Es hora de dejar atrás los modelos actuales, derrochadores y contaminantes, para dar paso a modelos de negocio basados en el crecimiento y a estrategias regenerativas innovadoras.
Ampliar a escala mundial las iniciativas de economía circular implicará impulsar cambios estratégicos en todos los sectores.
Cada año se generan aproximadamente 57.000 millones de dólares en residuos electrónicos en todo el mundo. Además, la pérdida y el desperdicio de alimentos representan 950.000 millones de dólares en valor perdido, una cifra equivalente al PIB anual de los Países Bajos.
Ante las dos crisis de la pandemia y la recesión económica mundial, reajustar el sistema es más pertinente que nunca. Es hora de dejar atrás los modelos actuales, derrochadores y contaminantes, para dar paso a mejores modelos de negocio basados en el crecimiento y a estrategias regenerativas innovadoras. Esta transformación es posible, pero requiere ampliar las soluciones de economía circular y forjar nuevas colaboraciones entre empresas, gobiernos, investigadores, instituciones financieras y organizaciones de la sociedad civil.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con la economía circular?
Intensificar las iniciativas de economía circular en todo el mundo también implicará impulsar cambios estratégicos en todos los sectores. Para ello, estos 3 cambios son fundamentales:
Cambio n.º 1: diseñar para la circularidad
En la economía circular, se eliminan los residuos, los productos y materiales se mantienen en uso durante todo su ciclo de vida y se regeneran los sistemas naturales. Este enfoque depende de sistemas diseñados para priorizar la reutilización, la reparación, el reacondicionamiento y el reciclaje (cuando un producto ya no puede utilizarse). Esto significa cambiar qué producimos y cómo lo producimos, tanto en lo que respecta a los insumos como al final de la primera vida útil del producto. Puede implicar adoptar un diseño modular, diseñar con materiales renovables, facilitar la reparación y el desmontaje, y diseñar nuevos productos teniendo en cuenta la compatibilidad con versiones anteriores, de modo que las piezas puedan tener múltiples aplicaciones y utilizarse durante más tiempo.
Hacer circulares los sectores: cómo podría ser el cambio
Para los productos de consumo (como la ropa): Pasar de las mezclas textiles que no se pueden separar a fibras naturales o mezclas aptas para el reciclaje.
Para los productos electrónicos de consumo: diseñar productos con menos materias primas y utilizar más plásticos o piezas reciclados, además de diseñarlos para que se puedan desmontar.
Para los fabricantes de bienes de equipo: Diseñar para facilitar el mantenimiento, la actualización, la modularidad y el reacondicionamiento.
Quiénes ya se benefician: Ya existen muchos casos de éxito, como Jeans Redesign de la Fundación Ellen MacArthur, que reúne a marcas clave para trabajar por un mundo en el que la ropa nunca se convierta en residuo. Hasta la fecha, más de 65 organizaciones se han comprometido a producir casi 2,5 millones de pares de vaqueros conforme a las directrices de Jeans Redesign para mayo de 2021. Estos proyectos reflejan el creciente reconocimiento de que el diseño circular constituye una importante oportunidad de innovación empresarial, que nos permite crear valor sin depender del consumo de recursos finitos.
Qué hace falta ahora: Promover el diseño circular requiere numerosas medidas que fomenten y faciliten este cambio. Esto podría incluir aumentar la oferta de materiales reciclados a precios competitivos para satisfacer la demanda. También podría ser necesario invertir en nuevas tecnologías y ampliar considerablemente las instalaciones.
Los responsables de formular políticas también desempeñan un papel clave. Los organismos reguladores podrían considerar incentivos legislativos que incorporen la circularidad en las directrices de contratación pública, o incentivos fiscales que fomenten el uso de productos y materiales reutilizados, reacondicionados o reciclados.
Los gobiernos, las empresas y los investigadores también pueden colaborar para desarrollar y armonizar la forma en que medimos el diseño circular, y para crear y aplicar normas de diseño de productos o requisitos de reparabilidad.
Cambio n.º 2: adoptar nuevos modelos de negocio
Los nuevos modelos de negocio que se alejan de los productos de vida útil corta, que rápidamente se convierten en residuos, tienen un enorme potencial de crecimiento. Cuando una empresa adopta un modelo de «producto como servicio», los clientes pagan por el valor, el resultado o el servicio que reciben, pero los productos físicos son propiedad de la empresa. Modelos como las suscripciones, el alquiler y la recomercialización mantienen los productos y sus componentes en uso durante más tiempo, preservando y maximizando su valor. Esto ofrece a las empresas un incentivo claro para mantener los productos y materiales en uso durante más tiempo. A su vez, los clientes se benefician de poder acceder a los productos sin asumir por adelantado el coste total de comprarlos.
Quiénes ya se benefician: Los nuevos modelos circulares ya funcionan bien para los bienes de equipo. Las máquinas grandes, como los escáneres de resonancia magnética o los equipos agrícolas, tienen un valor intrínsecamente alto, por lo que es fácil justificar económicamente su reparación y reacondicionamiento. Philips, por ejemplo, trabaja con muchas otras entidades en este ámbito como parte de la Coalición de Bienes de Equipo.
Tras la promesa del Foro Económico Mundial de 2018, ahora reutilizan de forma responsable todos los equipos médicos grandes que reciben y pueden volver a utilizar. Los clientes del sector sanitario tienen la oportunidad de comprar un escáner de resonancia magnética reacondicionado, un sistema de segunda mano que se ha actualizado exhaustivamente y sometido a pruebas de calidad. Gracias a este tipo de prácticas, Philips ya no depende del uso de recursos naturales.
Qué hace falta ahora: Las organizaciones de investigación tienen un papel importante que desempeñar en el desarrollo de nuevas metodologías y herramientas basadas en la ciencia para orientar el diseño de nuevos modelos de negocio y medir su impacto. También necesitamos que los gobiernos y las organizaciones financieras creen un entorno propicio para apoyar a las empresas que implementan este tipo de modelos de negocio circulares.
Es necesario establecer incentivos para que tanto los consumidores como los clientes empresariales devuelvan los productos mediante sistemas de depósito y recompra, así como para su reacondicionamiento. En el ámbito del consumo, las campañas informativas desempeñan un papel importante, al igual que iniciativas como los sistemas de precios que hacen atractivas las soluciones circulares. También será fundamental que las empresas compartan sus casos de éxito y aprendizajes para orientar el camino.
Cambio n.º 3: sistemas de gestión de recursos que preserven el valor
Los cambios fundamentales ya descritos eliminan los residuos del sistema mediante estrategias deliberadas aplicadas en las etapas iniciales. Este enfoque debe complementarse con sistemas de gestión de recursos que permitan preservar el valor. Esto incluye la logística inversa, la separación de subproductos técnicos y orgánicos para evitar la contaminación (y generar flujos «limpios»), así como el reacondicionamiento y la refabricación. También significa recurrir a instalaciones de reciclaje de alta calidad como último recurso.
Quiénes ya se benefician:Invertir en tecnologías de reciclaje innovadoras permite conservar el máximo valor de los productos y sistemas durante el mayor tiempo posible. Por ejemplo, Daisy, el robot de desmontaje de Apple, puede desmontar 200 iPhone por hora. Esto permite recuperar materiales clave (como el tungsteno y los imanes de tierras raras) en mayores cantidades y con una calidad superior a la de la mayoría de los procesos de reciclaje convencionales.
Además, la Organización de Responsabilidad del Productor creada en Nigeria con la ayuda de PACE y el PNUMA ha establecido un modelo de sistema circular para los productos electrónicos, aplicable en Nigeria y replicable en otros países de África. Al reunir a socios públicos y privados, apoya la recuperación de materiales valiosos al final de su vida útil para reutilizarlos en procesos de producción locales y garantiza la gestión segura de componentes peligrosos. También refuerza las condiciones propicias para un sistema autosostenible de legislación sobre responsabilidad ampliada del productor en el sector electrónico de Nigeria.
«Solo mediante la acción colaborativa podemos lograr el cambio sistémico necesario para ampliar la innovación circular».
Qué hace falta ahora: Para que la economía circular alcance escala, los gobiernos y las empresas deben invertir en instalaciones de recogida y clasificación, y planificarlas estratégicamente para que estén bien ubicadas y funcionen con eficiencia. También es importante facilitar cadenas de suministro inversas transfronterizas eficientes, de conformidad con el Convenio de Basilea, para que los productos puedan enviarse a los lugares donde se puedan reutilizar o procesar.
De cara al futuro:
Solo mediante la acción colaborativa podemos lograr el cambio sistémico necesario para ampliar la innovación circular. Por eso, PACE (Plataforma para Acelerar la Economía Circular) creó recientemente la Agenda de Acción para la Economía Circular, cuyo objetivo es apoyar este proceso de creación conjunta e impulsar las acciones que todos deberíamos emprender. Todos tienen un papel: los gobiernos, eliminando obstáculos e impulsando regulaciones ecológicas y una producción sostenible; las empresas, mediante la ejecución y dando ejemplo; y las ONG, promoviendo y, fundamentalmente, supervisando los esfuerzos y los avances.
La Agenda se basa en los conocimientos, la experiencia y la pericia colectiva de más de 200 expertos de 100 organizaciones, y ofrece orientación sobre cómo impulsar y adoptar prácticas circulares y formas de trabajar en cinco ámbitos clave: plásticos, textiles, productos electrónicos, alimentos y bienes de equipo.
Los conocimientos, la pericia y los análisis que conforman la Agenda de Acción se nutren de los miembros de PACE y de los aprendizajes de una amplia cartera de iniciativas concretas, entre ellas Nueva Economía de los Plásticos,Nueva Visión para los Productos Electrónicos, y la Coalición de Bienes de Equipo). Estas iniciativas proporcionan el plan que necesitamos para decidir nuestro rumbo futuro. Todos los actores (empresas, ciudadanos, gobiernos, académicos y otros) deben desempeñar un papel integral en la transición a una economía circular, y el aumento de la demanda de los consumidores acelerará el cambio.
Es hora de acelerar el proceso y alcanzar escala. Nos centramos en identificar oportunidades y, con un rumbo claro respaldado por la Agenda de Acción y una sólida colaboración público-privada, hacemos un llamamiento a todos los líderes empresariales y gobiernos para que se unan a nosotros y ayuden a diseñar un sistema que aporte prosperidad y resiliencia.





