Las tecnologías emergentes están a punto de cambiar radicalmente nuestra forma de trabajar y vivir. Transformarán nuestras ciudades y lugares de trabajo, orientarán el empleo y el emprendimiento hacia nuevos rumbos e impulsarán nuevas maneras de gestionar nuestras vidas. Afectarán a toda la sociedad, incluso a la forma en que interactuamos con las propias máquinas.
Las máquinas y aplicaciones sofisticadas que se comunican en línea acelerarán la demanda de internet de banda ancha y pondrán en entredicho las normas vigentes sobre información y telecomunicaciones.
Todo esto exigirá un diálogo continuo sobre seguridad, infraestructura y planificación y políticas de datos abiertos. Ahora necesitamos actuar. Debemos pasar de «Sabemos que se avecina y tenemos que hacer algo» a «Así es como podemos ponerlo en práctica y colaborar para hacerlo realidad».
Como investigadora centrada en la digitalización de las ciudades desde hace 20 años, he escrito dos libros y numerosos artículos. He dirigido equipos de consultores para desarrollar comunidades inteligentes en todo Canadá y, durante los últimos 12 años, he sido la jueza principal de los Premios Internacionales a las Comunidades Inteligentes.
Estas son las razones por las que creo que estamos a punto de empezar a convertir estas visiones en realidad:
Robots e IA
Según el Pew Research Center, la robótica y la inteligencia artificial (IA) «impregnarán gran parte de nuestra vida cotidiana para 2025 y afectarán a la mayoría de nuestras industrias». Ya vemos algunos de estos cambios.
Los robots ya realizan tareas tan variadas como servir yogur helado en centros comerciales, supervisar sistemas ferroviarios y mantener en funcionamiento sin contratiempos millones de ascensores. La tecnología de IA Watson de IBM se utiliza en la atención sanitaria para analizar el ADN y ayudarnos a determinar tendencias y opciones futuras para nuestra salud.
Los dispositivos de actividad física portátiles con planes personalizados nos conectan con los miembros de nuestro equipo para fijar y alcanzar objetivos grupales (yo los llamo dispositivos personales para dar la lata). Tengo un robot que aspira el suelo de mi casa (me encanta) y sigo muy de cerca los avances de los asistentes robóticos personales, cuyas increíbles capacidades ya se exhiben en todo el mundo.
Me encantaría tener el ASIMO de Honda en la entrada principal de mi facultad para responder preguntas y dar clases particulares a los estudiantes.
Dispositivos móviles e Internet de las cosas
Según las previsiones del informe de movilidad de Ericsson de 2017, durante los próximos cinco años se sumará cada día más de un millón de nuevos abonados a la banda ancha móvil en todo el mundo. Cada vez más personas tienen varias suscripciones de telefonía móvil, y más optarán por el móvil en lugar de los teléfonos fijos convencionales.
La demanda de ordenadores de sobremesa se ha estancado, mientras que crece la de tabletas, portátiles, drones, teléfonos inteligentes y otros dispositivos móviles, lo que hace que las suscripciones a internet de banda ancha aumenten exponencialmente. Esto pondrá a prueba nuestra infraestructura de banda ancha a medida que ampliemos el Internet de las cosas, en el que cada objeto tiene un chip inalámbrico que lo conecta con todo lo demás.
El número de objetos conectados —incluidos los sensores de los coches, los dispositivos portátiles, los lectores de contadores de electricidad y gas en los hogares, los terminales de punto de venta de las empresas y los drones— creció un 31 % entre 2016 y 2017, hasta alcanzar los 8.400 millones de dispositivos, según analistas de Gartner. Además, se prevé que el número de dispositivos aumente hasta 81.000 millones para 2025, según un estudio de IDC.
La demanda de sensores en lugares fijos, como nuestros hogares (cámaras de seguridad y sensores de movimiento, refrigeradores inteligentes, lectores de contadores, etc.), sigue aumentando. Ahorran dinero y trabajo, y nos hacen la vida más fácil y segura.
Ese volumen de dispositivos nos proporcionará muchos datos para analizar, por lo que hacen falta mejores políticas de seguridad y privacidad, ya que los sensores móviles vigilan nuestros espacios personales y nuestro cuerpo para registrar nuestras actividades y nuestra salud.
Crecimiento de la población, la urbanización y la automatización
Se prevé que la proporción de la población mundial que vive en ciudades aumente del 54 % al 66 % para 2050, lo que sumaría otros 2.500 millones de personas a las zonas urbanas, según las Naciones Unidas. Debemos prepararnos creando comunidades sostenibles y de alta calidad mediante un uso inteligente de la tecnología.
Por ejemplo, por fin vemos un aumento del teletrabajo o del trabajo desde casa. Esto ha sido posible durante 20 años, pero tardó en arraigar, sobre todo por nuestro deseo de aferrarnos a viejos paradigmas pese al aumento de la proporción de trabajadores del conocimiento. El teletrabajo puede reducir la presión sobre las carreteras y las familias, disminuir los costes operativos y, al mismo tiempo, reducir nuestra huella de carbono.
Las previsiones de AT&T sobre automatización, crecimiento y cambio son asombrosas. Las tareas realizadas por bots aumentaron un 200 % durante el último año y se prevé que se tripliquen este año. Esto podría asustar a las ciudades, que generan empleo, pero los bots también podrían mejorar la calidad de vida al actuar como asistentes robóticos personales.
Por supuesto, la tecnología tiene aspectos positivos y negativos. Los drones pueden amenazar la privacidad, pero también ofrecen ventajas: AT&T los utiliza para brindar servicio de telefonía móvil en zonas afectadas por desastres; los nuevos drones «cuadricópteros» de cuatro rotores proporcionan imágenes de forma segura a los bomberos, y Airbus emplea drones para inspeccionar la seguridad de los aviones.
Estas aplicaciones pueden extenderse a las comunidades y ayudar a afrontar los retos industriales de muchos sectores. Las ciudades concentran talento, lo que propiciará nuevas innovaciones, y las necesitaremos para hacer frente a los efectos negativos de la expansión urbana y a las consecuencias del mayor uso de la tecnología.
Estas tendencias apuntan a una tercera revolución industrial. ¿Están preparadas nuestras infraestructuras y políticas, y están nuestras industrias listas para innovar?
¿Estamos preparados para el futuro?
El Conference Board de Canadá detectó rezagos en innovación, y Canadá ocupó el puesto 13 de 16 en nuestro grupo de países industrializados comparables. Gran parte de esa evaluación se basó en nuestro uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), el elemento central de la próxima ola de cambios. Está claro que podemos hacerlo mejor.
Canadá debe adaptar sus políticas para desarrollar nuevas iniciativas empresariales e infraestructuras, y ayudar a sus ciudadanos a adaptarse a los cambios mientras gestiona sus ciudades de forma sostenible.
Esto no es responsabilidad exclusiva del Gobierno. Se necesita liderazgo en todos los niveles para planificar de forma colaborativa un uso eficiente, eficaz y seguro de sistemas automatizados como la inteligencia artificial, el Internet de las cosas, los coches autónomos y otros.
Por ejemplo, al menos 33 estados de EE. UU. han aprobado o están considerando leyes sobre coches autónomos, y Michigan tuvo su primera entrega de pizza con un coche autónomo mediante una alianza público-privada con MCity. En Europa, Eindhoven ya tiene autobuses autónomos, y el transporte de mercancías por carretera en flotas será uno de los primeros en utilizar esta tecnología. Algunas tecnologías y aplicaciones evolucionarán por sí solas, como ocurrió con Uber, pero otras necesitarán una planificación y una acción concertadas para prosperar.
Algunas de las aplicaciones más interesantes del aprendizaje automático solo tendrán éxito si estamos más dispuestos a compartir datos. Como sociedad, esto nos ha resultado difícil. Canadá tiene algunas de las normativas antispam más estrictas del mundo (CASL), lo que limita nuestra capacidad para utilizar datos. La mayoría de nuestros datos está en bases de datos privadas con poco acceso abierto.
Liderazgo internacional
Canadá ha sido líder durante la breve historia de la digitalización, con proyectos piloto en todas las provincias ya a mediados de los años noventa para mostrar cómo podrían ser las comunidades inteligentes.
Pese a la falta de una agenda nacional sólida, las comunidades canadienses han logrado mucho más de lo que cabría esperar, y han recibido premios internacionales del Intelligent Community Forum todos los años desde 2002. Ahora, el nuevo liderazgo federal y sus iniciativas prometen reavivar una visión canadiense de la digitalización.
Ottawa anunció recientemente un Desafío de Ciudades Inteligentes que podría ayudar al país a mejorar e innovar, junto con programas de aceleración tecnológica y «superconglomerados tecnológicos» geográficos.
Estas iniciativas apoyan a investigadores y emprendedores en campos de nueva generación, como la computación cuántica, la óptica y los materiales en Waterloo. Es una buena noticia para Canadá y una oportunidad para movilizar una hélice cuádruple de partes interesadas (academia, gobiernos, sector privado y consumidores) para innovar.
Canadá tendrá la oportunidad de examinar todos estos temas en el Global Forum on Digitalization (GF), que se celebrará en Winnipeg del 1 al 3 de octubre. El encuentro de dos días, con debates y actividades de creación de redes junto a líderes mundiales, se celebrará en Canadá por primera vez en sus 25 años de historia. Es la oportunidad perfecta para mostrar cómo nos estamos preparando para la transformación económica que se avecina.

