ENO Breathe ayuda a los pacientes de COVID-19 a recuperarse mediante el canto, para controlar la falta de aire y la ansiedad.
El programa es totalmente virtual y se realiza en colaboración con el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido.
El sector cultural, que emplea a 30 millones de personas en todo el mundo, se ha visto muy afectado por la pandemia.
Una compañía de ópera del Reino Unido anima a las personas que se recuperan de la COVID-19 a cantar nanas para ayudarles a controlar la falta de aire y la ansiedad.
El programa ENO Breathe de la English National Opera utiliza técnicas de canto para ayudar a los pacientes en su recuperación. Se imparte totalmente en línea, en colaboración con equipos del Imperial College Healthcare, con sede en Londres, que forma parte del Servicio Nacional de Salud del país.
A lo largo de seis talleres grupales semanales, la iniciativa pretende capacitar a las personas que padecen COVID prolongada —quienes pueden experimentar los efectos de la COVID-19 durante semanas o meses después de la enfermedad inicial— enseñándoles a gestionar por sí mismas sus síntomas.
Apoyo vocal
Los participantes que han sido evaluados médicamente por una clínica especializada en COVID prolongada comienzan con una conversación individual en línea para analizar si son adecuados para el programa.
Después asisten a sesiones en línea dirigidas por un especialista vocal de ENO, que les anima a participar en actividades diseñadas para ayudarles a controlar sus síntomas.
Estas incluyen ejercicios de calentamiento, herramientas prácticas para mejorar el control de la respiración y la postura, así como el canto guiado de nanas culturalmente diversas, cuidadosamente seleccionadas por su capacidad para calmar y relajar.
¿Por qué nanas?
“Cantar nanas crea conexiones emocionales con las demás actividades y ejercicios del programa”, afirma Suzi Zumpe, directora creativa de ENO Breathe.
“Los participantes salen de las sesiones con una canción relajante en el corazón y, lo que es crucial, esto crea una conexión emocional positiva con una gran variedad de herramientas y ejercicios para controlar sus síntomas, lo que hace que estos ejercicios sean más memorables, más significativos y más útiles”.
Además de participar en actividades diseñadas para mejorar el control de la respiración, las personas tienen acceso a recursos digitales en línea, como ejercicios y hojas de canciones, así como materiales de audio y vídeo grabados especialmente por la ENO.
Los participantes también pueden aprovechar una serie de recursos digitales posteriores al programa y sesiones en línea abiertas quincenales para apoyar su recuperación continua.
Impacto positivo
ENO Breathe se implantó a nivel nacional en enero, tras una prueba de seis semanas en Londres el año pasado, en la que alrededor del 90 % de los participantes afirmaron que consideraban que el programa tuvo un impacto positivo tanto en su falta de aire como en sus niveles de ansiedad. Los participantes también informaron de mejoras notables en síntomas como la fatiga.
Los resultados de la iniciativa fueron ampliamente elogiados, y Tonya Nelson, de Arts Council England, los calificó de “muy impresionantes”. Añadió que la asociación de ENO con el Imperial College Healthcare demuestra lo que es posible cuando las organizaciones creativas se asocian con proveedores de atención sanitaria.
Crisis cultural
Las organizaciones artísticas y culturales se han visto gravemente afectadas por la pandemia, y los espacios de todo el mundo han sufrido caídas repentinas de ingresos debido a la pandemia. Solo en el Reino Unido, la implantación del confinamiento provocó una caída del 70 % en los ingresos por venta de entradas en los espacios de artes escénicas durante marzo de 2020 en comparación con el año anterior, una tendencia que se ha agravado desde entonces.
La UNESCO ha pedido políticas y medidas específicas para ayudar al sector cultural, que emplea a 30 millones de personas en todo el mundo. Solo la industria cinematográfica podría perder unos 10 millones de empleos este año, según el organismo de las Naciones Unidas para la educación, la ciencia y la cultura.
Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) afirma que los sectores basados en espacios, como las artes escénicas, los museos y los festivales, fueron los más afectados por las medidas de distanciamiento social. Estima que los empleos en riesgo oscilan entre el 0,8 % y el 5,5 % del empleo en las regiones de la OCDE.
La pandemia también ha puesto de manifiesto la precariedad del trabajo en el sector cultural, donde muchos trabajadores tienen empleos a tiempo parcial o como autónomos, señala la OCDE. La COVID no solo ha provocado dificultades financieras, sino que muchos trabajadores de las artes también informan de un impacto negativo en su salud mental.
Soluciones creativas
Las empresas de artes y eventos de todo el mundo han tenido que idear soluciones creativas para sortear la crisis de la COVID-19.
Los museos han puesto sus exposiciones en línea, los locales de música, normalmente abarrotados, han organizado conciertos virtuales y las cadenas de televisión han ideado formas de grabar manteniendo el distanciamiento social.
Pero es probable que los retos a los que se enfrentan las organizaciones artísticas debido a la pandemia afecten a la producción de bienes y servicios culturales durante meses, si no años, advierte la OCDE en un informe titulado "Culture shock: COVID-19 and the cultural and creative sectors".
“Sin estrategias de apoyo público y de recuperación que respondan a las necesidades, la reducción de los sectores culturales y creativos tendrá un impacto negativo en las ciudades y regiones en términos de empleo e ingresos, niveles de innovación, bienestar de los ciudadanos y vitalidad y diversidad de las comunidades”, añade.

