Para los viajeros y las empresas, saber dónde se obtiene más por el dinero es crucial si se quiere estirar al máximo el yen, el yuan, la corona o el euro. En este sentido, un estudio del banco suizo UBS sobre las ciudades más caras puede resultar muy útil.
Entre enero y abril, UBS recopiló más de 75.000 datos sobre precios e ingresos de 77 ciudades de todo el mundo. Mediante una fórmula compleja, el estudio desglosa cuánto le costaría a una familia europea de tres integrantes visitar ciudades de todo el mundo o vivir en ellas en una vivienda de alquiler.

El gráfico anterior, por ejemplo, presenta una clasificación por puntos de las ciudades más caras del mundo. Toma Nueva York como referencia. Sin embargo, como admiten los autores de UBS, y de forma algo contraintuitiva, los costos de vivienda en esta ciudad estadounidense son tan altos que las ciudades “pierden puntos en el índice de precios” si vivir en ellas cuesta menos. Así, a quien no lo sepa podría parecerle que el costo de vida en algunos lugares disminuye al excluir el alquiler del cálculo.
Mientras tanto, ciudades situadas más abajo en la lista, como Hong Kong y Doha (en los puestos 33 y 49, respectivamente), “suben de nivel de precios al tener en cuenta el alquiler”, señalan los investigadores. “La vivienda en estas notables excepciones es relativamente más cara que en nuestra ciudad de referencia”.
Para quien tenga paciencia, profundizar en los datos de UBS ofrece algunas conclusiones reveladoras.
Un gráfico compara los costos de vida mensuales de una familia europea en 13 ciudades, incluidos alimentos, artículos para el hogar, ropa y “extras para expatriados” locales, como alquilar un apartamento amueblado de dos dormitorios, pagar las matrículas de los niños en una escuela internacional, contratar ayuda doméstica dos veces al mes y tomar un curso de idiomas.

Entre los datos interesantes está que el alojamiento en Fráncfort, cuarta de las 13 ciudades, cuesta menos que en las tres primeras, pero las matrículas de las escuelas internacionales pueden alcanzar los 1.756,71 dólares al mes; por su parte, el alojamiento en Hong Kong, que ocupa el quinto puesto, es más caro que en cualquier otra ciudad de la lista.
Otro gráfico examina el costo de los productos esenciales para la generación millennial, desde los últimos iPhone hasta los aguacates. Muestra que, aunque Buenos Aires es una de las ciudades más baratas de las 13 para que vivan las familias, para los millennials “la capital argentina es, en realidad, la ciudad más cara de nuestra lista. La culpable es el iPhone X: aquí cuesta nada menos que 2.244 dólares, casi el doble que en otros lugares”. Sin embargo, los autores señalan que los aguacates aquí “son una ganga”.
Parece que lo que los jóvenes pierden en dispositivos quizá lo recuperen, al menos, con una alimentación saludable.

