Alrededor de 1.600 millones de personas en todo el mundo carecen de vivienda adecuada, y esta cifra podría aumentar a 3.000 millones para 2030.
Actualmente existen varias iniciativas prácticas para abordar la crisis mundial de vivienda.
El Marco para el Futuro del Sector Inmobiliario del Foro Económico Mundial ofrece una hoja de ruta orientada a la acción para replantear nuestro enfoque sobre los edificios, basada en cuatro pilares: habitabilidad, sostenibilidad, resiliencia y asequibilidad.
Estamos inmersos en una crisis mundial de vivienda.
Alrededor de 1.600 millones de personas en todo el mundo carecen de vivienda adecuada, según un informe de las Naciones Unidas, y los expertos afirman que esta cifra podría aumentar a 3.000 millones para 2030.
Para alojar a esos 3.000 millones de personas, el mundo deberá construir 96.000 nuevas viviendas asequibles cada día, según ONU-Hábitat.
En su informe presentado a la Asamblea General de la ONU el año pasado, Balakrishnan Rajagopal, Relator Especial sobre el derecho a una vivienda adecuada, afirmó que «los factores subyacentes que impulsan la crisis de asequibilidad tienen su origen en cambios estructurales que se extienden a lo largo de las últimas décadas». Citó la urbanización acelerada, la reducción de la vivienda pública y la falta de intervención estatal como algunas de las causas.
Rajagopal también señaló la financiarización de la vivienda como un factor clave de la crisis, y afirmó que esta ha «transformado la vivienda de una necesidad social fundamental en una herramienta de inversión, despojándola de su función intrínseca de ofrecer espacios de vida seguros y dignos».
En este contexto, existen historias de personas que encuentran sus propias soluciones. En el Reino Unido –que, como muestra el gráfico siguiente, presenta la mayor proporción de personas sin hogar registradas de la OCDE– un exadicto a las drogas ha ofrecido cientos de camas gratuitas a personas sin hogar en su pequeño piso desde 2020.
Pero, por supuesto, estas medidas individuales y únicas no bastan para abordar una crisis mundial: lo que se necesita son soluciones coordinadas y sistémicas.
El Marco para el Futuro del Sector Inmobiliario, una publicación del Foro Económico Mundial, ofrece una hoja de ruta orientada a la acción para replantear nuestro enfoque sobre los edificios, basada en cuatro pilares: habitabilidad, sostenibilidad, resiliencia y asequibilidad.
También hay otras iniciativas en marcha. Estos son cuatro ejemplos de soluciones reales a la crisis de vivienda.
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El Centro para la Transformación Urbana conecta a líderes urbanos, empresas y gobiernos para comprender los desafíos y oportunidades que configuran el futuro de las ciudades.
Mediante el aprendizaje entre pares y la colaboración, el Centro permite a las ciudades intercambiar conocimientos y convertir la comprensión compartida en soluciones urbanas prácticas y resilientes.
1. Fideicomisos de Suelo Comunitario (CLT)
Los CLT son organizaciones sin ánimo de lucro que adquieren terrenos y los sustraen del mercado inmobiliario especulativo, normalmente mediante arrendamientos de suelo renovables a largo plazo.
El CLT conserva la propiedad del terreno, mientras que las viviendas construidas en él pueden alquilarse, ser ocupadas por sus propietarios o pertenecer a una cooperativa. Los beneficios generados por las viviendas se reinvierten en la comunidad, en lugar de destinarse a promotores privados o arrendadores.
El objetivo de los CLT es garantizar una asequibilidad permanente, con restricciones a la reventa de las unidades para que sigan al alcance económico de personas de ingresos bajos y medios.
Un ejemplo de CLT es Dudley Neighbors Incorporated (DNI), que protege más de 30 acres de terreno de control comunitario en los barrios de Roxbury y North Dorchester, en Boston (Estados Unidos). El CLT fue creado por la Dudley Street Neighborhood Initiative (DSNI) en 1988 y actualmente gestiona 228 viviendas asequibles permanentes, propiedades comerciales, huertos urbanos, jardines comunitarios y parques infantiles.
2. Asociaciones público-privadas (APP)
Las APP de vivienda asequible son una colaboración entre gobiernos y empresas del sector privado para financiar, desarrollar y gestionar proyectos de vivienda asequible. Normalmente, el gobierno aporta el suelo, los derechos de desarrollo y los incentivos o subsidios fiscales, mientras que los promotores e inversores inmobiliarios aportan financiación, diseño arquitectónico, experiencia en construcción y gestión operativa.
Un ejemplo de APP para crear vivienda asequible es el proyecto de renovación de Ivanhoe Estate en Sídney, Australia. El proyecto, de 2.200 millones de dólares, es una empresa conjunta entre el gobierno de Nueva Gales del Sur (NSW) y los promotores privados Frasers Property Australia y Mission Australia Housing, y su objetivo es transformar un antiguo complejo de vivienda pública en Macquarie Park en un barrio residencial de régimen de tenencia mixta.
El desarrollo de 3.000 viviendas incluirá al menos 950 viviendas de protección social y 128 viviendas asequibles adicionales para hogares de bajos ingresos. El Gobierno de Nueva Gales del Sur aportó el terreno y conservará la propiedad del componente de vivienda social, mientras que Frasers Property Australia y Mission Australia Housing se encargan de financiar, diseñar y construir el desarrollo. La vivienda social y la asequible serán propiedad de proveedores comunitarios de vivienda, que también las gestionarán.
3. Materiales de construcción de bajo coste
Varios países del mundo construyen viviendas con materiales de bajo coste en lugar de ladrillo y mortero, para reducir el precio de la vivienda y acelerar el proceso de construcción. Uno de ellos es India, donde los expertos calculan que existe un déficit de 34 millones de viviendas.
El Gobierno indio está construyendo miles de viviendas con yeso reforzado con fibra de vidrio (GFRG), que combina yeso, un mineral común, con fibras de vidrio para crear un panel resistente pero ligero que puede utilizarse en paredes, suelos y techos.
Los paneles GFRG pueden prefabricarse y transportarse después hasta el lugar de construcción, para reducir al mínimo el tiempo de construcción y los costes de mano de obra.
El coste de construir una vivienda con GFRG puede ser entre un 20 y un 30 % más barato que el de una vivienda de ladrillo y mortero, debido al bajo precio del yeso, a la menor necesidad de cemento y acero y a los costes laborales reducidos antes mencionados.
4. Viviendas impresas en 3D
En las viviendas impresas en 3D, los componentes estructurales principales, como las paredes y los cimientos, se construyen con impresoras 3D de tamaño industrial que siguen un plano digital para «imprimir» la propiedad capa por capa utilizando cemento, hormigón y otros materiales de construcción.
Tras la impresión 3D de la estructura principal, los constructores añaden otros elementos, como las ventanas, la fontanería y el cableado eléctrico, mediante métodos de construcción tradicionales.
Las principales ventajas de las viviendas impresas en 3D son la reducción del tiempo de construcción –«imprimir» los cimientos y las paredes puede llevar entre 24 y 48 horas– y los menores costes, ya que se estima que las propiedades son al menos un 20 % más baratas que las viviendas construidas de forma tradicional.
En Texas, se está construyendo la mayor comunidad del mundo de viviendas impresas en 3D, con 100 propiedades de este tipo que se edifican como parte de un desarrollo más amplio en Georgetown llamado Wolf Ranch. El proyecto es una colaboración entre la empresa constructora texana ICON, la compañía de promoción inmobiliaria Lennar y el estudio de arquitectura danés Bjarke Ingels Group (BIG). Las viviendas impresas en 3D tienen entre 1.500 y 2.100 pies cuadrados, cuentan con tres o cuatro dormitorios y se venden por entre 475.000 y 599.000 dólares.

