3 formas en que la economía circular es fundamental para la transición energética

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  • Alcanzar las cero emisiones netas es una tarea enorme que exige un cambio urgente en todo el sistema, en nuestra forma de vivir y trabajar.

  • Es posible introducir rápidamente los cambios necesarios para apoyar la transición energética, siempre que construyamos una economía más circular.

  • Estrategias como aumentar el reciclaje, utilizar materiales reciclados y diseñar productos para una segunda vida y para su desmontaje serán pilares de la transición energética.

La economía circular es un sistema que busca aprovechar al máximo los materiales, mantener los productos y materiales en uso y diseñarlos para que vuelvan a incorporarse a la economía, eliminando los residuos. También es un pilar fundamental de la transición energética.

En la actualidad, más del 70 % del PIB mundial está cubierto por un objetivo de cero emisiones netas. Muchas economías avanzadas aspiran a descarbonizarse para 2050 y China se ha comprometido a hacerlo para 2060.

Porcentaje del PIB mundial cubierto por objetivos de cero emisiones netas. Fuente: Generation (2021).Image: AIE

Transformar nuestro sistema económico actual es tanto un desafío abrumador como una enorme oportunidad, sin precedentes en el mundo.

Alcanzar las cero emisiones netas para 2050 implicará lograr lo que parece inimaginable, como eliminar por completo el motor de combustión interna o añadir cada día una instalación equivalente a la mayor granja solar del mundo.

Para apoyar y ampliar estos esfuerzos, la rapidez será esencial, sobre todo teniendo en cuenta el informe climático del año pasado del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), que confirma que se necesitan medidas urgentes para evitar que las temperaturas mundiales superen los 1,5 °C y los 2 °C. La economía circular desempeñará un papel fundamental en tres ámbitos para desarrollar con rapidez y a gran escala la infraestructura energética que necesita el mundo.

1. El reciclaje puede conservar materiales esenciales

La transición energética depende del paso a las energías renovables, abandonando el gas natural y el petróleo en favor de la energía solar, eólica, el hidrógeno, la geotérmica u otras tecnologías de cero emisiones respaldadas por baterías.

Pero la transición a estas tecnologías está provocando una demanda enorme de los minerales esenciales que requieren, como el litio, el cobalto y las tierras raras.

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), alcanzar las cero emisiones netas para 2040 requerirá multiplicar por seis el uso de minerales. Algunos metales esenciales, como el litio, podrían registrar un crecimiento de más de 40 veces, mientras que la demanda de níquel y cobalto aumentaría más de 20 veces. La demanda ya se dispara: en febrero de 2021, el precio del litio alcanzó un máximo histórico de 50.000 dólares por tonelada, frente a los 10.000 dólares de apenas un año antes.

Crecimiento de la demanda de determinados minerales para tecnologías de energía limpia en 2040 con respecto a 2020 (múltiplos). Fuente: The Role of Critical Minerals in Clean Energy Transitions, Agencia Internacional de la Energía (2021).Image: FMI, ECIU, Generation

Obtener estos materiales exclusivamente mediante la minería plantea desafíos de sostenibilidad. Por ejemplo, la extracción de neodimio, un metal de tierras raras utilizado en muchos motores eléctricos y generadores, incluidos los de las turbinas eólicas, es muy contaminante. Además, este metal se encuentra en concentraciones relativamente bajas y es difícil de recuperar, por lo que su extracción requiere más recursos que la de otros minerales.

Estos materiales también plantean posibles desafíos para la seguridad energética de Europa. La UE suministra actualmente solo el 1 % de las materias primas necesarias para tecnologías clave, como la energía eólica, las baterías de litio, los módulos fotovoltaicos de silicio y las pilas de combustible.

La economía circular puede reducir la dependencia de la minería y garantizar un uso más prolongado de estos materiales si se aplica a gran escala. El reciclaje podría ayudar a recuperar metales de los casi 60 millones de toneladas de teléfonos inteligentes, ordenadores portátiles, discos duros y muchos otros dispositivos electrónicos. Actualmente, solo se recicla el 1 % del neodimio y también son bajas las tasas de reciclaje de otros metales presentes en los aparatos electrónicos y esenciales para la transición, como el tántalo, el litio, el cobalto y el manganeso.

Algunas empresas ya están avanzando en este ámbito. Muchas iniciativas para reciclar estos materiales se centran en los equipos informáticos. Los sistemas que hoy se utilizan para reciclar teléfonos inteligentes podrían servir mañana para las turbinas eólicas y otros equipos.

2. Uso de materiales circulares con bajas emisiones de carbono

Para alcanzar las cero emisiones netas, las tecnologías limpias, como los coches eléctricos y los equipos para la transición energética, deberán fabricarse con materiales de cero emisiones y no generar emisiones durante su uso. Esto supondrá un desafío considerable. Según un estudio del Foro Económico Mundial, para 2040, cuando se prevé que la mayoría de los vehículos sean eléctricos, los materiales utilizados para fabricarlos podrían representar el 60 % de sus emisiones totales durante su vida útil, frente al 18 % en 2020.

Proporción de las emisiones del ciclo de vida correspondientes al uso de los coches y a la producción de materiales, 2020-2040. Fuente: Foro Económico Mundial, 2020.Image: Foro Económico Mundial, 2021

De hecho, las emisiones generadas por la producción de todos los materiales a escala mundial se han más que duplicado en los últimos 20 años. Un estudio reciente del PNUMA calcula que pasaron de 5.000 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente en 1995 a más de 11.000 millones de toneladas en 2015, lo que representa aproximadamente una quinta parte de todas las emisiones de gases de efecto invernadero.

La economía circular puede proporcionar materiales con bajas emisiones de carbono. Por ejemplo, el aluminio reciclado emite hasta un 95 % menos de dióxido de carbono que el aluminio de fuentes primarias. Construir la infraestructura de la transición energética con materiales secundarios ayudará a avanzar hacia las cero emisiones netas.

3. Diseñar sistemas circulares

Una transición energética verdaderamente sostenible exige integrar la economía circular desde la fase de diseño.

En las próximas décadas tendremos que instalar enormes cantidades de energía renovable. Sin embargo, a principios de la década de 2030, la primera generación de paneles solares llegará al final de su vida útil y, según las previsiones, para 2050 podríamos estar retirando 78 millones de toneladas de paneles al año. Ese mismo año, las palas de las turbinas eólicas podrían generar 43 millones de toneladas de residuos.

Por eso, ahora es el momento de pensar cómo diseñar estos productos para que duren más, se desmonten fácilmente y puedan reciclarse, y cómo crear y gestionar sistemas para tratar los residuos. Con la planificación y la atención adecuadas, los paneles que se retiren en 2030 podrán convertirse en los nuevos paneles que se instalen en 2031.

Algunas empresas ya han empezado a ponerlo en práctica. Por ejemplo, Siemens Gamesa anunció la primera pala de turbina eólica totalmente reciclable del mundo. La resina utilizada en las palas permite separar fácilmente los distintos materiales al final de su vida útil y reciclar los materiales que las componen. El fabricante chino de vehículos eléctricos BYD también afirma que la química más sencilla y el gran tamaño de sus celdas de batería facilitan el reciclaje.

Otro aspecto fundamental del diseño circular es prolongar la vida útil. Debemos fabricar productos duraderos, diseñados para darles otros usos. Las baterías usadas de los coches que ya no pueden mantener suficiente carga para la autonomía que necesita un vehículo todavía conservan entre un 60 y un 80 % de capacidad residual. Pueden utilizarse eficazmente en otras aplicaciones que requieren menos rendimiento, como el almacenamiento estacionario de energía para apoyar la red eléctrica.

Esto ya está ocurriendo, aunque todavía no a gran escala. El estadio del club de fútbol neerlandés Ajax utilizó baterías usadas de Nissan Leaf para crear una unidad de almacenamiento equivalente a la energía que consumen 7.000 hogares en una hora. Esto permite al club almacenar energía en los días soleados para alimentar el estadio durante los partidos nocturnos y apoyar también la red eléctrica local.

El diseño circular puede crear valiosas oportunidades económicas. La Global Battery Alliance prevé que el mercado de las baterías de segunda vida podría alcanzar los 4.000 millones de dólares para 2030, siempre que puedan implantarse la estandarización y sistemas de gestión energética mejores y más flexibles.

Es hora de actuar

La transición energética por fin está cobrando impulso. En su núcleo está el abandono de la quema de combustibles fósiles en favor de un sistema que utiliza una gama mucho más amplia de materias primas para satisfacer nuestras necesidades energéticas.

La economía circular debe integrarse desde el diseño en la transición energética para garantizar que el mundo disponga de un suministro sostenible de materias primas. Esto requerirá una acción coordinada de empresas y reguladores.

Las empresas que utilizan materiales esenciales en sus productos deben anticiparse al problema. Necesitan una estrategia de economía circular que dé prioridad a los materiales clave y fije objetivos e indicadores clave de rendimiento (KPI) cuantificables. Deben pensar en el fin de vida útil de un producto desde el inicio de su ciclo de vida, y en el papel que pueden desempeñar para prolongarlo o crear una cadena de suministro inversa que permita recuperarlo.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con la economía circular?

Las empresas que extraen materiales esenciales tienen la oportunidad de dejar de ser empresas extractivas y convertirse en proveedoras de materiales y servicios relacionados con ellos. Esto podría incluir experimentar con modelos de arrendamiento, en los que la empresa sigue siendo propietaria de los materiales incorporados a los productos, o invertir en capacidades de reciclaje.

Los gobiernos deben reconocer que los materiales esenciales serán un pilar clave de la seguridad energética en las próximas décadas. Deben establecer planes nacionales, evaluar y mitigar los riesgos económicos, y construir plantas gigantes de reciclaje junto a fábricas gigantes de baterías. Una regulación inteligente que fomente la devolución de productos, el reciclaje y las cadenas de suministro inversas podría tener un gran impacto y puede ponerse a prueba hoy mismo con nuestros aparatos electrónicos usados.

Los inversores pueden estudiar oportunidades para invertir en nueva capacidad de reciclaje y ofrecer a sus clientes productos financieros que faciliten nuevos modelos de negocio, como el producto como servicio o el arrendamiento, en los que las empresas recuperan los productos y materiales al final de su vida útil. El capital riesgo debe buscar algunas de las empresas emergentes más prometedoras que trabajan en los difíciles problemas técnicos de la cadena de valor del reciclaje.

Al entrar en una fase decisiva para limitar el cambio climático, ha llegado el momento de actuar para todas las industrias y partes interesadas. Integrar la economía circular en la transición energética nos permitirá avanzar más rápido y de forma más sostenible hacia las cero emisiones netas.

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