Fue una incorporación inesperada a la «diplomacia del hielo» de los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang. Las animadoras norcoreanas, que habían apoyado al equipo unificado coreano femenino de hockey sobre hielo, aparecieron después en masa para animar al equipo surcoreano masculino en su derrota ante la República Checa.
Más allá de la unidad simbólica exhibida en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno, cuando los atletas del Norte y del Sur desfilaron bajo una bandera unificada, también hubo verdadera diplomacia entre bastidores y en las gradas. El presidente surcoreano, Moon Jae-in, y Kim Yo-jong, hermana del líder norcoreano Kim Jong-un, se reunieron al margen de los Juegos; el encuentro culminó con la invitación de Moon a visitar Pionyang. Después, ambos fueron a ver al equipo coreano unificado.
El deporte y la política suelen chocar, y los líderes han intensificado sus esfuerzos por aprovechar el papel del deporte para promover sus intereses nacionales. Sin embargo, desde hace milenios se celebran competiciones deportivas entre Estados en conflicto.
En los Juegos Olímpicos de la Antigüedad, una tregua permitía a atletas y espectadores de los Estados enfrentados de la antigua Grecia viajar sin peligro hacia los Juegos y regresar de ellos. Se celebraban en el Estado anfitrión de Élide, que controlaba Olimpia. No está claro si la tregua olímpica propició un mayor diálogo entre los líderes de los países enfrentados o si los atletas llevaron la política nacional al evento; pero, sin duda, se consideró necesaria una tregua para que los Juegos pudieran celebrarse.
Esta «tregua olímpica» no siempre se respetó en la era moderna, y los Juegos se cancelaron debido a la guerra en 1916, 1940 y 1944. En las últimas décadas, a medida que rivales geopolíticos se han encontrado en competiciones deportivas internacionales, una mayor supervisión y cautela han garantizado que los atletas promuevan la política oficial como representantes nacionales en el escenario mundial. A veces se impuso la diplomacia; otras, no.
1914: tregua futbolística de Navidad durante la Primera Guerra Mundial

Una de las representaciones más emblemáticas y tempranas de la relación entre el deporte, la diplomacia y la paz en la era moderna tuvo lugar en Bélgica en diciembre de 1914, durante una suspensión esporádica de las hostilidades en la Primera Guerra Mundial, destinada principalmente a atender a los muertos y heridos que habían quedado en tierra de nadie.
Se dice que soldados alemanes y británicos disputaron partidos informales de fútbol a pequeña escala, entre otras actividades, en particular el trueque de bienes. Los mandos pronto pusieron fin a esos encuentros sociales, por temor a que redujeran las ganas de luchar, y amenazaron con castigos severos a cualquier hombre al que sorprendieran confraternizando.
Juegos Olímpicos de Melbourne de 1956: waterpolo entre la URSS y Hungría
Al llegar a Melbourne, el equipo húngaro de waterpolo se enteró de que tanques y tropas soviéticos habían entrado en Budapest para aplastar un levantamiento antisoviético, que había dejado cientos de civiles muertos y miles de detenidos. El equipo había estado en un campamento de entrenamiento previo a los Juegos Olímpicos en Checoslovaquia.
Los húngaros se enfrentaron al equipo ruso en la semifinal del 6 de diciembre de 1956 y urdieron un plan para provocar una pelea con sus rivales, principalmente como estrategia para ganar el partido. Hubo patadas y puñetazos por ambas partes. Expulsaron a cinco jugadores y los húngaros ganaron cómodamente el encuentro por 4-0, camino de la medalla de oro.
2004: gira del equipo indio de críquet por Pakistán
Tras una pausa de casi 15 años a raíz de un conflicto armado, motivado principalmente por prolongadas disputas sobre la soberanía de Cachemira, en 2004 el equipo de críquet de India realizó una gira por el vecino Pakistán.
Miles de indios viajaron a Pakistán para ver los partidos. Por entonces, Imran Khan, ex capitán de Pakistán convertido en político, declaró: «(La gira) trasciende el deporte; es mucho más que críquet, es pasión».

La serie marcó el comienzo de una sucesión de series de prueba recíprocas entre 2004 y 2007. Estas se interrumpieron abruptamente tras los atentados de Bombay de 2008, y desde entonces no se ha disputado ninguna serie de prueba como local entre los dos países, aunque sí se han enfrentado en otros formatos y en series de prueba celebradas en los Emiratos Árabes Unidos.
Copa Mundial de la FIFA de 1998 en Francia: Irán contra Estados Unidos

Como reflejo de las disputas de la época, el trasfondo político de las tensiones persistentes entre Irán y Estados Unidos eclipsó este partido de fútbol.
Antes del pitido inicial, ambos equipos intercambiaron flores, regalos y fotografías, y durante el partido mostraron el máximo respeto. La victoria de Irán por 2-1 desató celebraciones desenfrenadas que, por un breve tiempo, amenazaron con desestabilizar al Gobierno. Cientos de miles de jóvenes iraníes, incluidas mujeres, hicieron caso omiso de las advertencias y vieron la victoria como una buena excusa para salir en masa a las calles, algo que se consideró un acto político de desafío.
Los eventos deportivos, como los que tienen lugar en la península coreana, pueden tener un gran simbolismo político, pero no siempre está garantizada su contribución a los esfuerzos concretos de paz. La principal función diplomática del deporte suele ser actuar como catalizador para presionar a los políticos a emprender el arduo trabajo de la diplomacia. Pero eso requiere perseverancia y compromiso, que pueden desvanecerse cuando, tras concluir la competición, la atención pública se desplaza a otros asuntos y vuelven a cobrar protagonismo otros relatos nacionales.
En el contexto de un conflicto nacional, quizá lo máximo que podemos esperar de la diplomacia deportiva es que propicie un momento aislado y simbólico que nos lleve a ver y apreciar a los demás de otra manera, en lugar de ofrecer un modelo para reproducir formas más amplias de cooperación e integración entre países.
