Según el World Green Building Council, los edificios generan casi el 40 % de las emisiones mundiales de carbono.
Innovaciones como el vidrio de baja emisividad y la rehabilitación inteligente ayudan a reducir significativamente la huella de carbono del entorno construido.
La colaboración mundial, a través de proyectos como el del Centro para la Transformación Urbana, es clave para ampliar las prácticas de construcción sostenible y cumplir los objetivos climáticos para 2050.
Mientras el mundo busca acelerar los esfuerzos para combatir el cambio climático, los edificios y los materiales de construcción innovadores desempeñarán un papel fundamental para alcanzar tanto los objetivos climáticos como los de desarrollo sostenible.
Según el World Green Building Council, «los edificios son actualmente responsables del 39 % de las emisiones mundiales de carbono relacionadas con la energía: el 28 % procede de las emisiones operativas, derivadas de la energía necesaria para calentarlos, enfriarlos y suministrarles electricidad; el 11 % restante corresponde a los materiales y la construcción».
Los actuales niveles elevados de emisiones y consumo de energía representan una enorme oportunidad. El informe Transforming Energy Demand del Foro Económico Mundial, 2024, señala que es posible reducir la intensidad energética de los edificios en un 38 %, lo que podría ayudar a recortar la demanda mundial de energía en un 12 %.
Dado que el entorno construido es responsable de casi el 40 % de las emisiones mundiales de carbono, se están aplicando enfoques innovadores de arquitectura y ciencia de los materiales para reducir la huella de carbono del sector. Estos son tres ejemplos.
Sostenibilidad desde el diseño
En Dinamarca, un prototipo de vivienda del futuro tenía una huella de carbono tres veces menor que la de una vivienda nueva promedio.
El proyecto cuenta con el respaldo del fabricante de ventanas Velux, que afirma: «Cada componente del edificio se ha optimizado para lograr la mejor combinación de precio, clima interior y huella de carbono». La empresa añade: «El edificio en sí tiene un balance de carbono negativo durante la mayor parte de su ciclo de vida… Está diseñado para desmontarse fácilmente y reciclar por completo los materiales de construcción utilizados».
Rehabilitación de edificios existentes
Todos los edificios representan una inversión a largo plazo y su vida útil prevista suele superar el siglo. A medida que evolucionan la tecnología y los objetivos climáticos, será necesario rehabilitar los edificios antiguos para mantenerlos al nivel de los estándares actuales.
La emblemática Ópera de Sídney, en Australia, es un ejemplo excepcional de lo que se puede lograr. En la última década, ha pasado a utilizar energía 100 % renovable, ha reducido el consumo de energía y agua en un 20 % y ha desviado de los vertederos más del 90 % de los residuos de construcción. El Green Building Council of Australia la ha certificado por su «liderazgo mundial en desempeño de sostenibilidad».
El informe Transforming Energy Demand 2024 señala que la rehabilitación de edificios a gran escala requerirá enfoques innovadores para financiar nuevos sistemas de energía y aislamiento. Entre ellos figuran:
1. Programas de financiación de la eficiencia energética sin intereses, con pagos a través de las facturas de energía durante un máximo de cinco años.
2. El desarrollo de modelos de energía como servicio eliminaría los costes iniciales. También permitiría que proveedores y clientes de energía compartieran los beneficios y facilitaría la coinversión entre los ocupantes de los edificios.
3. Ofrecer pólizas de seguro contra riesgos compartidas por propietarios, empresas de rehabilitación y aseguradoras eliminaría las barreras que afrontan las partes que sienten que carecen de capacidad de actuación.
4. Cooperar con las autoridades municipales, los institutos técnicos y las universidades para garantizar la disponibilidad de profesionales cualificados que lleven a cabo proyectos de rehabilitación.
5. Colaborar dentro de ecosistemas industriales regionales para garantizar un suministro suficiente de materiales y servicios de reciclaje para los materiales retirados durante la rehabilitación.
Materiales de construcción innovadores
Los materiales modernos han permitido a arquitectos e ingenieros diseñar y construir edificios cada vez más ambiciosos. Los materiales innovadores y las técnicas de construcción también mejoran el desempeño climático de los edificios.
En muchos edificios de oficinas modernos, el vidrio cubre más del 50 % de la fachada. El vidrio tradicional es un mal aislante y contribuye significativamente a la pérdida de energía. La última generación de vidrio de baja emisividad (low-e) reduce la pérdida de energía a través de las superficies acristaladas. El vidrio low-e con triple revestimiento ofrece un aislamiento un 50 % mejor que el vidrio estándar. En un proyecto en Türkiye, este vidrio ayudó a lograr un aumento del 81 % en el aislamiento térmico y un control de la luz solar un 57 % más eficaz.
Las nuevas técnicas de construcción también hacen que los edificios sean más sostenibles. Un equipo de investigadores de la Universidad de Columbia, en Nueva York, ha desarrollado un diseño de pared en zigzag que reduce la cantidad de calor que absorben los edificios.
Este diseño utiliza lo que se conoce como enfriamiento radiativo, en el que la radiación infrarroja se refleja de vuelta a la atmósfera, en vez de ser absorbida por el edificio y transformarse en calor.
Mantener más frescos los edificios mediante la refrigeración pasiva podría ser un gran avance, ya que, según la Agencia Internacional de la Energía, los sistemas de aire acondicionado impulsan el crecimiento más rápido de la demanda de energía.
La eficiencia energética será cada vez más una prioridad para el sector de los edificios, a medida que crezca la demanda de un entorno construido sostenible que limite el uso de combustibles fósiles para calentar y enfriar los edificios.
El Centro para la Transformación Urbana del Foro Económico Mundial reúne a los sectores público y privado para hacer posibles comunidades más sostenibles, inclusivas y resilientes. El Centro colabora con más de 240 socios empresariales y de la sociedad civil en más de 130 ciudades para crear entornos urbanos con cero emisiones netas que ofrezcan entornos construidos saludables, limpios y positivos para la naturaleza, en beneficio de todos.

