Cinco consejos para que tu mensaje destaque en un mundo saturado

How can we manage the endless stream of information while conveying our own message to the world?
How can we manage the endless stream of information while conveying our own message to the world?Image: REUTERS/Francois Lenoir
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Vivimos una nueva era de la comunicación, nos guste o no. Que quizá estés leyendo este artículo en tu teléfono, en un boletín en línea o en Twitter lo demuestra. En un mundo con cada vez más contenidos y canales, a todos nos cuesta identificar las noticias falsas, elegir fuentes fiables y centrarnos en lo que de verdad importa.

¿Cuál es la mejor manera de afrontar esta situación? ¿Cómo podemos gestionar el flujo interminable de información y, al mismo tiempo, transmitir nuestro propio mensaje al mundo? Aquí tienes cinco consejos para empezar:

1. Conoce tu entorno

No necesitas tener un millón de seguidores en Twitter ni mil «me gusta» en Facebook, pero sí debes conocer bien los distintos canales de comunicación y saber cómo usarlos eficazmente. Esto incluye que puedan encontrarte en línea y tener una presencia clara en la web, tanto si eres osteópata local como si ocupas un cargo directivo en una empresa multinacional. El boca a boca ya no basta para forjarse una reputación.

2. Es fundamental saber escribir bien

A menudo se subestima la capacidad de escribir bien y expresar las ideas con claridad. Es importante en todos los ámbitos de la comunicación: desde el marketing hasta el periodismo, y desde las redes sociales hasta la prensa escrita. La narración puede ser una herramienta especialmente poderosa para transmitir tu mensaje, y vale la pena estudiar distintos estilos y técnicas narrativas.

Algunas empresas reconocieron hace mucho el poder de la buena escritura. Hace sesenta años, la petrolera Eni puso al poeta Attilio Bertolucci a cargo de su publicación interna, «The Wild Cat». Pirelli, el fabricante de neumáticos, encargó textos a escritores célebres como Eugenio Montale, Umberto Eco y Dino Buzzati para su propia revista, «The Civilization of Cars». En la actualidad, Pirelli publica un volumen llamado «New World» que se parece más a un libro de mesa de centro que a una revista, con ilustraciones y fotografías de gran calidad. Olivetti, famosa por sus icónicas máquinas de escribir, también colaboró con narradores de renombre para promocionar su marca.

Contratar a escritores con talento es un primer paso crucial en este mundo complejo e hiperconectado. Los narradores expertos pueden trabajar en distintas plataformas. En mi propio puesto de redactor jefe de una publicación interna, estoy experimentando con nuevos formatos para nuestros contenidos de marca, como documentales breves que publicamos en nuestro sitio web.

3. Vive, analiza e interpreta el contexto

No todas las habilidades de comunicación se pueden aprender de manera formal. La experiencia vivida es fundamental para comprender el contexto general y tomar las decisiones acertadas.

Émile Zola, escritor, periodista, crítico y fotógrafo francés del siglo XIX, no escribía ni una palabra hasta tener la oportunidad de salir a caminar, tomar algunas fotografías y apuntar unas notas. Sus hermosos cuadernos aún dan muestra de este método. Recorría el lugar y observaba la escena, algo que Google facilita mucho hoy en día. Aun así, ninguna búsqueda en línea sustituirá jamás la experiencia de visitar un lugar y verlo con tus propios ojos.

El equivalente actual de Zola podría ser el curador y crítico Germano Celant, que siempre destaca el valor del contexto. Para su exposición en la Fondazione Prada, «Post Zang Tumb Tuuum. Art Life Politics: Italia 1918-1943», estudió el contexto en el que se crearon las obras y los sistemas artísticos, sociales, económicos y culturales del período de entreguerras, lo que aportó profundidad a la muestra.

4. La creatividad es clave

¿Es innata o se puede enseñar? En mi opinión, se puede aprender mucho leyendo sobre la vida y los métodos de artistas de todo el mundo. Las reglas y cierto sentido de la estructura son indispensables para la mayoría de las personas creativas. Al leer «Originals: How Non-Conformists Move the World», de Adam Grant, me sorprendió cuántos cantantes, escritores, pintores y fotógrafos, tanto del pasado como del presente, se han sentido impulsados a rebelarse contra el orden establecido. Empezar con total libertad puede, de hecho, frenar la creatividad o alimentar ideas que no llevan a ninguna parte.

Para alcanzar el éxito en una carrera creativa hacen falta compromiso y perseverancia. John Legend siguió haciendo presentaciones en PowerPoint durante el día y cantando por la noche, incluso después de publicar su primer álbum exitoso. Stephen King trabajó como profesor, vigilante y empleado de una gasolinera hasta siete años después de la publicación de su primera novela. T. S. Eliot siguió trabajando en un banco hasta 1925, tres años después de la publicación de su obra más popular, «The Waste Land». Harper Lee trabajaba para una aerolínea cuando su amigo de toda la vida, Truman Capote, la convenció de que escribiera los relatos de su infancia.

Como dice Grant, para ser creativo hacen falta reglas que romper. Incluso se desvanece el mito del genio que dejó los estudios: quienes consiguen crear una empresa emergente mientras mantienen su empleo tienen un 33% más de probabilidades de triunfar. Desde los concursos de talentos hasta las aficiones gratificantes, hay innumerables maneras de perseguir tus sueños sin renunciar a tu trabajo diario, aunque, por supuesto, siempre hay quienes arriesgan todo para dedicarse al arte.

5. Conserva el asombro y la curiosidad

Solemos asociar la creatividad con artistas e inventores, cuando en realidad todos somos creativos, según David Kelly y su hermano Tom en su libro «Creative Confidence». Solo tenemos que aprovechar esa creatividad y compartirla. Esta idea me llega de cerca por los antecedentes de mi familia en la industria textil. De manera inconsciente, absorbí muchas lecciones sobre creatividad y artesanía, dibujo y moda, negocios y valores interculturales. Y nunca perdí una curiosidad ilimitada por el mundo. ¿Y tú?

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