Irán ha abierto posiblemente la librería más grande del mundo

Old books are seen on a shelf in Gazi Husrev-bey library in Sarajevo, January 16, 2014. When Bosnia's National Library went up in flames in 1992 in a bombardment during the Bosnian Serb siege of Sarajevo, Mustafa Jahic knew he had to act to save his own institution's priceless collection. As curator of the almost 500-year-old Gazi Husrev Bey Library, Jahic was guardian of a treasure trove of Oriental literature in the heart of Sarajevo, a city under siege during Bosnia's 1992-95 war. The fruit of his and others' efforts will be rewarded next week when a new state-of-the-art library, a stone's throw from the original in the cobbled streets of Sarajevo's historic Bascarsija district, opens its doors. Picture taken January 16, 2014. REUTERS/Dado Ruvic (BOSNIA - Tags: SOCIETY) - RTX17IDW
Is the country turning the page on literary censorship?Image: REUTERS/Dado Ruvic
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En un país donde la censura literaria es política oficial del Gobierno, resulta aún más asombroso que Irán haya abierto lo que podría ser la librería más grande del mundo.

Situado en las colinas de Abbasabad, al noreste de la capital iraní, el Jardín del Libro de Teherán se inauguró oficialmente en julio.

Su inauguración fue descrita por el alcalde de Teherán, Mohammad Baqer Qalibaf, como «un gran acontecimiento cultural en el país para que nuestros niños puedan aprovechar mejor esta oportunidad cultural y académica».

El Jardín del Libro alberga librerías, una galería de arte y 10 teatros y anfiteatros.

También cuenta con una sección dedicada a niños y jóvenes, con literatura adecuada para cada edad y diversas actividades destinadas a fomentar la lectura.

Según Newsweek, hay más de 400.000 títulos disponibles para niños.

Image: realiran.org

¿Un récord mundial?

La construcción del Jardín del Libro de Teherán se completó en 2016. Ocupa un terreno de 110.000 metros cuadrados dentro del complejo de Abbasabad, que también incluye el Museo del Jardín de la Defensa Sagrada y la Biblioteca y los Archivos Nacionales de Irán.

El espacio interior que alberga sus librerías, galerías y teatros mide 65.000 metros cuadrados.

Si se cuenta todo este espacio interior, el Jardín del Libro se lleva fácilmente el título de la librería más grande del mundo.

La actual poseedora del récord Guinness es la librería Barnes & Noble de la Quinta Avenida, en la ciudad de Nueva York. Sin embargo, esta tienda estadounidense, de menos de una cuarta parte del tamaño del Jardín del Libro de Teherán, cerró sus puertas al público en 2014.

Aliviar la censura

El Jardín del Libro se propuso por primera vez en 2004, debido a la popularidad de la Feria Internacional del Libro de Teherán, que evidenciaba el interés de los iraníes tanto por leer como por debatir sobre libros.

Tras décadas de censura literaria, Irán es hoy un país de 78 millones de habitantes con apenas 1.500 librerías.

En años anteriores, se ha sabido de editoriales vetadas y libros confiscados en la feria del libro.

Sin embargo, cuando el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, pasó un tiempo conversando con editoriales de vanguardia en la feria del libro de 2015, algunos creyeron que era una señal de que se estaban relajando las restricciones sobre lo que podía publicarse en la República Islámica.

El Financial Times atribuye al Gobierno centrista del presidente Hassan Rouhani el mérito de haber permitido que Irán se abriera más en el plano cultural.

Novelas que antes estaban prohibidas, como la de Tracy Chevalier, La joven de la perla, Tener y no tener de Ernest Hemingway y El jugador de Dostoyevski, se han publicado en farsi en los últimos años.

Asimismo, el tiempo que lleva examinar los libros se ha reducido de varios años a unos pocos meses.

Sin embargo, la censura sigue vigente.

Aunque el Ministerio de Cultura y Orientación Islámica de la República Islámica afirmó que en 2016 se habían publicado 8.000 libros, el año pasado introdujo una nueva serie de prohibiciones para contrarrestar una «ofensiva cultural occidental».

Mohammad Selgi, responsable de la edición de libros en el ministerio, dijo que se prohibía publicar palabras como «vino», nombres de animales y mascotas extranjeros, así como los nombres de ciertos presidentes extranjeros.

Estas últimas censuras se suman a una serie de prohibiciones contra autores iraníes introducidas por el Gobierno del anterior presidente, Mahmoud Ahmadinejad. Entre los libros prohibidos figura la premiada novela de Mahmoud Dowlatabadi, El coronel, que ofrece una mirada crítica a las consecuencias de la Revolución Islámica de 1979.

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