El comercio electrónico aporta innumerables beneficios a la vida urbana. Sin embargo, dado que se prevé que las ventas minoristas crezcan un 39 % para 2027, hasta superar los 8 billones de dólares anuales, es importante gestionar el impacto del tráfico de reparto.
Las flotas de reparto tradicionales generan emisiones y contribuyen a la congestión, lo que también puede tener efectos negativos en la salud, la comunidad y la economía, según un nuevo documento técnico del Foro Económico Mundial y Accenture que analiza el auge de la cultura de la entrega y las estrategias para garantizar la mejora continua de la vida urbana.
Aquí exponemos las principales conclusiones del documento, entre ellas cuatro formas en que los sectores público y privado colaboran para hacer las entregas más eficientes y sostenibles.
Las compras en línea y el comercio electrónico han experimentado un crecimiento acelerado desde la pandemia de COVID-19, dadas las evidentes ventajas de comodidad y variedad. Ropa, artículos para el hogar, comestibles y comida para llevar: prácticamente cualquier producto puede entregarse en su domicilio o negocio. Los vehículos de reparto son cada vez más comunes en las vías urbanas, y varios operadores visitan los mismos hogares y negocios en toda la ciudad.
Este éxito no tiene fin: para 2027, se prevé que las ventas minoristas del comercio electrónico crezcan otro 39 % hasta superar los 8 billones de dólares, según Statista.
Sin embargo, esta comodidad tiene un coste que va más allá del puramente económico. Como explica Mark Briganti, director global del sector postal y de paquetería de Accenture: “El auge de los vehículos de reparto en los centros urbanos es asombroso, al tiempo que más y más ciudades buscan combatir la congestión causada por todos los vehículos. Vemos que se avecina una colisión por la confluencia de las normativas municipales, el número de vehículos de reparto, el crecimiento del comercio electrónico y el aumento de los costes de la entrega en la última milla. Es inevitable que los gobiernos municipales y el sector privado trabajen juntos para hacer más eficientes las entregas urbanas.“
Un nuevo documento técnico del Foro Económico Mundial, realizado en colaboración con Accenture, señala que el aumento de la congestión del tráfico, las emisiones de gases de efecto invernadero y la salud son algunos de los posibles costes ocultos asociados a las entregas en las ciudades. Transformar la logística urbana: una vía hacia la entrega sostenible y eficiente en la última milla en las ciudades analiza los factores que impulsan esta cultura de la entrega y el papel del ecosistema en el impulso del cambio.
Cómo el crecimiento de las entregas urbanas afecta a las ciudades
La expansión del comercio electrónico se debe a la combinación de la urbanización, el aumento de los ingresos de la clase media, la evolución del comportamiento de los consumidores y los avances tecnológicos. Los confinamientos durante la pandemia impulsaron aún más estas tendencias, y el comercio electrónico supera ya de forma considerable al comercio minorista tradicional.
La rapidez de la entrega es un factor diferenciador clave para las empresas de comercio electrónico. Los consumidores tienen en cuenta la velocidad de entrega al elegir dónde comprar, y la entrega a domicilio sigue siendo ampliamente preferida frente a las alternativas fuera del hogar.
Si se mantiene la situación actual, cabe esperar un aumento medio mundial superior al 60 % en el número de vehículos de reparto en las vías urbanas para 2030.
A medida que aumentan las entregas, algunos urbanistas se centran en crear ciudades más sostenibles y habitables. Estas ciudades están impulsando un cambio modal al reasignar el espacio viario para dar prioridad al transporte público y a los desplazamientos activos.
Mientras tanto, muchas ciudades emergentes con un transporte público deficiente y un uso elevado del automóvil ya sufren una congestión grave, que empeorará con el creciente número de vehículos de reparto.
Por qué las entregas en la última milla afectan a la congestión, las emisiones y la salud
Las ciudades del mundo se enfrentan a aumentos sustanciales en los tiempos de desplazamiento si no se producen cambios drásticos.
El informe concluye que, para 2030, un escenario de continuidad podría añadir cinco minutos adicionales a cada trayecto diario al trabajo, y los vehículos de reparto podrían pasar más de media hora extra en la carretera cada día. Se prevé que las emisiones de las entregas urbanas, o «de la última milla», aumenten un 60 % para 2030, lo que representa el 13 % de las emisiones totales de carbono de las ciudades.
La mayor congestión no solo agrava las emisiones del transporte. La consiguiente reducción de la calidad del aire afecta directamente a la salud de las personas, y el tiempo que se pasa en el tráfico provoca estrés adicional. Además, los ciclistas o peatones pueden mostrarse reacios a circular por calles con mucho tráfico, lo que añade otros efectos negativos para la salud.
Estas tendencias podrían afectar en mayor medida a las ciudades de mayor crecimiento del mundo, como Bengaluru (India), debido a que sus sistemas de transporte público aún están en evolución.
Para mejorar la habitabilidad de las ciudades, debemos asegurarnos de que las operaciones de reparto y logística se tengan en cuenta e integren plenamente en el ecosistema urbano.
Cómo la colaboración público-privada impulsa el cambio en la última milla
La colaboración entre todos los agentes del ecosistema será clave para reducir al mínimo el impacto de las entregas en la última milla sobre la habitabilidad urbana.
Nuestra investigación recoge una serie de enfoques innovadores que están aplicando los gobiernos municipales y sus partes interesadas.
1. Redes de recogida y entrega
Está surgiendo una red creciente de puntos de recogida y entrega (PUDO, por sus siglas en inglés), que incluye tiendas de paquetería y taquillas automáticas como alternativa a la entrega tradicional en la puerta de casa.
Este enfoque reduce drásticamente las entregas fallidas a domicilio, en las que el mensajero debe devolver el paquete al depósito y regresar al día siguiente para intentar la entrega. Como resultado, se eliminan los kilómetros adicionales de vehículo necesarios para entregar estos paquetes, lo que contribuye a reducir las emisiones y la congestión.
2. Entregas de marca blanca
En lugar de que varios minoristas envíen sus vehículos a la misma zona, los microhubs pueden consolidar las entregas en barrios o redes de calles concretas.
Con las entregas de marca blanca, un único operador da servicio a un barrio, y otras empresas de reparto le traspasan sus envíos. Este enfoque permite evitar la típica duplicación de infraestructura logística, incluidas las flotas y los trayectos de entrega, en la que varios mensajeros podrían visitar un mismo domicilio en un mismo día.
3. Vehículos eléctricos y autónomos
Como alternativa a las furgonetas de reparto de combustibles fósiles, combinar vehículos eléctricos con flotas de micromovilidad, como las bicicletas eléctricas, puede reducir las emisiones hasta un 93 %, gracias al uso de microhubs. Además, la menor huella física de las bicicletas ayuda a utilizar los espacios públicos de forma más eficiente.
Más allá de esto, el documento concluye que los vehículos autónomos, incluidos los drones terrestres y aéreos, también ofrecen oportunidades para liberar calles saturadas, pudiendo reducir la congestión hasta un 13 % y ayudar a combatir las emisiones.
La adopción de drones autónomos se ve frenada por la necesidad de desarrollar marcos normativos sobre cómo funcionarán en las ciudades. No obstante, este enfoque innovador podría desbloquear capacidad en el cielo y en otros ámbitos.
4. Bordillos inteligentes
El espacio del bordillo es fundamental para la carga y descarga de mercancías, el estacionamiento, el ciclismo e incluso para crear espacios públicos para una cultura de cafés en la calle.
Los bordillos urbanos suelen ser un recurso infravalorado y con demanda excesiva. El espacio del bordillo puede gestionarse de forma más eficaz mediante tecnología que asigne dinámicamente determinados usos en distintos momentos, para mejorar el flujo del tráfico, reducir la congestión y mejorar la experiencia del usuario.
Los vehículos de reparto emplean de media 30 segundos por entrega buscando plazas de aparcamiento. Esto aumenta el consumo de combustible y la congestión, a la vez que reduce la eficiencia, ya que cada entrega individual se alarga.
Por ello, las zonas de estacionamiento planificadas estratégicamente para las entregas podrían reducir la congestión un 3 % y las emisiones de carbono un 9 %.
Más allá de los cuatro temas destacados aquí, el documento también examina otros muchos componentes y ámbitos de soluciones en las entregas en la última milla.
Un esfuerzo colaborativo para optimizar las entregas urbanas
La colaboración en el ecosistema es esencial para permitir el crecimiento continuado del comercio electrónico y satisfacer las expectativas de los consumidores, al tiempo que se garantiza que nuestras ciudades sean sostenibles y habitables.
Los gobiernos municipales deben crear marcos normativos que protejan la habitabilidad y, al mismo tiempo, dejen espacio para nuevos enfoques innovadores en la entrega.
Los agentes del sector privado, como los mensajeros de la última milla, los proveedores de logística y los minoristas, deben explorar nuevos modelos operativos para reducir el impacto en la congestión y las emisiones, por ejemplo invirtiendo en taquillas automáticas y descarbonizando sus flotas.
El documento concluye que abordar las entregas urbanas de forma colaborativa permitirá a los sectores público y privado crear conjuntamente un entorno que haga posible que la logística urbana contribuya aún más a la habitabilidad de la ciudad.

