Los investigadores han descubierto que, en las obras literarias, los hombres superan a las mujeres en una proporción de 4 a 1.
Utilizaron el procesamiento del lenguaje natural, una rama de la inteligencia artificial, para analizar las menciones de pronombres de género.
El efecto acumulativo de este sesgo de género inconsciente puede contribuir a la brecha salarial de género y a que haya menos mujeres en puestos de liderazgo.
«Lector, me casé con él». Así lo dice Jane Eyre, la heroína homónima de la clásica novela romántica de Charlotte Brontë, publicada en 1847: una frase tan famosa por los obstáculos que debe superar para llegar a ese punto.
Pero, unos 175 años después y tras todos los avances hacia la igualdad de género, hay cuatro veces más Edward Fairfax Rochester que Jane Eyre, según la inteligencia artificial (IA).
También ofreció una perspectiva sobre los adjetivos utilizados para describir a las mujeres; por ahora, basta decir que a Brontë no le habrían parecido bien.
Sesgo de género en los libros
Investigadores de la Escuela de Ingeniería Viterbi de la Universidad del Sur de California (USC) utilizaron una herramienta de aprendizaje automático para analizar 3.000 libros digitalizados en Project Gutenberg, entre ellos novelas, relatos cortos y poesía, de géneros que abarcan desde la aventura y la ciencia ficción hasta el misterio y el romance.
Mayank Kejriwal, responsable de investigación del Instituto de Ciencias de la Información (ISI) de la USC, es experto en procesamiento del lenguaje natural (PLN) y se inspiró en trabajos sobre sesgos de género implícitos.
Junto con el coautor Akarsh Nagaraj, ingeniero de aprendizaje automático en Meta, Kejriwal utilizó el reconocimiento de entidades nombradas (NER), un método de PLN que se emplea para extraer personajes de género específico.
«Una de las maneras en que lo definimos es observando cuántos pronombres femeninos hay en un libro en comparación con los masculinos», afirma Kejriwal. También determinaron cuántos personajes femeninos son protagonistas del libro para averiguar si los personajes masculinos ocupaban un lugar central en la historia.
Atención a la brecha de género entre los personajes
Aunque otros estudios han concluido que las mujeres leen más que los hombres, en el estudio de la USC las menciones a los hombres superaron a las de las mujeres en una proporción de 4 a 1. Como dato revelador, esta «brecha de género entre los personajes» se reducía cuando los libros habían sido escritos por mujeres.
«Nos mostró claramente que las mujeres de aquella época se representaban mucho más a sí mismas de lo que lo habría hecho un escritor», afirma Nagaraj.
La tecnología de PLN también permitió a los investigadores detectar asociaciones entre adjetivos y personajes de género específico, lo que, según señalaron, profundizó su comprensión del sesgo y de su omnipresencia en la sociedad.
«Incluso teniendo en cuenta las atribuciones erróneas, las palabras asociadas con las mujeres eran adjetivos como “débil”, “afable”, “bonita” y, a veces, “estúpida”», afirma Nagaraj. «En el caso de los personajes masculinos, entre las palabras que los describían figuraban “liderazgo”, “poder”, “fuerza” y “política”.»
Kejriwal espera que el estudio destaque la importancia de la investigación interdisciplinaria y, más concretamente, del uso de la tecnología de IA para arrojar luz sobre problemas sociales y desigualdades.
Por qué importa la representación equitativa en la literatura
Como Jessica Nordell le contó al Foro Económico Mundial en una entrevista sobre su libro The End of Bias: «Vivimos en una cultura y absorbemos de ella información sobre qué categorías son relevantes, cuáles destacan y qué significan. También absorbemos muchas asociaciones, estereotipos y formas de conocimiento cultural sobre esas categorías».
«El sesgo de género es muy real, y cuando vemos a las mujeres cuatro veces menos en la literatura, eso tiene un impacto subliminal en quienes consumen esa cultura», afirma Kejriwal. «Revelamos cuantitativamente una forma indirecta en que el sesgo persiste en la cultura».
Con el tiempo, el efecto acumulativo del sesgo de género inconsciente puede crecer, afirma Nordell, y contribuir a la brecha salarial de género y a que haya menos mujeres en puestos de liderazgo.
Se necesitarán 135,6 años para cerrar la brecha de género en todo el mundo, según el Informe Global sobre la Brecha de Género 2021 del Foro, que no refleja plenamente el impacto de la pandemia de COVID-19.
El informe constató «una persistente falta de mujeres en puestos de liderazgo»: las mujeres ocupaban apenas el 27 % de todos los puestos directivos.
Una representación igualitaria de las mujeres en la literatura podría ser una de las formas de reducir el sesgo inconsciente y ayudar a cerrar la brecha de género.
«Nuestro estudio muestra que el mundo real es complejo, pero que la participación de todos los grupos de nuestra sociedad en el discurso cultural beneficia a todos», señala Kejriwal. «Cuando esto ocurre, la visión de la sociedad tiende a ser más realista».

