¿En un tren? Sin duda. ¿De pie en una parada de autobús? Puede ser. Pero perderse en un libro mientras se corre un ultramaratón es extremo.

No es el caso de Marukgwane Moremogolo, un abogado sudafricano de 39 años que ha redefinido el concepto de hacer varias cosas a la vez: lee mientras corre para crear conciencia sobre la crisis de lectura y alfabetización del país y recoger donaciones de libros para bibliotecas.
Hace poco corrió el ultramaratón Two Oceans de 56 kilómetros de Ciudad del Cabo mientras leía The Zulus of New York, de Zakes Mda, y se tomó descansos entre el kilómetro 44 y la meta para sumergirse en la historia.
Leer por placer
Moremogolo se sintió impulsado por investigaciones que muestran que muchos sudafricanos no leen por placer y que los niños tienen dificultades de comprensión.
Ha pedido a la gente que done libros por cada kilómetro que corre, con el objetivo de crear dos bibliotecas: una en Atteridgeville y otra en la zona de Vaal, en Johannesburgo.
Le dijo a The Star: «Los niños no son capaces de comprender lo que estudian porque no leen libros fuera del plan de estudios escolar».
Ahora se prepara para correr, mientras lee, la segunda mitad del ultramaratón Comrades de 89 km en junio, con el fin de reunir 600 libros —principalmente infantiles— para distribuirlos durante la Semana Nacional del Libro de Sudáfrica, en septiembre.
Crisis de alfabetización
Según una encuesta de 2016 del Consejo Sudafricano para el Desarrollo del Libro, solo el 41% de los adultos sudafricanos había leído un libro por placer durante el último mes.
Ese mismo año, las pruebas del Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora evaluaron la comprensión lectora en cuarto grado (niños de nueve a diez años). Se descubrió que el 78% de los alumnos de Sudáfrica estaba por debajo del nivel más bajo de la escala PIRLS, lo que significa que no podía entender lo que leía. Sudáfrica quedó en último lugar entre los 50 países encuestados.
La encuesta también reveló que el 62% de las escuelas primarias sudafricanas no tiene biblioteca escolar.
La falta de libros y de motivación para leer y compartirlos con los niños ha desembocado en una crisis de alfabetización en Sudáfrica. El país está tomando medidas para resolverla mediante iniciativas como el Proyecto de Formación de Docentes de Primaria, que incluye capacitar a los docentes para enseñar a leer.
Y, gracias a personas como Moremogolo, que promueven la alfabetización, algún día Sudáfrica podría convertirse en un país de ávidos lectores.
