Melati Wijsen contribuyó a impulsar la prohibición de ciertos tipos de plástico en Bali y ahora ha recorrido el mundo reuniéndose con otros jóvenes activistas.
Un documental sobre su trabajo y sus viajes se proyectó en el Festival de Cannes de este año.
Es la última de una larga tradición de cineastas que contribuyen a sensibilizar sobre cuestiones científicas importantes, como la crisis climática.
En la 74.ª edición del Festival de Cannes, las principales figuras de la industria cinematográfica mundial se reunieron, con cautela, para entregar premios a obras destacadas y presentar nuevos estrenos.
Entre las proyecciones especiales estuvo el documental Bigger Than Us, que examina el papel que desempeñan los jóvenes en la desesperada lucha contra el cambio climático.
El productor ejecutivo de la película es la actriz ganadora del Óscar Marion Cotillard, pero la verdadera estrella es la activista climática Melati Wijsen, que intervino en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos en 2020.
Movimientos juveniles globales
Bigger Than Us sigue a Wijsen por el mundo mientras se reúne con otros jóvenes que trabajan para lograr un cambio positivo en el mundo. Aborda a activistas que defienden la libertad de expresión en Brasil; la ayuda a refugiados en Grecia; la educación de refugiados en el Líbano; los derechos de las mujeres en Malaui; la seguridad alimentaria en Uganda, y a quienes combaten la crisis climática en Estados Unidos.
Junto con su hermana menor Isabel, Wijsen fundó Bye Bye Plastic Bags en su isla natal de Bali en 2013. Con el objetivo claro de reducir una forma concreta de contaminación por plásticos, la organización se ha convertido desde entonces en un movimiento mundial, y en 2018 el gobernador de Bali anunció una prohibición de las bolsas de plástico.
Al igual que otros jóvenes que toman la iniciativa para lograr el cambio, Wijsen critica lo lento que son los gobiernos tradicionales a la hora de abordar la crisis ambiental.
En una entrevista con CNBC, afirmó: “Nuestra generación, lo que nos hace únicos, es que no podemos esperar más, no tenemos el lujo del tiempo.
“Así que no estamos esperando permiso, no estamos esperando regulación, sino que avanzamos con las acciones y soluciones que tenemos al alcance de la mano y las estamos poniendo en práctica.”
Películas que motivan
Las películas y los documentales pueden desempeñar un papel fundamental para sensibilizar sobre la necesidad de abordar problemas globales, entre ellos la crisis climática.
El documental de Al Gore de 2006 Una verdad incómoda ganó dos premios Óscar y el exvicepresidente de Estados Unidos recibió el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para “construir y difundir un mayor conocimiento sobre el cambio climático provocado por el ser humano”.
El especialista en comunicación climática John Cook evaluó el impacto del documental para The Conversation en 2006, concluyendo que aumentó la concienciación, cambió comportamientos e inspiró a otros a comunicar la cuestión del cambio climático.
Otro documental proyectado en Cannes este año fue Animal, protagonizado por la joven activista británica Bella Lack y la reconocida primatóloga Jane Goodall.
A principios de este año, Goodall recibió el Premio Templeton por sus "descubrimientos pioneros [que han] cambiado la comprensión que la humanidad tiene de su papel en el mundo natural".
Al igual que Bigger Than Us, la premisa de Animal es explorar el lugar de la humanidad en el mundo e intentar comprender cómo podemos convivir de forma más armoniosa con el entorno natural.
Lack también ha estado a la vanguardia de un movimiento que ha contribuido a impulsar un cambio legislativo. En agosto de 2018 organizó una petición para pedir la prohibición del uso de animales salvajes en los circos del Reino Unido, que reunió casi 200 000 firmas. En menos de un año, el Gobierno británico aprobó la Ley sobre Animales Salvajes en los Circos.
¿Hecho o ficción?
Las películas de ficción también pueden contribuir a llamar la atención sobre temas importantes, aunque su principal objetivo sea entretener. En 1973, una película titulada Soylent Green, protagonizada por Charlton Heston, predijo un futuro distópico ambientado en 2022, en el que las pérdidas ambientales y la escasez de alimentos causaban estragos.
En 2004, The Day After Tomorrow recogió la idea de que un cambio en las corrientes oceánicas podría dar paso a una nueva edad de hielo, y la llevó hasta sus últimas consecuencias.
Jim Fleming – profesor de ciencia y tecnología especializado en cambio climático (sin relación con el autor de este artículo) – declaró a CNN que la película se basaba en "una variación a corto plazo de la circulación oceánica que era noticia en aquel momento. A algunos de mis colegas de orientación apocalíptica les encantó.”
Aunque no pretendía ser una representación fiel de las predicciones científicas, The Day After Tomorrow, desencadenó un debate y una discusión en la esfera pública sobre los peligros del cambio climático, según Anthony Leiserowitz, científico investigador sénior de la Escuela de Silvicultura y Estudios Ambientales de la Universidad de Yale.
Una investigación realizada por Leiserowitz indicó que: "En general, la película parece haber tenido una fuerte influencia en la percepción del riesgo de calentamiento global por parte de los espectadores."
