Jurassic World: ¿Podemos resucitar realmente a un dinosaurio?

Visitors look at a 67 million year-old skeleton of a Tyrannosaurus Rex dinosaur, named Trix, during the first day of the exhibition "A T-Rex in Paris" at the French National Museum of Natural History in Paris, France, June 6, 2018.
Scientists have recently identified the overall genomic structure of dinosaurs.Image: REUTERS/Philippe Wojazer
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Este verano, la quinta entrega de la franquicia Jurassic Park llegará a la gran pantalla y reforzará el amor por los dinosaurios que muchos sentimos desde la infancia. Hay algo que inspira asombro en las criaturas más grandes, feroces y «extintas» que jamás hayan caminado por el planeta. Pero las películas han tenido un beneficio adicional: han despertado el interés por el ADN de los dinosaurios.

La secuencia de «Mr DNA» de la película original es una magnífica pieza de divulgación científica y la idea de extraer ADN de los cuerpos de mosquitos «dino» atiborrados de sangre es una obra de ficción extraordinaria. Sin embargo, no es más que ficción.

La solución de Jurassic Park para resucitar dinosaurios.

Casi por casualidad, hemos identificado recientemente la estructura genómica general de los dinosaurios. La estructura genómica es la forma en que los genes se organizan en los cromosomas de cada especie. Aunque los animales individuales de una misma especie tienen secuencias de ADN diferentes, la estructura genómica general es específica de cada especie.

Los científicos han utilizado la hibridación entre especies para comprender la estructura genómica de los dinosaurios.Image: Nature

Empezamos por determinar la estructura genómica más probable del antepasado común de las aves y las tortugas, antes de rastrear los cambios que se produjeron desde entonces hasta nuestros días. Este linaje incluye la aparición de los dinosaurios y los pterosaurios hace unos 240 millones de años, pasa por los dinosaurios terópodos (entre cuyos integrantes se encuentran T. rex y Velociraptor) y culmina con las aves.

Aunque no afirmamos haber extraído ADN de dinosaurio, la pregunta que parece estar en boca de todos es: «¿Nos acerca esto a un Jurassic Park de verdad?». La respuesta es un rotundo «no», y aquí está el motivo.

En primer lugar, la idea de que haya ADN intacto de dinosaurio dentro de insectos chupadores de sangre conservados en ámbar sencillamente no tiene sentido. Se han encontrado mosquitos prehistóricos con sangre de dinosaurio, pero el ADN de dinosaurio que pudieran contener se ha degradado hace mucho. Se ha logrado aislar ADN de neandertales y de mamuts lanudos pero el ADN de dinosaurio es demasiado antiguo. El ADN más antiguo hallado hasta ahora tiene alrededor de un millón de años, pero para encontrar ADN de dinosaurio habría que remontarse al menos 66 millones de años; en realidad, ni siquiera estamos cerca.

En segundo lugar, aunque pudiéramos extraer ADN de dinosaurio, estaría fragmentado en millones de trozos diminutos y apenas sabríamos cómo organizarlos. Sería como intentar resolver el rompecabezas más difícil del mundo sin saber qué imagen hay que formar ni si faltan piezas.

En Jurassic Park, los científicos encuentran las piezas que faltan y las completan con ADN de rana, pero eso no daría un dinosaurio, sino un híbrido o «ranasaurio». Esos fragmentos de ADN de rana podrían tener todo tipo de efectos negativos en el embrión en desarrollo. También sería infinitamente más sensato usar ADN de ave en lugar de ADN de rana, ya que las aves están más emparentadas con los dinosaurios (aunque tampoco funcionaría).

Image: Fred Wierum/Wikimedia

En tercer lugar, la idea de que basta con una hebra de ADN para, ¡voilà!, recrear un animal entero también pertenece a la ciencia ficción. El ADN es un punto de partida, pero el desarrollo del animal dentro del huevo es una intrincada «danza» en la que los genes se activan y desactivan en el momento adecuado, en respuesta a una serie de señales ambientales.

En resumen, se necesita el huevo de dinosaurio perfecto y toda la compleja química que contiene. En el libro generan huevos artificiales; en las películas utilizan huevos de avestruz. Ninguna de las dos opciones funcionaría: no se puede introducir ADN de gallina en un huevo de avestruz y esperar que nazca una gallina (algunas personas lo han intentado). Lo mismo ocurriría con un Velociraptor.

Y eso sin siquiera tener en cuenta la legislación, los permisos de urbanismo, los grupos de protesta y el efecto en el ecosistema.

Así que no podemos resucitar a un dinosaurio, pero…

Aquí está la cuestión: los dinosaurios nunca se extinguieron. Todo lo contrario, siguen entre nosotros. Las aves no evolucionaron a partir de los dinosaurios ni están estrechamente emparentadas con ellos. Las aves son dinosaurios.

Los dinosaurios (incluidas las aves) han sobrevivido al menos a cuatro eventos de extinción y, cada vez, han surgido en formas más diversas, extrañas y maravillosas. Un aspecto clave de nuestro artículo es que teorizamos que su estructura genómica facilita esa capacidad. Descubrimos que las aves y la mayoría de los dinosaurios no avianos tenían muchos cromosomas (paquetes de ADN). Tener tantos permite a los animales generar variación, que es el motor de la selección natural.

Sin embargo, aunque es muy poco probable, en el futuro podría ser posible utilizar la tecnología de Jurassic Park para reparar parte del daño causado por los seres humanos. La humanidad ha sido testigo de la extinción de dinosaurios avianos muy conocidos, como el dodo y la paloma migratoria. Recuperar ADN de estas aves, que tiene apenas unos cientos de años, es una posibilidad mucho más realista. También podría bastar con utilizar huevos de especies vivas estrechamente emparentadas. En las condiciones adecuadas, quizá podamos utilizarlos para resucitar algunas de estas especies extintas.

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