Este es el secreto de la creatividad, según la ciencia

Visitors look at a projection of details of Vincent Van Gogh's painting "Starry Night" at the "Van Gogh Alive" exhibition in Athens, Greece, November 10, 2017. Picture taken November 10, 2017. REUTERS/Alkis Konstantinidis - RC11682B72B0
For many people, the ability to become completely absorbed by an idea is key to finalising a successful, creative project.Image: REUTERS/Alkis Konstantinidis
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Tanto si te quedas fascinado con el cuadro La noche estrellada, de Vincent van Gogh, como con las teorías de Albert Einstein sobre el espacio-tiempo, probablemente estarás de acuerdo en que ambas obras son fruto de una creatividad asombrosa. La imaginación es lo que nos impulsa hacia adelante como especie: amplía nuestros mundos y nos aporta nuevas ideas, inventos y descubrimientos.

Pero ¿por qué parece que diferimos tanto en nuestra capacidad para imaginar? ¿Y se puede entrenar para ser más imaginativo? La ciencia ha encontrado algunas respuestas, basadas en tres tipos de imaginación distintos, pero interrelacionados.

Imaginación creativa

«Imaginación creativa» es lo que normalmente consideramos creatividad con mayúscula: componer una ópera o descubrir algo revolucionario. Se diferencia de la creatividad cotidiana, como idear soluciones imaginativas para problemas domésticos o hacer manualidades.

La inspiración creativa tiene fama de ser esquiva. Por eso, desde hace mucho tiempo, muchos artistas y científicos aspiran a poder entrenar la creatividad o inducir un estado creativo.

Pero ¿es posible? Sabemos que algunas personas tienen una personalidad más creativa que otras. Sin embargo, las investigaciones sugieren que también se puede potenciar la imaginación creativa mediante el entorno o, sencillamente, trabajando mucho. Por ejemplo, estudios experimentales han demostrado que, cuando los niños interactúan con contenidos creativos o ven a otras personas ser muy creativas, ellos mismos se vuelven más creativos.

La imaginación creativa tiene dos fases. El «pensamiento divergente» es la capacidad de concebir una gran variedad de ideas, todas relacionadas de algún modo con un problema o tema principal. Suele apoyarse en el pensamiento intuitivo, que es rápido y automático. Después se necesita el «pensamiento convergente» para evaluar la utilidad de las ideas en relación con el problema o tema principal. Este proceso se apoya en el pensamiento analítico —lento y deliberado—, que nos permite elegir la idea adecuada.

Así que, si quieres escribir esa obra maestra, organizar muchas sesiones de lluvia de ideas con amigos o hacer un curso de pensamiento creativo o escritura puede ayudarte a generar ideas nuevas.

Sin embargo, eso no necesariamente te ayudará a elegir una buena idea. Para ello, las investigaciones indican que el primer requisito es, en realidad, la exposición y la experiencia. Cuanto más tiempo hayas trabajado y reflexionado en un campo, y aprendido sobre un tema —y, algo fundamental, más te hayas atrevido a cometer errores—, mejor se te dará generar ideas intuitivamente y seleccionar la adecuada de forma analítica.

Por tanto, el éxito creativo no depende tanto de encontrar una musa. Como dijo el microbiólogo Louis Pasteur: «La fortuna favorece a la mente preparada». Esto también se aplica al arte: Pablo Picasso aconsejaba: «Aprende las reglas como un profesional para poder romperlas como un artista».

Imaginación fantástica

Para muchas personas, la capacidad de sumergirse por completo en una idea es clave para llevar a buen término un proyecto creativo. Para ello se necesita algo que los científicos llaman «imaginación fantástica», que probablemente se predice mejor por la propensión a fantasear y la inmersión imaginativa. Estos conceptos describen la tendencia a tener fantasías muy vívidas y realistas y el grado de inmersión en mundos imaginarios.

Sin embargo, dado que la imaginación fantástica puede aumentar las ensoñaciones y distraer de las obligaciones cotidianas, a primera vista quizá no parezca una capacidad deseable. Incluso tiene un lado oscuro: la imaginación fantástica suele intensificarse como respuesta a sucesos traumáticos y convertirse en una vía de escape de la realidad.

Pero también tiene beneficios. En los niños, la participación en juegos de fantasía se asocia con un aumento de la imaginación creativa, la capacidad narrativa y la adopción de perspectivas ajenas. En los adultos, puede contribuir a mejorar la consolidación de la memoria, la resolución creativa de problemas y la planificación.

Esta capacidad también se puede potenciar. Las investigaciones muestran que los niños cuyos padres los animaban a participar en juegos de simulación y de roles presentan una mayor propensión a fantasear más adelante en la vida. Y nunca es demasiado tarde para empezar: se sabe que los actores aficionados también tienen una mayor imaginación fantástica.

Imaginación episódica

«Imaginación episódica» es similar a la imaginación fantástica, pero al visualizar acontecimientos en nuestra mente recurre principalmente a detalles reales de la memoria (episódica), en lugar de detalles imaginarios (semánticos).

Esto ayuda a las personas a imaginar mejor otros pasados y aprender de sus errores, o a imaginar su futuro y prepararse para él. Las pocas investigaciones que se han realizado hasta ahora sobre este tema indican que las personas con mayor capacidad de imaginar visualmente perciben más detalles sensoriales al imaginar su futuro.

Además, aunque durante años los libros de superación personal han sugerido que «imagínalo y sucederá», en realidad deberías hacer lo contrario. Paradójicamente, la mejor preparación para el futuro consiste en imaginar el proceso —no el resultado— del acontecimiento futuro que deseas. Un estudio mostró que los estudiantes que imaginaron los resultados deseados (sacar buenas notas en un próximo examen) obtuvieron resultados significativamente peores que quienes imaginaron el proceso para alcanzar esos resultados (imaginar que estudiaban a conciencia). Quizá sea algo que convenga tener presente al hacer los propósitos de Año Nuevo.

Todos tenemos capacidad imaginativa en distintos grados, y es difícil imaginar dónde estaría la humanidad sin ella. Así que, aunque todavía no hayas escrito esa novela que llevas dentro, sigue intentándolo. Hay muchas formas de potenciar la creatividad; el juego, la práctica y la experiencia son fundamentales. Incluso puede hacerte más inteligente.

Como se dice que dijo Einstein: «La verdadera señal de la inteligencia no es el conocimiento, sino la imaginación».

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