«Ignoramos el poder de los símbolos por nuestra cuenta y riesgo»: el arquitecto David Adjaye explica por qué hay que reemplazar los monumentos racistas

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  • Las estatuas racistas están cayendo y dejan al descubierto la relación entre los símbolos, el entorno construido y los sistemas de injusticia.

  • Sir David Adjaye, diseñador principal del Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana del Smithsonian en Washington D. C., explica por qué los monumentos conmemorativos deben ser implacables con la verdad para permitir que las comunidades fracturadas sanen.

Las estatuas racistas están cayendo. En las últimas semanas, desde que un agente de policía de Minnesota mató a un hombre afroamericano desarmado, la indignación mundial ante la injusticia y la desigualdad raciales ha sido visceral.

Varias estatuas y monumentos dedicados a los «héroes» del pasado han sido desfigurados, decapitados, ahogados y desmembrados. Son actos importantes. Ponen de relieve la relación entre los símbolos y las ideas, y encarnan la necesidad humana de ritual y significado a través de la memoria, el recuerdo y la fantasía.

También dejan al descubierto el hecho incómodo de que la historia se construye y de que, tradicionalmente, ha habido vencedores y vencidos. Estos actos de repudio señalan el rechazo de esta visión binaria del pasado. La gente está cansada de los mitos y de los héroes únicos, y busca verdades complejas en nuevos símbolos que no ignoren a los vencidos ni el lado oscuro olvidado de la historia.

Por eso, las ciudades, los pueblos, los museos y quienes se encargan de diseñar infraestructuras y espacios públicos deben replantearse cómo conmemoramos el pasado y desarrollar nuevas formas de abordar los errores del pasado, que permitan a las generaciones actuales y futuras seguir adelante.

Aquí, David Adjaye —diseñador principal del Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana del Smithsonian en Washington D. C. y arquitecto del futuro Monumento Conmemorativo del Holocausto de Londres— explica por qué los monumentos no tienen por qué ser permanentes y por qué debemos ser implacables con la verdad para permitir que las comunidades fracturadas sanen.

Hay algo muy esperanzador en que esta generación diga: «Un momento. No creíamos que la historia tratara de esto. Es hora de seguir adelante».

David Adjaye, arquitecto

¿Qué importancia tienen los símbolos, las estatuas o los monumentos conmemorativos?

Adjaye: Existe una relación directa entre los símbolos y los sistemas. Ignoramos el poder de los símbolos y desatendemos el poder de los símbolos del pasado por nuestra cuenta y riesgo. Los símbolos construyen nuestra percepción de nosotros mismos y nuestras creencias. Y lo que vemos ahora es repudio ante la construcción de monumentos y narrativas que glorificaban a personas y cosas que creíamos parte de una gran historia, para descubrir que el lado oscuro de esa historia está impregnado de horror, violencia y sangre.

También es saludable para el sistema y para la ciudad seguir reconstruyendo y replanteándose estas cosas. Los monumentos no son eternos. Nos acompañan en las transiciones. Las estatuas que están cayendo remiten a una concepción mítica del tiempo que solo existe en la fantasía. El peligro es que, cuando estos mitos cobran forma física, pueden proyectarse de manera permanente sobre las generaciones futuras; pero la verdad acaba saliendo a la luz. Y eso es lo que vemos ahora: estas cosas no se pueden ocultar.

¿El rechazo de las estatuas racistas en ciudades de todo el mundo significa que hay avances?

Adjaye: Los rituales de las ciudades y de los espacios dan sentido a nuestras vidas; por eso los monumentos son tan importantes. Preservan la memoria y el recuerdo, y cuentan historias. Pero ahora se desestima el poder de los monumentos únicos y se acogen múltiples historias, incluidas las que quizá se hayan perdido. Estamos entrando en una época que se aleja claramente del «complejo de Dios».

La experiencia espacial de estar en el mundo es tan rica que, como diseñadores, artistas y arquitectos, debemos hacer que la ciudad sea pertinente y ofrecer a la gente una comprensión colectiva de cuestiones y desafíos complejos. Estas estatuas únicas han perdido pertinencia porque cuentan una sola historia: relatos que a menudo forman parte de una ficción. Esto plantea un problema profundo para la vida contemporánea cuando intentamos avanzar hacia el mundo en el que todos queremos vivir. Los proyectos que he realizado se oponen a esta forma de recordar la imagen, en lugar de recordar el acto.

Image: Alan Karchmer, Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana

La memoria también puede cambiar. Es interesante la idea de señales y monumentos que son fragmentos de una historia en desarrollo. Son referencias importantes para enseñar valores y principios a la gente. Nada es mejor que una sociedad que admite sus errores. Nadie es perfecto.

Debemos establecer nuevas formas de vivir en ciudades y comunidades dentro de un mundo global muy complejo e interdependiente; este es uno de los retos que intentamos abordar como arquitectos.

¿Cómo se diseña un monumento conmemorativo contemporáneo?

Adjaye: Es fundamental que la función del monumento no se conciba desde la fantasía. Para mí, se trata de analizar con frialdad los acontecimientos pasados y utilizar esa información para mostrar qué salió mal. No hay emoción.

Al construir el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana, este también se convirtió, sin que fuera nuestra intención, en un monumento. La historia había permanecido silenciada durante tanto tiempo que construir un edificio no parecía suficiente. Se trataba de transmitir una narrativa y un mensaje formal mediante el edificio como instrumento para hablar de nuestra brújula moral.

Ahora sirve de telón de fondo para muchas protestas contra el racismo. Así, a medida que el edificio evoluciona para transmitir historias nuevas y antiguas, se van desarrollando historias inmediatas. Para mí, este es el mayor logro de un monumento. Debe permitir que una comunidad avance creando un hito histórico, un punto de referencia social y una brújula moral para las generaciones.

Manifestantes se arrodillan frente al Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana durante una marcha, mientras continúan las protestas contra la desigualdad racial, en Washington D. C., el 23 de junio de 2020Image: REUTERS/Leah Millis

¿Qué ocurre con el racismo sistémico inherente al diseño de las ciudades?

Adjaye: La construcción del racismo en la construcción de las ciudades está a la vista todo el tiempo; Johannesburgo probablemente sea el ejemplo más claro. Conocemos Johannesburgo por la historia del apartheid, pero la arquitectura de la segregación puede encontrarse en cualquier sociedad donde haya habido una brecha entre quienes tienen y quienes no tienen, ya sea por marginación, por el color de la piel o por cualquier otra diferencia.

La infraestructura, que parece inocua y beneficiosa para todos, se ha utilizado como herramienta de separación para crear comunidades dependientes y otras que están al borde del colapso.

Por tanto, el racismo no es solo una cuestión de odio entre personas. Se ha desplegado mediante todos los mecanismos con los que construimos y configuramos nuestros entornos físicos. Las estatuas son solo uno de esos mecanismos.

Generaciones anteriores cometieron errores inherentes que bloquearon de manera fundamental el acceso y las oportunidades de muchas personas. Ahora corresponde a los arquitectos encontrar nuevas formas de tender puentes o crear nuevas relaciones.

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Esto está generando una conciencia mundial de una manera que nunca antes se había dado en la historia de la civilización. Influirá en cómo construimos las ciudades, legislamos, fabricamos cosas y utilizamos materiales y recursos. Algo concebido para separar puede convertirse de repente en una herramienta de continuidad dentro de este contexto transformado. Las ciudades siempre cambian, y los símbolos y las señales se reapropian.

Hay algo muy esperanzador en que esta generación diga: «Un momento. No creíamos que la historia tratara de esto. Es hora de seguir adelante».

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