Una nueva herramienta permite a los investigadores modelar el sonido de un paisaje arqueológico, llamado «paisaje sonoro», para explorar mejor cómo pudieron experimentar su entorno las personas del pasado.
Sus resultados han dado más vida al mundo antiguo y han abierto un debate sobre cómo experimentaban sus paisajes sonoros las personas en distintos lugares, desde emplazamientos sagrados hasta políticos. En última instancia, los hallazgos convierten un espacio que antes parecía estéril en un lugar vivo, y el sonido se vincula con la identidad de ese lugar.
Este intento de infundir carácter al mundo material e incorporar la relación entre las personas y su entorno forma parte de lo que se denomina fenomenología.
«Desde una perspectiva fenomenológica, la diferencia entre un espacio y un lugar es fundamental. Las personas no viven en el vacío y debemos examinar todos los aspectos de la experiencia vivida», afirma Kristy Primeau, arqueóloga y doctoranda en la Universidad de Albany. «La experiencia del paisaje abarca mucho más que estar presente en él».
«El enfoque fenomenológico intenta conocer el pasado identificando aquello que resuena con la forma en que experimentamos el paisaje hoy», afirma Primeau. Cuando las personas comparten una cultura, esto contribuye a una concepción general de la experiencia en el paisaje que incluye el significado, la memoria y la identidad. «El sonido es una de las maneras en que esperamos comprender la experiencia multifacética de las personas que vivieron en estos “lugares”».
Primeau y David Witt, coautor del estudio, trabajan para el Departamento de Conservación Ambiental del Estado de Nueva York (DEC). El sonido y sus efectos en las personas y los animales son algunos de los factores que el DEC tiene en cuenta como parte de su proceso de autorización.
Witt, investigador asociado del Departamento de Antropología de la Universidad de Buffalo, desarrolló para el DEC una hoja de cálculo que calcula el impacto del sonido en el medioambiente. La hoja modela los efectos de la distancia y de los elementos interpuestos en el sonido. Esos datos proporcionan un análisis bidimensional, de punto a punto, que los investigadores ampliaron con un programa para tecnología SIG que modela el sonido en todo el paisaje, desde un punto hasta todas las ubicaciones circundantes.
Con esta herramienta tridimensional, Primeau y Witt exploraron el cañón del Chaco, en Nuevo México, un importante centro cultural de los pueblos ancestrales, que alcanzó su apogeo alrededor del año 1040 de nuestra era.
El cañón del Chaco ofrecía ventajas y particularidades que lo convertían en un lugar atractivo para el estudio. Los datos necesarios sobre el sitio estaban fácilmente disponibles, pero el trabajo también pone de manifiesto el enfoque centrado en la vista de la investigación arqueológica.
«Los arqueólogos del suroeste han debatido si los edificios y otras estructuras se ubicaban en determinados lugares para poder ver a la gente o para que la gente los viera», afirma Witt. «Eso me hizo preguntarme si estos sitios se situaban allí para oír otros lugares, además de verlos».
Exploraron las posibles relaciones entre las características del entorno construido y el espacio de representación del cañón. Su trabajo sugiere que ciertas estructuras podrían haberse situado en esos lugares para que pudieran oírse en otros puntos sonidos de relevancia cultural, como una voz alzada que pudiera servir de alerta.
Sin embargo, el sonido de los instrumentos musicales podría aportar las pruebas más directas de un diseño intencional, en particular el de la trompeta de caracola.
«Las personas situadas en [cuatro puntos distintos] habrían oído una trompeta de caracola tocada desde la plataforma de Pueblo Bonito», escriben Primeau y Witt en su artículo. «Interpretamos esto como una señal de que los actos celebrados en el montículo no estaban destinados a vivirse solo frente a Pueblo Bonito, sino en todo el centro de Chaco».
Witt y Primeau afirman que siguen trabajando en el modelo y que esta investigación es un primer paso en un campo de estudio innovador.
«No hay mucha gente que se dedique a este tipo de trabajo», afirma Primeau. «Aporta un nuevo componente al estudio de los paisajes».
![The gilded bronze equestrian statue of Marcus Aurelius, dating to the Roman emperor's reign, appears in its new hall at the Capitoline museum in Rome December 22, 2005. [Rome's Mayor Walter Veltroni] led the inauguration of the museum's new hall, [designed by architect Carlo Aymonino, on Thursday.](https://assets.weforum.org/article/image/ZZ3UQgksi4qDxl2wDXuZX7-5LTJNO76s1zPvRtQNH0w.jpg?w=1024)