El novelista Abdulrazak Gurnah, nacido en Zanzíbar, ha obtenido el Premio Nobel de Literatura.
Gurnah es el primer escritor negro en recibirlo desde Toni Morrison en 1993.
La especialista en literatura africana, Lizzy Attree, comparte su opinión sobre su trayectoria literaria.
¿Quién es Gurnah y cuál es su lugar en la literatura del África Oriental?
Abdulrazak Gurnah es un escritor tanzano que escribe en inglés y vive y trabaja en el Reino Unido. Nació en Zanzíbar, la isla semiautónoma situada frente a la costa oriental africana, y estudió en el Christchurch College de Canterbury en 1968.
Zanzíbar vivió una revolución en 1964 en la que se persiguió a los ciudadanos de origen árabe. Gurnah se vio obligado a huir del país a los 18 años. Empezó a escribir en inglés con 21 años, como refugiado en Inglaterra, aunque su lengua materna es el kiswahili. Su primera novela, "Memory of Departure, se publicó en 1987.
Ha escrito numerosas obras que plantean interrogantes sobre las ideas de pertenencia, colonialismo, desplazamiento, memoria y migración. Su novela Paradise, ambientada en el África Oriental colonial durante la Primera Guerra Mundial, fue finalista del Premio Booker en 1994.
Comparable a Moyez G. Vassanji, escritor canadiense criado en Tanzania, cuya atención se centra en la comunidad india del África Oriental y en su interacción con los “otros”, la novela de Gurnah Paradise despliega la multietnicidad y el multiculturalismo en las orillas del océano Índico desde la perspectiva de la élite swahili.
Académico y crítico destacado, recientemente formó parte del consejo del Mabati Cornell Kiswahili Prize for African literature y ha colaborado como editor de la revista literaria Wasafiri durante muchos años.
Actualmente es catedrático emérito de Literatura Inglesa y Literaturas Poscoloniales en la Universidad de Kent, cargo del que se jubiló en 2017.
¿Por qué se celebra la obra de Gurnah? ¿Qué tiene de poderoso?
Se le concedió el Nobel por su penetración sin concesiones y compasiva en los efectos del colonialismo y en los destinos del refugiado en el abismo entre culturas y continentes.
Es uno de los novelistas poscoloniales contemporáneos más importantes que escriben hoy en Gran Bretaña y es el primer escritor negro africano en recibir el premio desde Wole Soyinka en 1986. Gurnah es también el primer escritor tanzano en ganarlo.
Su novela más reciente, Afterlives, trata de Ilyas, quien fue arrebatado a sus padres por tropas coloniales alemanas siendo niño y regresa a su aldea tras años de combates contra su propio pueblo. El poder de la escritura de Gurnah reside en esta capacidad para complicar las divisiones maniqueas entre enemigos y amigos, y para desenterrar historias ocultas, revelando la naturaleza cambiante de la identidad y la experiencia.
¿Qué obra de Gurnah destaca para ti y por qué?
La novela Paradise me parece destacable porque en ella Gurnah reelabora, desde una posición del África Oriental y en dirección oeste, el viaje del escritor polaco-británico Joseph Conrad del siglo XIX hacia el “corazón de las tinieblas”. Como señala el académico sudafricano Johan Jacobs ha afirmado, que reconfigura las tinieblas de su centro… En su diálogo ficticio con El corazón de las tinieblas, Gurnah muestra en Paradise que la corrupción del comercio convertido en sometimiento y esclavitud es anterior a la colonización europea, y que en el África Oriental la servidumbre y la esclavitud siempre han estado entretejidas en el tejido social.
El relato lo narra con tanta delicadeza Yusuf, de 12 años, que describe con afecto jardines y diversas nociones del paraíso y su corrupción, mientras es empeñado entre amos y viaja desde la costa a distintas zonas del interior. Yusuf concluye que la brutalidad del colonialismo alemán sigue siendo preferible a la explotación despiadada de los árabes.
Como Achebe en Todo se desmorona (1958), Gurnah retrata la sociedad del África Oriental al borde de un enorme cambio, mostrando que el colonialismo aceleró este proceso, pero no lo inició.
¿Sigue siendo relevante el Premio Nobel de Literatura?
Sigue siendo relevante porque continúa siendo el mayor premio individual en metálico para la literatura. Pero el método para elegir al ganador es bastante secreto y depende de las nominaciones realizadas desde el seno de la academia, es decir, de doctores y catedráticos de literatura y de antiguos galardonados. Esto significa que, aunque los posibles candidatos suelen ser analizados de antemano por expertos, nadie sabe realmente quién está en la carrera hasta que se anuncia el ganador. Ngugi wa Thiong’o, por ejemplo, es un escritor keniano a quien muchos creen que ya debería haber ganado, junto con otros como Ivan Vladislavic, de Sudáfrica.
Ganar sitúa un foco global sobre un escritor al que otros premios a menudo no han reconocido plenamente, o cuya obra ha sido descuidada en la traducción, lo que da nueva vida a obras que muchos no han leído antes y que merecen ser leídas más ampliamente.