5 formas en que la economía circular transformará tus hábitos de moda

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  • La producción de ropa se ha duplicado en los últimos 15 años, mientras que su uso ha disminuido más de un tercio.

  • El modelo de negocio de la moda rápida es insostenible, debido a sus bajos costes de fabricación y a su dependencia de la demanda de los consumidores.

  • La economía circular busca abordar los impactos ambientales y sociales, así como los residuos, y cambiar nuestros hábitos de consumo.

Chile conmocionó al mundo con imágenes de su desierto de Atacama el pasado noviembre. Este paisaje, uno de los lugares más remotos del mundo, es conocido históricamente por sus majestuosos volcanes y salares. Sin embargo, en estas nuevas imágenes, el paisaje se había transformado por 59.000 toneladas de ropa (usada y sin estrenar) que habían formado montañas sobre las mesetas del desierto.

Estas fotos aparecieron cuando el mundo se reunía para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP26 y pusieron de manifiesto una cruda realidad de la industria de la ropa: producimos más y usamos menos. De hecho, la Fundación Ellen MacArthur estima que en los últimos 15 años la producción de ropa se ha duplicado, mientras que su uso ha disminuido más de un tercio.

Aumento de las ventas de ropa y descenso de su utilización desde 2000. Fuente: Fundación Ellen MacArthur.Image: Fundación Ellen MacArthur

Las formas actuales de producir y vender ropa son insostenibles y están transformándose. Muchos de estos cambios ya están en marcha y transformarán nuestras economías, el medio ambiente y nuestros armarios.

¿Cuáles son los costes ocultos de la moda rápida?

Nuestra realidad actual en materia de ropa ha sido moldeada por la «moda rápida», un modelo de negocio basado en bajos costes de fabricación y compras frecuentes de artículos nuevos por parte de los consumidores. Los múltiples costes sociales y ambientales no se reflejan en los precios que pagan los consumidores, lo que impulsa la insostenibilidad del modelo. Entre estos costes ocultos se encuentran:

Medio ambiente

La producción de ropa requiere una enorme cantidad de agua (por ejemplo, para cultivar algodón), energía (para alimentar los procesos de hilado y fabricación) y productos químicos (por ejemplo, para fertilizar las plantas de algodón y teñir los tejidos). Según las estimaciones, se necesitan entre 4.000 litros y 10.000 litros de agua para fabricar un par de vaqueros. Es aproximadamente la cantidad que bebería una persona promedio en cinco años. El elevado consumo de agua agrava el estrés hídrico en todo el mundo, el consumo de energía genera emisiones de carbono y las aguas residuales de los procesos de teñido contaminan los ríos.

Social

Las prendas se producen en países de bajos ingresos donde las leyes laborales no siempre protegen a los trabajadores. Las violaciones de los derechos laborales han sido tradicionalmente habituales en las cadenas de suministro de prendas de vestir y, por desgracia, la situación no está mejorando. Siguen existiendo los bajos salarios, el trabajo infantil o en condiciones de servidumbre y las prácticas laborales inseguras; de hecho, han empeorado desde 2017.

Residuos

Los bajos costes de producción, combinados con una previsión deficiente de la demanda, hacen que se produzcan enormes cantidades de ropa que nunca se usan, lo que genera montañas de residuos. Al acumularse al aire libre, la ropa libera toxinas en el medio ambiente: el coste de reparar este daño ambiental puede alcanzar los 200 € por par de vaqueros. En países como Estados Unidos, se desecha ropa al doble de la tasa de hace 20 años.

A pesar de la gran cantidad de recursos que se emplean en la fabricación de prendas, hasta el 40 % de todos los materiales textiles producidos para prendas nunca llega al consumidor final, y por lo general se quema o termina en un vertedero. Esto se debe a que producir ropa es barato y, tradicionalmente, no se ha obligado a las marcas a pagar los costes ambientales. Esto ha provocado una inversión insuficiente en la mejora de las previsiones deficientes de la demanda y ha llevado a muchas marcas a producir más de lo que pueden vender.

Cambios que se avecinan en la forma de comprar, usar y vender ropa en una economía circular:

La economía circular transformará la industria de la confección. En la economía circular, los productos se diseñan y venden de manera que se usen durante más tiempo y conserven su valor durante más tiempo. Estos son algunos de los cambios que puedes esperar y el impacto que tendrán.

1. Alquilarás tu próximo conjunto (y conocerás su valor de reventa)

Aproximadamente en 2021 se gastaron 36.000 millones de dólares en ropa de segunda mano, una cifra superior a los 30.000 millones de dólares gastados en moda rápida. Se prevé que esa brecha aumente a medida que las plataformas de venta, alquiler e intercambio sumen usuarios y consumidores. El aumento de las ventas de segunda mano reduce la necesidad de ropa «nueva» y también ofrece a las marcas tradicionales de moda rápida (así como a minoristas y consumidores) una forma de obtener ingresos de otras fuentes.

La facilidad para revender impulsará otro cambio importante: los consumidores verán su ropa como una especie de inversión. Como señaló recientemente The Economist, algunos jóvenes compradores emprendedores ya están considerando la posibilidad de alquilar o revender una prenda para compensar el coste de un vestido o un bolso de diseño caro. Según descubrió The Economist, algunos ya ganan miles al mes solo con el alquiler de ropa.

2. Serán menos frecuentes las rebajas provocadas por el exceso de oferta

Mejorar la previsión de la demanda es clave para reducir hasta el 40 % de los tejidos que nunca llegan a los consumidores finales. Algunas empresas de moda rápida ya lo están haciendo mediante programas de gestión de la cadena de suministro basados en la nube para mantener bajos los niveles de inventario y reponer automáticamente los artículos que se venden bien. Al reducir el inventario sin vender, las empresas pueden ahorrar dinero, y los factores ambientales se convierten en un motor del ahorro de costes. La recién llegada Shein lidera en este ámbito a sus competidores más tradicionales de moda rápida, pero cabe esperar que los demás pronto se pongan al día.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con la economía circular?

3. Repararás las prendas cuando se descosan los dobladillos y se rompan las cremalleras

En los últimos años, no siempre ha sido fácil encontrar sastres y, a menudo, el coste de reparar una prenda ha superado el de sustituirla. A medida que se transforme el sector, compraremos menos prendas, ya que los costes (actualmente) ocultos de estos artículos se incluirán en lo que pagamos en caja. Según un estudio reciente, un par de vaqueros tendría que costar 30 € más para tener en cuenta los costes sociales y ambientales asociados a su producción. Los consumidores y las pequeñas empresas responderán a esta nueva necesidad de reparar ropa. Es de esperar que aparezcan sastres cerca de ti.

Además, grandes empresas del sector, como Zalando y H&M, están empezando a ofrecer servicios de reparación y adaptando sus modelos actuales a un futuro sostenible. Para compensar los ingresos perdidos por la disminución de las compras repetidas, los minoristas que apuesten por la reparación crearán nuevas fuentes de ingresos, y este servicio puede convertirse, al menos por ahora, en un factor diferenciador de marca.

4. Llevarás más prendas nuevas fabricadas con materiales reciclados

Actualmente, menos del 1 % de la ropa usada se recicla para convertirla de nuevo en ropa, lo que significa que casi siempre se prefiere la producción con materiales vírgenes (por ejemplo, algodón) al uso de materiales reciclados. Esto se debe, en parte, al diseño de la ropa y a la dificultad para desmontar las prendas, explica Davidson Leite, de Resortecs, una empresa emergente especializada en tecnología para desmontar prendas: «separar los tejidos de los botones, las etiquetas y las cremalleras lleva mucho tiempo y es difícil, y hace que se desperdicie más de la mitad del material de la prenda antes de que pueda entrar en un proceso de reciclaje». Cambiar el hilo con el que se cose la ropa podría aumentar la reciclabilidad de las prendas al 90 % y reducir la huella de carbono en un 50 %, según su estudio reciente. Incluso el nailon de las medias puede reciclarse químicamente y convertirse en nuevas prendas de ropa interior.

Cultivar las materias primas y fabricar ropa es una actividad que consume mucha energía. El uso de fibras recicladas en lugar de vírgenes reduce considerablemente estos impactos, lo que aumenta el valor de la ropa al final de su vida útil y reduce la probabilidad de que termine en un vertedero. H&M se propone utilizar un 30 % de materiales reciclados en sus productos para 2025, lo que demuestra que es posible desde el punto de vista técnico; sin embargo, actualmente los procesos de reciclaje del algodón no están disponibles a la escala necesaria para impulsar un cambio en toda la industria. A medida que más marcas se comprometan a incluir un contenido mínimo de material reciclado en su ropa, cabe esperar que la capacidad de reciclaje textil se dispare.

5. Tus vaqueros se rediseñarán

Los vaqueros son una de las prendas más difíciles de reciclar y se han elaborado nuevas directrices para el diseño de la ropa vaquera para facilitar su reciclaje. Actualmente, marcas como Lee, Guess Jeans, Mud Jeans y otras están experimentando con nuevos diseños y procesos. Tu próximo par de vaqueros, pensado para reducir su impacto climático, mantendrá el mismo aspecto clásico, pero incorporará tintes respetuosos con el planeta, botones fáciles de desenroscar para quienes reciclan la prenda, diseños desgastados creados con tecnología láser e hilos biodegradables. El clásico remache tal como lo conocemos hoy también podría desaparecer: puede dificultar el reciclaje.

La industria de la moda necesita renovarse

Los cambios que surgen en nuestras tiendas y armarios son solo síntomas de transformaciones más amplias en la industria, posibles gracias a una creciente conciencia de los cambios que los líderes del sector están priorizando. Por ejemplo, una nueva ley sobre la cadena de suministro en Alemania obligará a las empresas a desarrollar sistemas para identificar y abordar las violaciones de los derechos humanos en sus cadenas de suministro; se está promoviendo una legislación similar a escala europea.

La conciencia de los consumidores, los minoristas y los gobiernos seguirá transformando el sector y protegiendo a los trabajadores y al medio ambiente en el proceso. Esta renovación hacía mucha falta, pero seguirá acaparando la atención durante las próximas décadas.

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