Para que las prohibiciones del plástico sean eficaces, debemos adoptar la economía circular

A worker sorts waste plastic bottles at a recycling centre in the outskirts of Beijing April 26, 2013. China's National Development and Reform Commission announced that in an attempt to develop a circular economy, it will increase the annual output value of its resource recycling industry to 1.8 trillion yuan ($287 billion) by 2015, according to Xinhua. REUTERS/Kim Kyung-Hoon (CHINA - Tags: ENVIRONMENT ENERGY TPX IMAGES OF THE DAY)
Policymakers need to be aware of the negative effects of "bandwagon participation".Image: REUTERS/Kim Kyung-Hoon
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Si te estás iniciando en el mundo de la economía circular, pronto aprenderás que describir este panorama como «dinámico» se queda corto. Estoy aquí para ayudarte a seguir de cerca este panorama en constante evolución y rápida expansión. Así que reunámonos y pongámonos en marcha.

Esta semana me ha llamado la atención que la circularidad parece haberse generalizado. Desde NBC News, que ha informado sobre la crisis del reciclaje en Estados Unidos y las políticas de importación de China, hasta la participación de Barack Obama en una cumbre sobre economía circular en Madrid, estamos viendo un cambio significativo tanto en el público como en los actores. En resumen, el movimiento se está ampliando rápidamente y llegando a un público cada vez más general.

Probablemente hayas oído hablar de las prohibiciones casi diarias de pajitas y bolsas de plástico en todo el mundo. El impulso es innegable, pero algunas ciudades podrían estar perdiendo de vista lo esencial al sumarse a la promoción de sus propias soluciones normativas. Hay una diferencia entre el cambio sistémico —un rasgo fundamental de la circularidad— y sumarse a una moda. Esto último a veces acarrea un buen número de consecuencias imprevistas.

Tomemos como ejemplo la reciente prohibición de los plásticos de un solo uso en Maharashtra, India, el segundo estado más poblado del país y hogar de casi 115 millones de personas, que entró en vigor el 23 de junio. La prohibición, motivada por la preocupación por los cursos de agua obstruidos por residuos plásticos durante la temporada del monzón, ha recibido elogios de los ecologistas, mientras que sus detractores (en Twitter) han denunciado el sesgo discriminatorio de la medida, ya que exime a ciertos fabricantes y productos. Por ejemplo, un comerciante local que venda leche en una bolsa de plástico se enfrenta a una multa de unos 73 dólares —con sanciones más elevadas y posible pena de prisión en caso de reincidencia—, mientras que una empresa de reparto de leche puede seguir operando como siempre y vender a sus clientes bolsas de leche de plástico.

Maharashtra no es el único que se suma a la ola de políticas sobre el plástico bienintencionadas que a veces generan resultados ineficaces y lamentables. Sin colaboración a lo largo de toda la cadena de valor y sin abandonar el modelo lineal actual, la circularidad aislada nos deja, en fin, dando vueltas en círculo.

Image: Fundación Ellen MacArthur

Pero muchas empresas y ciudades ya están haciendo importantes esfuerzos para cerrar el círculo. La semana pasada, Joel Makower habló con Ellen MacArthur sobre el impulso que han cobrado los compromisos empresariales de utilizar envases 100 % reutilizables, reciclables y compostables para 2025 o antes, como parte de la iniciativa Nueva Economía de los Plásticos de su organización. «Aún no hemos llegado a ese punto», afirmó, «pero esos compromisos son reales y están avanzando muy, muy rápido».

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