El Foro Mundial sobre los Refugiadosdel ACNUR arranca este lunes 16 de diciembre de 2019. Su primer foro mundial tiene como objetivo debatir las mejores prácticas y mostrar acciones de gran impacto en torno a la cuestión de las personas refugiadas. Esto es clave, ya que su número total ha aumentado a más de 25 millones de personas en todo el mundo solo en esta década.
Al comenzar el evento, también se han puesto en marcha campañas de apoyo a las personas refugiadas en todo el mundo. El autor británico y embajador del ACNUR Neil Gaiman colaboró con la organización internacional y Twitter UK para pedir a la gente que le contara qué le recuerda al calor. El ACNUR quiere recaudar fondos para las personas refugiadas que deben afrontar las duras condiciones del invierno; las donaciones incluirán mantas, ropa de abrigo, aislamiento térmico para los refugios y mucho más.
A partir de las aportaciones de la gente en Twitter, Neil Gaiman escribió un relato original (que puedes leer más abajo) que se tejió en una «bufanda de solidaridad». La bufanda fue creada por personas refugiadas y tiene como objetivo ayudar a recaudar fondos para esta campaña. Algunas celebridades, como Ben Stiller, expresaron su apoyo a la campaña.

Lee el relato aquí:
Lo que necesitas para entrar en calor
Una patata asada en una noche de invierno, para rodearla con las manos o quemarte la boca.
Una manta tejida por los hábiles dedos de tu madre. O por los de tu abuela.
Una sonrisa, una caricia, confianza, al entrar desde la nieve
o al volver a salir, con las puntas de las orejas rosadas y congeladas.
El clin, clin, clin de los radiadores de hierro que despiertan en una casa antigua.
Despertar de los sueños en una cama, acurrucado bajo mantas y edredones,
el paso del frío al calor es lo único que importa, y piensas
en quedarte aquí, acurrucado, un minuto más antes de enfrentarte al frío. Solo uno.
Los lugares donde dormíamos de niños: nos dan calor en el recuerdo.
Vamos de fuera hacia dentro. Hacia las llamas anaranjadas de la chimenea
o la leña que arde en la estufa. El hielo del aliento en el interior de las ventanas,
para rasparlo con una uña o derretirlo con toda la mano.
La escarcha en el suelo que permanece en las sombras, esperándonos.
Ponte una bufanda. Ponte un abrigo. Ponte un jersey. Ponte calcetines. Ponte guantes gruesos.
Una bebé que duerme entre nosotros. Un montón de perros,
una camada de gatos y gatitos. Entra. Ahora estás a salvo.
Una tetera hirviendo en la estufa. Tu familia o tus amigos están ahí. Sonríen.
Cacao o chocolate, té o café, sopa o ponche caliente: lo que sabes que necesitas.
Un intercambio de calor: te lo ofrecen, tomas la taza
y empiezas a descongelarte. Mientras que fuera, para algunos de nosotros, el viaje comenzó
cuando nos alejamos de las casas de nuestros abuelos,
lejos de los lugares que conocimos de niños: cambios de estado, una y otra vez,
hasta tropezar por un desierto pedregoso o desafiar las aguas profundas,
mientras la comida y los amigos, el hogar, una cama, incluso una manta, se convierten solo en recuerdos.
A veces basta con un desconocido, en un lugar oscuro,
que te tienda una bufanda mal tejida, te ofrezca una palabra amable y te diga
que tenemos derecho a estar aquí, para darnos calor en la estación más fría.
Tienes derecho a estar aquí.
Haz clic aquí para obtener más información sobre el Foro Mundial sobre los Refugiados.
