Desde 1877, año en que se celebró el primer Campeonato de Caballeros en Wimbledon, el torneo anual de tenis se ha caracterizado por sus pistas de hierba cuidadas, su impecable indumentaria blanca y un fuerte sentido de la tradición.
Pero este año la Pista Central de la All England Croquet and Lawn Tennis Club. Jugadores estrella como Angelique Kerber y Dominic Thiem lucirán prendas fabricadas con residuos plásticos mientras sacan, volean y rematan a lo largo del torneo.
Diseñada por Stella McCartney, la indumentaria blanca ecológica utiliza materiales recogidos en playas y reciclados para convertirlos en hilo, combinados con fibras de prendas recicladas. Las piezas de la colección se tiñen con un proceso que reduce el consumo de agua en 10 litros por prenda.
¿Qué es la economía circular?
Y no solo la indumentaria blanca de tenis se está volviendo verde. El torneo, que comenzó el 24 de junio, ha puesto en marcha varias otras iniciativas respetuosas con el medio ambiente para reforzar sus credenciales ecológicas.
Saques rápidos
Las pajitas de plástico se prohibieron en el evento en 2018, y este año Wimbledon ha introducido su primera botella de agua 100 % reciclada y reciclable. Además, hay puntos de recarga de agua gratuitos para reducir el uso de botellas de un solo uso.
Se destinará personal adicional por el recinto para ayudar a los aficionados a reciclar los envases de la comida y bebida del torneo, que incluyen más de 160.000 raciones de fresas con nata, y casi el doble de vasos de Pimm’s, cada año.

De vuelta en la pista, los jugadores de golpeo potente que rompan una cuerda ya no recibirán sus raquetas reencordadas envueltas en plástico, una medida que ahorrará unas 4.500 bolsas de plástico durante las dos semanas del torneo.
Frenar la marea de plásticos
En el esfuerzo por limpiar, o por volverse más verde, Wimbledon no es un caso aislado. Varios otros grandes organismos y eventos deportivos también defienden las preocupaciones medioambientales.
El Comité Olímpico Internacional trabaja para reducir los plásticos de un solo uso en sus eventos, y ha comprometido su apoyo a la campaña Clean Seas de la ONU. Esta iniciativa también ha recibido el respaldo de organismos como World Sailing, World Rugby, la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo y los Comités Olímpicos Nacionales de todo el mundo. El movimiento Clean Seas busca aumentar la conciencia global sobre los desechos marinos y encontrar formas de abordar este problema.
Los artículos de plástico que llegan al océano pueden tardar cientos de años en biodegradarse.
Alrededor de 13 millones de toneladas de plásticos se filtran a nuestros océanos cada año, según un informe de la ONU de 2018. Las acciones de los órganos de gobierno de los eventos deportivos mundiales pueden tener un impacto considerable en la contribución del deporte al problema.
El campo de críquet Kia Oval de Londres se ha comprometido a ser completamente libre de plástico para 2020. El recinto ha prohibido las pajitas de plástico, ha introducido alternativas ecológicas a los vasos de plástico para la cerveza y ha eliminado progresivamente las bolsas de plástico de su tienda.
En Estados Unidos, los clubes de la Major League Soccer celebraron el Día de la Tierra jugando con equipaciones fabricadas con residuos plásticos, anticipándose al experimento de Wimbledon.
El volumen de plástico reutilizado para crear ropa deportiva es una gota en el océano comparado con las toneladas desechadas a diario. Pero las iniciativas de grandes estrellas del deporte que lucen diseños reciclados y reutilizados en grandes recintos deportivos ayudan a concienciar sobre este problema mundial y sobre la necesidad de actuar con urgencia.
