4 formas en que la economía colaborativa puede cambiar el mundo

4 formas en que la economía colaborativa puede cambiar el mundo
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Hace dos años, en Davos, la economía colaborativa era un concepto desconocido. Cada vez que preguntaba a alguien que conocía si había oído esa expresión, recibía miradas inexpresivas. Quizá el 5 % de las personas había oído hablar de Airbnb (aunque rara vez lo utilizaban). Bastantes más habían oído hablar de Zipcar —quizá alrededor del 20 % de las personas con las que hablé—, pero la mayoría admitía que conocía la empresa por su adquisición por parte de Avis a principios de ese mismo mes.

2015 fue el año en que la economía colaborativa llegó a Davos con toda su fuerza. La mayoría de las personas con las que hablé conocían el término y muchas incluso habían utilizado servicios de economía colaborativa. Además, los debates sobre la colaboración como «innovación disruptiva» se centraban en sus posibles beneficios. Eso no quiere decir que ignoraran los desafíos y las incógnitas, pero la mayoría reconocía que estos nuevos modelos de negocio habían llegado para quedarse. Lejos de temer estos servicios y los cambios que traerían, la mayoría los aceptaba. De hecho, muchas personas tenían curiosidad por saber cómo participar en estas nuevas plataformas y servicios, en lugar de prohibirlos.

La economía colaborativa también ofrecía una perspectiva ideal para explorar y contribuir a otros temas clave de Davos: la confianza, la economía circular, la urbanización y el desarrollo mundial.

Confianza

El primer día, el profesor Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, afirmó que la confianza era el asunto decisivo para la Reunión Anual. En todo el mundo, las empresas y los gobiernos sufren enormes déficits de confianza. Sin embargo, el énfasis recaía siempre en los enfoques tradicionales de la confianza. Las nuevas concepciones de la confianza —y los nuevos modelos para construirla, como plataformas como Traity y las reseñas de pares— apenas aparecieron en las sesiones. La economía colaborativa está llena de estos modelos y de ideas valiosas. De cara al futuro, ¿qué podría aprender de ellos la comunidad del Foro?

La economía circular

El Premio de Economía Circular fue uno de los eventos más comentados de Davos y celebró a pioneros en sostenibilidad y residuo cero. Varios nominados procedían de la economía colaborativa, entre ellos Lyft, SpareToShare y ParkFlyRent. El vínculo entre las economías circular y colaborativa es cada vez más sólido. En el futuro, cabe esperar más coincidencias y colaboración (¿productos sin residuos diseñados específicamente para compartirlos?).

Urbanización

La economía colaborativa ofrece importantes oportunidades a las ciudades: desde la eficiencia en el uso de los recursos hasta la inversión en la economía local, la conexión entre comunidades y la resiliencia. Aprovecha de forma natural la innovación hiperlocal impulsada por la ciudadanía. Aunque hubo muchos debates enriquecedores sobre su papel en el futuro del desarrollo urbano, es esencial que participen más alcaldes (y otros líderes locales con visión de futuro) en Davos para alcanzar todo su potencial. De lo contrario, se deja valor sobre la mesa, tanto para las empresas y los responsables políticos como para los residentes.

Desarrollo mundial y Objetivos de Desarrollo Sostenible

Davos ofreció este año una oportunidad y un espacio sin precedentes para conectar las tendencias de la economía colaborativa con los problemas del desarrollo mundial. Surgieron diversas ideas: desde cómo las redes entre pares podrían ayudar a medir el avance hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible y alcanzarlos, hasta cómo abordar el consumo sostenible en relación con la emergente clase media, pasando por el papel importante —aunque en gran medida desaprovechado— de los inversores de impacto. Fue increíblemente emocionante ver cómo, por primera vez, los directores ejecutivos de grandes empresas, organizaciones sin ánimo de lucro, consultoras y centros de estudios empezaban por fin a mantener estas conversaciones.

«La empresa con propósito» fue una de las expresiones que más se oyeron en Davos. Debemos tener presente que muchas empresas y plataformas de la economía colaborativa llevan el propósito social en su ADN: existen gracias a la comunidad y prosperan gracias al impacto social.

Autora: April Rinne es asesora de Sharing Economy, Shareable Cities; también es Young Global Leader

Imagen: Un ciclista pasa junto a una línea de aparcamientos para bicicletas instalada recientemente cerca de la central eléctrica de Battersea, en el oeste de Londres, el 29 de julio de 2010. REUTERS/Toby Melville

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