan el plástico. Emplea una estrategia de múltiples frentes que abarca la exploración, la educación y las iniciativas prácticas para contrarrestar la contaminación plástica. Mediante la colaboración con entidades diversas (escuelas, empresas, gobiernos y particulares), Unplastify impulsa cambios sistémicos para reducir la dependencia de los plásticos desechables.
Un obstáculo clave en la lucha contra la contaminación plástica es la mentalidad predominante, que prioriza la creación de valor y deja en un segundo plano las implicaciones ambientales y sociales. Existe una dependencia excesiva de soluciones existentes, como el reciclaje y la incineración, sin una auténtica reflexión sobre los comportamientos que originan el problema. Las empresas interesadas en la «desplastificación» tienen dificultades para cuantificar y comunicar eficazmente su impacto. Esta falta de datos de impacto dificulta la defensa de la causa tanto a nivel comunitario como nacional.
Unplastify asesora a equipos corporativos para desmontar mitos sobre el plástico, como su supuesta rentabilidad, y fomenta un enfoque integral de las soluciones. Al conectar a las empresas con defensores experimentados, Unplastify facilita transformaciones de comportamiento en las medianas empresas. Les ayuda a desarrollar instrumentos analíticos y métodos estandarizados de evaluación de impacto para adoptar y expresar la circularidad con mayor transparencia.
2.000
17.000
Los programas educativos de Unplastify apoyan los esfuerzos por formar a la próxima generación de defensores de la economía circular. Comenzando con los adolescentes, subrayan que el reciclaje no es la única solución. En colaboración con National Geographic Learning y Disney, los programas de Unplastify han involucrado directamente a 2.000 estudiantes e influido indirectamente en otros 17.000. En los últimos cinco años, han colaborado con más de 60 empresas en 15 países.
Oportunidad 2: Crear modelos de negocio colaborativos para acceder a nuevos mercados objetivo y fomentar la demanda de los consumidores
Los modelos de negocio circulares suelen tener como objetivo ofrecer servicios y productos a precios asequibles, enfrentándose al escepticismo que rodea a los bienes reutilizados o reciclados. Este escepticismo se intensifica cuando entran en juego el abastecimiento sostenible y la contratación de personas de comunidades marginadas, con los costes elevados que ello conlleva. Entre las percepciones erróneas más comunes está la de considerar que los productos reutilizados, como la ropa de segunda mano, son de inferior calidad. Del mismo modo, persisten conceptos equivocados sobre los artículos biodegradables, como suponer que son más frágiles que sus equivalentes convencionales. Además, la inclinación de algunos consumidores hacia la propiedad frena el entusiasmo por los modelos de uso compartido.
Asimismo, los productos sostenibles tienden a ser más caros que las alternativas convencionales, a menudo con un margen considerable de entre el 75 y el 85 %, según un estudio de Kearney.[v] La economía lineal suele pasar por alto la valoración de los impactos ambientales y sociales adversos. Pero los modelos de negocio circulares que se abastecen de empleados marginados o invierten en ellos trasladan inevitablemente estos costes a los consumidores. Pese a que dicen estar dispuestos a pagar más por productos sostenibles, en la práctica los consumidores solo están dispuestos a pagar una pequeña prima de alrededor del 10 %.[vi]
Caso práctico: Greenhope
Lanzada en 2017, Greenhope, de Indonesia, impulsa la innovación en materiales sostenibles, con la aspiración de lograr un cambio ecológico en el consumo y la producción de plástico. Sus soluciones biodegradables se sustentan en tres pilares: asequibilidad, impactos ambientales y sociales tangibles, y funcionalidad. La transición hacia alternativas plásticas ecológicas supone gastos adicionales, por lo que Greenhope se ve obligada a seleccionar casos de uso y a cuidar con esmero su cartera de productos. Sus innovaciones en bioplásticos, Ecoplas y Naturloop, se obtienen del almidón de yuca, abundante en el sudeste asiático. Por su parte, su aditivo Oxium convierte los plásticos convencionales en compuestos biodegradables.

Para impulsar el desarrollo del mercado, Greenhope colabora con redes empresariales. Mediante la producción de biorresinas y aditivos patentados, se asocia con fabricantes de productos de la fase posterior, creando una cartera diversa de productos ecológicos, como guantes, delantales, películas agrícolas, envoltorios para teñir el cabello, bolsas para semilleros y mucho más. El amplio alcance de más de 150 socios globales, entre ellos marcas destacadas, ayuda a Greenhope a aumentar la concienciación de los consumidores.
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Oportunidad 3: Aliviar las restricciones de suministro y asegurar materiales de alta calidad mediante alianzas innovadoras con emprendedores sociales
Los modelos de economía circular a menudo se enfrentan al problema de asegurar volúmenes constantes de insumos de calidad. En el caso de insumos no vírgenes o producidos de forma regenerativa, el desafío es doble: estos materiales, que ya han atravesado al menos un ciclo de vida, deben ser a la vez constantes y de calidad. Ya sean textiles, plásticos, papel, residuos electrónicos u otros materiales reciclables, el reto se vuelve aún más complejo cuando las empresas se abastecen de forma ética, compran a grupos marginados o contratan a dichos grupos para la adquisición de materiales.
El abastecimiento se fragmenta y se encarece cuando depende de recolectores de residuos individuales o de proveedores a pequeña escala. Esta dinámica se aplica a los modelos que compran, por ejemplo, a recicladores informales, así como a aquellos que dan prioridad a insumos producidos de forma regenerativa, a menudo procedentes, por ejemplo, de pequeños agricultores.
Caso práctico: Goonj
Fundada en 1999, Goonj es una muestra del poder de la circularidad para afrontar las brechas entre lo urbano y lo rural y las desigualdades económicas. La empresa social recoge materiales poco utilizados de hogares y empresas para devolverles una nueva vida, prolongando su vida útil. Estos materiales revalorizados sirven después como una forma singular de moneda, que se utiliza para financiar iniciativas de desarrollo de base en las comunidades rurales, lo que permite a las personas con limitaciones económicas impulsar soluciones dirigidas por la propia comunidad.
Los principios de Goonj giran en torno a elementos clave como la logística inversa, la reutilización y el reciclaje. La empresa ha entrelazado el ciclo de la circularidad material con el desarrollo comunitario. Goonj ha facilitado la reutilización de 4.900 toneladas de excedentes urbanos y la circulación de 14.200 toneladas de materiales. Los materiales donados a Goonj llegan primero a uno de sus ocho centros de procesamiento, en los que trabajan alrededor de 1.700 empleados, principalmente mujeres que han enfrentado barreras para acceder al mercado laboral.
A medida que la empresa buscaba ampliar su impacto, forjó alianzas estratégicas con minoristas para acceder a materiales sin uso en distintos puntos de la cadena de suministro minorista, ya fuera ropa invendida, excedentes de existencias o residuos textiles. Junto con programas de alcance nacional, en los que se animaba a los clientes a devolver la ropa que no usaban en las tiendas, Goonj profesionalizó la recogida de materiales y permitió crear cadenas de suministro circulares para sus socios.
14.200
1.700
Oportunidades para los fabricantes de vehículos eléctricos
Otra colaboración de este tipo es una alianza entre un fabricante de vehículos eléctricos y un proveedor de energía fuera de la red. Aunque las baterías de los vehículos eléctricos pueden perder eficiencia en su uso como vehículos tras alcanzar el 80 % de su capacidad de carga, encuentran una nueva vida útil como fuentes de energía para dispositivos más pequeños, maquinaria o minirredes. Al establecer una asociación con una empresa social centrada en el suministro de energía en África, un importante fabricante de vehículos ayudó a electrificar zonas remotas y reforzó su modelo de negocio circular.[vii]
Oportunidad 4: Abordar la brecha existente entre la oferta y la demanda de financiación entre los financiadores convencionales y los modelos de negocio circulares
Los modelos de negocio circulares se enfrentan a importantes retos financieros. Una gran parte de la financiación se concentra en países y empresas de altos ingresos. Solo el 7 % de los activos de inversión de impacto a nivel mundial procede de inversores con sede en países de ingresos medianos y bajos. Los responsables de la toma de decisiones financieras a menudo carecen de la familiaridad y la comprensión necesarias sobre los modelos de doble o triple resultado final, a pesar de que ofrecen propuestas de valor únicas. A menudo prestan servicio a empresas convencionales mediante una propuesta de valor complementaria o ofrecen soluciones pioneras para acceder a segmentos de mercado nuevos o desatendidos.
Como destaca la Corporación Financiera Internacional (IFC), las pequeñas y medianas empresas de las naciones empobrecidas se enfrentan a un déficit de financiación de 930.000 millones de dólares. Los prestamistas convencionales consideran que estas empresas son de alto riesgo, y para los capitalistas de riesgo no resultan lo bastante rentables. Iniciativas como Take-a-Stake, creada por un consorcio que incluye a la WASTE Foundation, Sida, IKEA Social Entrepreneurship y Yunus Social Business, buscan cerrar esta brecha y se centran en sectores como el agua, el saneamiento y los residuos en países como India. Los mecanismos de financiación mixta y el capital filantrópico pueden ser herramientas poderosas. Las intervenciones gubernamentales, como las que se observan en el programa de economía circular de Chile, pueden ampliar significativamente el panorama financiero.
Además, las soluciones de financiación entre empresas (B2B) presentan vías prometedoras, especialmente en sectores como la agroindustria. Las grandes empresas pueden beneficiarse de las alianzas que apoyan a empresas más pequeñas de su cadena de suministro, tanto financiera como operativamente. Según un estudio de más de 150 empresas sociales que establecen alianzas con proveedores de corporaciones, el 30 % respondió que solicitaría un anticipo a su socio corporativo para invertir en los recursos necesarios para atender el aumento de la demanda y llevar a cabo la alianza.[viii]
En definitiva, cuantificar y comunicar el impacto tangible de las empresas circulares es clave para desbloquear más financiación. Esto incluye la captura de datos y métricas de informes, como los empleos creados, los residuos desviados o la contaminación mitigada. Esto no solo exige una revisión de los parámetros de evaluación de las instituciones financieras, sino que también se alinea con los objetivos de las instituciones financieras de desarrollo centradas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Caso práctico: RLabs
RLabs, originaria de Bridgetown, Ciudad del Cabo, es una organización sin fines de lucro sudafricana con presencia en 24 países de cinco continentes. RLabs ha facilitado el acceso a formación en competencias y empoderamiento económico a más de 20 millones de personas. Uno de sus proyectos, ReCha, es un centro de reciclaje, gestión de residuos y comercio de materias primas que da empleo a más de 60 personas y genera 2 millones de dólares en ingresos.
RLabs utiliza microempresas locales para establecer puntos de agregación que suministren sus residuos al centro de recompra principal a un precio negociado. Un reto para estas microempresas es el capital de trabajo. Al operar entre la economía informal y las empresas formales, estas entidades deben efectuar pagos en efectivo a los recolectores de residuos. Sin embargo, al mismo tiempo, dependen de los pagos de empresas formales, que son poco frecuentes y se basan en plazos de pago diferidos. Este desajuste genera una tensión palpable en el flujo de caja y en el capital de trabajo, y se intensifica a medida que aumenta la escala.
RLabs ha superado este reto combinando las fortalezas de las empresas sociales, las empresas consolidadas y las instituciones de microfinanzas. Utiliza acuerdos contractuales de compra garantizada (off-take) con entidades de reciclaje consolidadas para asegurar la financiación. Después, concede microcréditos a los emprendedores de la recogida de residuos para atender sus necesidades urgentes de capital de trabajo.
2 M$
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Oportunidad 5: Promoción colectiva, impulsando normas y regulaciones favorables a la circularidad que incorporen componentes de impacto social.
Nuestra mentalidad lineal tradicional plantea desafíos para los modelos circulares. Estas dificultades se acentúan en los modelos de «bucle lento», que enfatizan la reutilización, la reparación y la restauración. Las políticas predominantes a menudo promueven, sin pretenderlo, bienes desechables de baja calidad. De manera similar, los modelos de «economía colaborativa» requieren una estrecha colaboración con los gobiernos locales para la distribución eficaz de bienes y servicios, especialmente en comunidades desatendidas. Otros retos surgen de las políticas de importación y exportación, que pueden provocar retrasos y aumentar los costes.
Si bien estos suponen desafíos para los actores del sector público, las empresas pueden apoyar la aparición de modelos de negocio circulares mediante políticas favorables a la circularidad. Por ejemplo, las empresas de reparación de tecnología y hardware están limitadas por los diseños patentados de las corporaciones. Las reparaciones a menudo se limitan a las propias corporaciones, lo que restringe las iniciativas locales de reparación. Las políticas de apoyo, como las leyes del «derecho a reparar», son esenciales para democratizar los servicios de reparación y crear espacio para las empresas sociales. Para abordar la cuestión política, las empresas sociales deben tener un lugar en el proceso de elaboración de políticas.
Caso práctico: RREUSE
Un ejemplo es RREUSE, una red de empresas sociales europeas dedicadas a la economía circular. Sus miembros, procedentes principalmente de Europa Occidental, son empresas que se dedican a recoger, clasificar y revender productos usados. El objetivo principal de RREUSE es proteger y defender a las empresas sociales que operan en la economía circular. Para ello:
Presiona para que se aprueben políticas que reconozcan el papel fundamental de las empresas sociales
Establece objetivos de reutilización para respetar los principios de la jerarquía de residuos
Promueve regímenes fiscales favorables que faciliten las actividades circulares
Diseña políticas y programas centrados en el desarrollo de competencias y en mercados laborales inclusivos.

Un marco para el impacto social en la economía circular
Los casos prácticos anteriores muestran el potencial impacto social de los modelos de negocio circulares, a partir del ejemplo de los emprendedores sociales. Mediante entrevistas con 40 de estos emprendedores sociales, el informe de TechnoServe describe trayectorias diferenciadas para maximizar las contribuciones sociales a la economía circular:
Proveedor: Ofrecer productos o servicios directamente al grupo beneficiario.
Empleador: Proporcionar empleo y oportunidades de ingresos a personas del grupo beneficiario y mejorar sus medios de vida.
Comprador: Abastecerse de materiales o servicios del grupo beneficiario para generar beneficios económicos indirectos.
Además, el informe combina estas trayectorias con el marco 9R (rechazar, repensar, reducir, reutilizar, reparar, restaurar, refabricar, reconvertir y reciclar), que puede resumirse en tres «bucles» principales:
Bucles estrechos: Se centran en minimizar el consumo de materiales y energía (rechazar, repensar, reducir).
Bucles lentos: Buscan prolongar la vida útil de productos y componentes (reutilizar, reparar, restaurar).
Bucles cerrados: Giran en torno al reciclaje y la reconversión de materiales para su reutilización (refabricar, reconvertir, reciclar).

La investigación combina ambos modelos —el modelo 9R y el modelo de impacto social— para presentar el «marco de bucles inclusivos». Este marco orienta a las empresas y emprendedores en sus esfuerzos por combinar la creación de valor social con modelos de negocio circulares. Actualmente, el enfoque de impacto más dominante combina el modelo circular de ciclo cerrado con el modelo social basado en el empleador (por ejemplo, emplear a recicladores informales para el abastecimiento de materiales), denominado «empleador cercano». Pero el impacto social puede generarse de varias maneras:
Generación de beneficios sociales: Aprovechar los modelos de proveedor y de empleador para crear beneficios sociales tangibles. Esto se observa en empresas de reciclaje que contratan a personas en situación económica desfavorecida para tareas como el abastecimiento o la separación de materiales. Del mismo modo, las empresas que obtienen materiales de bajo coste para refabricar o reconvertir pueden ofrecer productos asequibles a consumidores con limitaciones económicas.
Mitigación de los riesgos sociales de la economía circular: Los modelos de proveedor y de empleador no solo canalizan beneficios directos, sino que también promueven indirectamente el bien social y contrarrestan los posibles efectos adversos de los sistemas circulares. Pueden garantizar resultados económicos equitativos, proteger la salud de las comunidades y reducir al mínimo la degradación ambiental. Como ejemplo, estas empresas pueden garantizar normas de seguridad, protección social y salarios justos para los trabajadores que participan en los procesos de reciclaje.
Ampliación de la escala de la economía circular: Gracias a la aplicación constante de modelos similares en distintas geografías, los modelos de impacto social en la circularidad pueden actuar como catalizadores, ampliando el alcance de la economía circular al vincular iniciativas de diversas regiones del mundo.
Conclusión
La combinación de la economía circular con el impacto social no es solo una idea conceptual, sino una estrategia empresarial tangible con beneficios demostrados, impulsada por emprendedores sociales de todo el mundo. Cuando los circuitos de la economía circular convergen con las vías de impacto social, surge un modelo de negocio que es, a la vez, eficiente desde el punto de vista medioambiental y socialmente impactante: el marco de circuito inclusivo.
Las empresas que adoptan este enfoque integrado no solo reducen su huella ambiental, sino que también benefician directamente a las comunidades. El modelo ofrece flexibilidad y enfoques selectivos para generar impacto, por ejemplo, contratando a comunidades marginadas, abastecéndose de materiales de forma sostenible o ofreciendo productos asequibles.
Las empresas tienen la oportunidad de participar de varias formas:
Evaluar las cadenas de suministro y considerar la colaboración con emprendedores sociales alineados con la economía circular. Estas alianzas pueden permitir un abastecimiento rentable y, al mismo tiempo, generar impacto social.
Invertir en programas de formación que empleen y mejoren las competencias de personas de comunidades marginadas, especialmente en puestos que promuevan el reciclaje, la reacondicionamiento y la reutilización.
Considerar diseños de productos modulares, fáciles de reparar y reciclables. Esto puede prolongar la vida útil de los productos, reducir los residuos y, potencialmente, disminuir los costes a largo plazo.
Abogar por políticas que respalden la economía circular y a los emprendedores sociales, como el «derecho a reparar» o los incentivos para las prácticas empresariales sostenibles.
Conectar con empresas o iniciativas similares en otras regiones para compartir buenas prácticas y recursos, y ampliar el alcance de su impacto social y ambiental.
La integración de la economía circular y el emprendimiento social ofrece a las empresas una hoja de ruta práctica para mejorar su sostenibilidad y su contribución a la sociedad.
Notas al final
[i] Organización Internacional del Trabajo (OIT), Decent Work in the Circular Economy: An Overview of the Existing Evidence Base, 2023, https://www.ilo.org/sector/Resources/publications/WCMS_881337/lang--en/index.htm.
[ii] Lacy, Peter, Wesley Spindlier y Jessica Long, Waste to Wealth, Accenture, 2015, https://www.accenture.com/ch-en/about/events/the-circular-economy-handbook.
[iii] Foro Económico Mundial Circular Transformation of Industries: Unlocking New Value in a Resource-Constrained World, https://www3.weforum.org/docs/WEF_Circular_Transformation_of_Industries_2022.pdf.
[iv] OIT, Decent Work in the Circular Economy: An Overview of the Existing Evidence Base, 2023, https://www.ilo.org/sector/Resources/publications/WCMS_881337/lang--en/index.htm.
[v] «Why today’s pricing is sabotaging sustainability», Kearney, 2020, https://www.kearney.com/industry/consumer-retail/article/-/insights/why-todays-pricing-is-sabotaging-sustainability.
[vi] Ibid.
[vii] Grett, Peter, «Audi supplies “second-life” e-car batteries for African villages», Touremo, 5 de noviembre de 2021, https://www.touremo.de/en/audi-supplies-second-life-e-car-batteries-for-african-villages/.
[viii] Acumen e IKEA Social Entrepreneurship, Corporate Ready: How Corporations and Social Enterprises do Business Together to Drive Impact, 2021.


