¿Cómo se convierte una ciudad en «inteligente»? Lecciones de Tel Aviv

A general view shows buildings, as photographed through the window of a high-rise building in Tel Aviv, Israel November 16, 2017. REUTERS/Amir Cohen
Tel Aviv is the poster city for innovation.Image: REUTERS/Amir Cohen
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Ciudades inteligentes, digitales, virtuales, conectadas. ¿Son solo palabras de moda? Quizá. Pero estas ciudades se sustentan en infraestructuras que van mucho más allá del ladrillo y el cemento.

Estas ciudades son inteligentes (reflexivas, centradas en las personas), digitales (impulsadas por la recopilación de datos, su medición, análisis y, en ocasiones, intercambio) y virtuales (experienciales). Por eso están conectadas y crean más posibilidades de interacción entre las personas y el lugar donde viven.

Los componentes básicos de una ciudad inteligente.Image: Visual Capitalist

Tel Aviv es una de esas ciudades. Sin duda, el libro de 2009 Start-Up Nation: The Story of Israel’s Economic Miraclecontribuyó a su reputación de «ciudad que nunca duerme», con núcleos de innovación repletos de empresas a la vanguardia de la tecnología.

Sin embargo, la posición de Tel Aviv no se basa únicamente en el éxito comercial: su gobierno local goza de reconocimiento internacional. Ganar el primer puesto en los Premios Mundiales a las Ciudades Inteligentes de 2014 no solo elevó su perfil internacional; además, los habitantes de Tel Aviv, bueno, tienen cosas positivas que decir sobre su gobierno local.

Una ciudad que decidió cambiar

No siempre fue así. Los dirigentes municipales tuvieron que hacer algo para cambiar la percepción que la comunidad tenía de ellos.

En 2011, el municipio organizó grupos focales con residentes, escuchó sus quejas y prestó atención a lo que decían necesitar. El municipio se dio cuenta de que debía cambiar la forma de relacionarse con la ciudadanía. Hacía falta un cambio cultural interno para ofrecer un municipio inteligente y activo.

Tel Aviv, como Detroit, es un laboratorio urbano: un espacio de prueba para proyectos municipales que combinan iniciativas públicas y privadas, empresas emergentes y centros universitarios. Como principal centro empresarial de Israel, sus prioridades principales son apoyar a las empresas de alta tecnología y a las empresas emergentes. Situada en una región de tensiones geopolíticas, Tel Aviv también ha visto cómo los desafíos que afrontan sus residentes a lo largo de los años impulsaban una nueva forma de administración urbana, que hace hincapié en la transparencia, la confianza y un gobierno local dirigido por los residentes.

Una iniciativa clave de ciudad inteligente es el Club de Residentes DigiTel. Los titulares de la tarjeta DigiTel tienen acceso a una plataforma web y móvil personalizada que ofrece a los residentes servicios adaptados a cada persona y específicos para su ubicación, a través del correo electrónico, mensajes de texto y cuentas personales de residentes.

La idea surgió de Zohar Sharon, director de conocimiento del municipio de Tel Aviv. En una entrevista reciente, me dijo: «Gracias a lo que aprendimos en los grupos focales y a los procesos únicos de gestión del conocimiento del municipio, ahora contamos con más de 200 empleados municipales de distintos departamentos, a quienes llamamos promotores del conocimiento y que incorporan datos a la plataforma DigiTel».

Las actualizaciones diarias informan a los residentes sobre cierres de carreteras en su zona, la inscripción escolar, eventos locales, propuestas de desarrollo o conservación del patrimonio que requieren comentarios, iniciativas comunitarias de reverdecimiento, reciclaje e invitaciones a encuestas públicas. La tarjeta también permite acceder a alquileres con descuento de equipo de playa, entradas para el teatro y el cine, alquiler de vehículos compartidos y diversos servicios más.

DigiTel no es un canal de comunicación unidireccional. Los usuarios informan al municipio de lo que ocurre en su zona. Por ejemplo, pueden comunicar problemas con la señalización urbana o con los elementos de los parques infantiles que requieren atención.

El municipio considera que los miembros de la comunidad poseen «sabiduría»: son quienes mejor conocen lo que ocurre en su zona.

Desde que comenzó como proyecto piloto en 2013, el Club de Residentes DigiTel se ha extendido a toda la ciudad. Tiene casi 200.000 usuarios registrados (que deben tener 13 años o más), más del 60 % de la población que reúne los requisitos.

Sharon afirma:

Debemos entender que, cuando hablamos de «ciudades inteligentes», primero debemos pensar en los residentes de la ciudad y en cómo podemos utilizar herramientas inteligentes para mejorar su calidad de vida. El municipio debe adoptar un enfoque centrado en la ciudadanía y ofrecerle información y servicios personalizados de forma proactiva, aplicar un enfoque integral, eliminar los compartimentos estancos y pensar en las necesidades reales de la ciudadanía.

Hoy, gracias a nuestra labor, vemos un cambio enorme en la participación de los residentes en distintas actividades comunitarias, una mayor implicación en la vida urbana y una mayor satisfacción con los servicios municipales de Tel Aviv.

La plataforma se ha ampliado para incluir Digi-Dog para los dueños de perros y Digi-Tuf (tuf significa «niños pequeños» en hebreo) para padres de niños de hasta tres años.

En India, Thane —una de las ciudades incluidas en la Misión de Ciudades Inteligentes anunciada por el primer ministro Narendra Modi en 2015— ha puesto en marcha DigiThane, con la ayuda de Sharon.

¿Qué pueden aprender de esto otras ciudades?

Ser una ciudad inteligente significa conocer a la gente, saber qué quiere y qué necesita. Y sabes qué necesita porque te lo ha dicho.

Muchos ayuntamientos de toda Australia están bajo presión para contar con una estrategia de ciudad inteligente. Quizá la forma de avanzar sea empezar poco a poco. No hace falta reinventar la rueda: basta con sentarse, escuchar lo que necesita la gente y pensar cómo ofrecerlo de la manera más económica y sostenible.

Como dice Sharon:

No creamos la tecnología —ya se utilizaba en el sector comercial—; simplemente la adaptamos para que funcionara en el sector público.

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