La mitad de todo el plástico existente se fabricó en los últimos 13 años.
Menos del 10 % de todo el plástico se ha reciclado.
Empresas como Dell, PepsiCo, British Telecom y Majid Al Futtaim están transformando gradualmente sus cadenas de suministro con los principios de la economía circular.
Los principios de la economía circular son sencillos: ser más eficientes con los recursos disponibles, reducir los residuos y reutilizar lo que sea posible. Hacer más con menos.
Estos mismos principios serían familiares para nuestros antepasados que vivieron hace miles de años. Y todavía se aplican hoy a millones de agricultores de subsistencia en todo el mundo en desarrollo.
Pero en algún punto del camino, muchos de nosotros olvidamos esta sabiduría. Con el auge del consumismo en el siglo XX, hemos desequilibrado el planeta para alimentar nuestro crecimiento. Lo hemos hecho sin considerar, o quizás sin comprender, el daño que causamos.
Embriagados por una profunda necesidad de consumir, acumulamos cosas. Hoy en día, nuestro consumo adopta cada vez más la forma de «acceder» en lugar de «poseer», lo que satisface nuestras necesidades a la vez que cumple con el sentido superior de propósito que hemos desarrollado.
Cambiar el mañana
Las consecuencias de nuestras acciones son ahora demasiado profundas para ignorarlas. No podemos seguir solo expresando buenas intenciones sobre el cambio mientras nuestro modelo de «extraer, fabricar, desechar» causa un estrés irreparable en la Tierra. La mitad de todo el plástico que se ha fabricado jamás se produjo en los últimos 13 años. Menos del 10 % del plástico se ha reciclado jamás, y la mayor parte termina en vertederos o en los océanos, donde puede durar siglos. Al mismo tiempo, se prevé que el consumo de energía crezca un tercio en los próximos 20 años.
Ahora, en el amanecer de esta Cuarta Revolución Industrial (4RI), nos encontramos en el umbral de una nueva era de crecimiento. Si estamos dispuestos a pasar de las palabras a los hechos, podemos elegir un camino impulsado por los avances en tecnología y conocimiento, en el que la responsabilidad social, económica y ambiental se fusionen.
Principios antiguos, soluciones modernas
Las tecnologías de las que disponemos hoy podrían transformar toda la cadena de suministro. Podemos utilizar datos para identificar de dónde proceden los materiales, cómo se utilizan, cuánto duran y qué uso podrían tener después.
Esta es la base de la iniciativa Scale 360 del Foro Económico Mundial – que aprovecha las extraordinarias oportunidades que ofrecen las tecnologías digitales para diseñar una economía verdaderamente sostenible. ¿Podría un «Internet de los materiales» rastrear los componentes desde el momento de su fabricación y mostrarnos cómo pueden reutilizarse? ¿Ayudará la inteligencia artificial a diseñar productos a partir de componentes que ya existen, en lugar de agotar recursos finitos? Estas son solo algunas de las soluciones inteligentes que podemos empezar a utilizar.

Liderar el camino
A principios de este año, los Emiratos Árabes Unidos se convirtieron en el primer gobierno del mundo en suscribir esta iniciativa, comprometiéndose a invertir en los pasos prácticos necesarios para desarrollar cadenas de suministro circulares. Al hacerlo, demuestra el tipo de liderazgo visionario que se requerirá de gobiernos, empresas, sociedad civil y particulares en todos los ámbitos de la vida.
Muchas otras naciones también han demostrado estar dispuestas a comprometerse con un futuro sostenible. Noruega y Dinamarca, por ejemplo, han invertido fuertemente en proyectos que pueden servir de ejemplo para el resto del mundo, entre ellos en energías renovables, coches eléctricos, y reciclaje.
Al otro lado del Atlántico, Costa Rica es un líder mundial en iniciativas de conservación, mientras que las pioneras leyes de California para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero han servido de modelo para que otros parlamentos las sigan.
En China, Shenzhen ha destinado importantes recursos para convertirse en la primera gran ciudad del mundo en utilizar vehículos eléctricos para el 100 % de su transporte público. Este año, más de 21 000 de los 22 000 taxis de la ciudad funcionan con batería, mientras que los 16 000 autobuses son ya eléctricos.
Un imperativo moral
Del mismo modo que los gobiernos de todos los niveles pueden hacer mucho, el sector privado tiene un imperativo moral de actuar. Todos tenemos una responsabilidad con las comunidades a las que servimos y con el entorno en el que operamos.
En Majid Al Futtaim, estamos «cumpliendo con lo que decimos» al desarrollar nuestra propia economía circular y nos hemos fijado el objetivo de ser netamente positivos en carbono y agua para 2040. Reduciremos significativamente nuestro consumo de agua y nuestras emisiones de carbono, hasta el punto de devolver al medio ambiente más de lo que tomamos, lo que se traducirá en una huella de carbono positiva.
Ya hemos avanzado en nuestros esfuerzos por reducir los residuos en todas nuestras empresas. En VOX Cinemas recogemos 100 000 litros de grasa cada año y cada gota se recicla para convertirse en combustible que puede utilizarse para alimentar vehículos, calentar hogares e incluso generar electricidad. También hemos puesto en marcha medidas para desviar de los vertederos los residuos de construcción, y nuestro mayor éxito hasta la fecha ha sido en el centro comercial que acabamos de inaugurar en El Cairo, City Centre Almaza, donde hemos logrado una tasa de reciclaje del 87 %.
Nuestro último paso hacia la creación de un futuro más sostenible es el lanzamiento de una política de toda la empresa para eliminar gradualmente el plástico de un solo uso de nuestras operaciones para 2025. Esto tendrá un enorme impacto en nuestra propia huella ambiental, y estamos animando activamente a nuestros proveedores y socios a unirse a nosotros en este camino.
Éxito compartido
Muchas grandes corporaciones, como Dell, British Telecom, PepsiCo y otras, han asumido compromisos similares con el desarrollo sostenible. Y existen excelentes empresas emergentes dedicadas a encontrar formas nuevas e innovadoras de liderar la economía circular. Iniciativas como Bekia, que recompensa a los clientes por reciclar, y la empresa de energías renovables Shamsina son ejemplos excelentes de cómo el emprendimiento árabe puede contribuir a un mundo más sostenible.
Todas estas ideas necesitan espacio para crecer y un ecosistema de apoyo. Los líderes visionarios de sectores consolidados reconocen que el éxito debe compartirse. Debemos preguntarnos: ¿qué podemos hacer para fomentar la innovación en la economía circular? ¿Estamos impulsando el desarrollo de nuevas competencias y ofreciendo oportunidades en las que el talento pueda florecer? ¿Estamos ayudando a nuestros proveedores, subcontratistas y clientes a adaptarse a estos nuevos marcos?
Liderazgo receptivo
Un liderazgo visionario y receptivo será, en última instancia, lo que marque la diferencia entre un futuro sostenible y la extinción.
Incluso en el futuro inmediato, nuestra acción marcará la diferencia. El Foro Económico Mundial calcula que la transición a un modelo circular podría aportar 1 billón de dólares estadounidenses a la economía para el 2025, y crear 100 000 nuevos empleos.
Pero las recompensas a largo plazo son aún mayores: dejar un mundo en el que nuestros descendientes puedan seguir prosperando durante generaciones y contribuir al desarrollo interminable de la humanidad.



