El arte puede cambiar el mundo, afirma este renombrado muralista iraní

Mehdi Ghadyanloo's mural on display at this year's World Economic Forum Annual MeetingImage: Mehdi Ghadyanloo
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Mehdi nació y se crió en Irán. Procedente de una familia de agricultores, se esperaba que, según todas las previsiones, fuera pastor. Sin embargo, su paso por la Universidad de Teherán, donde estudió bellas artes y cine, cambió este camino. Hoy es un muralista de renombre mundial y el artista elegido para presentar su obra a gran escala en la Reunión Anual 2019 del Foro Económico Mundial en Davos.

Aquí analizamos su trabajo para el Centro de Congresos, el papel del artista en la sociedad y cómo el arte puede ser un catalizador del cambio en el mundo acelerado de hoy.

¿Cree que los artistas tienen un deber con la sociedad?

Por supuesto que sí. Creo que nuestro deber es el doble que el de un ciudadano medio, porque tenemos la capacidad de captar la atención de las personas y dirigirla hacia objetivos concretos. Tenemos la habilidad de amplificar los problemas, despertar sentimientos (tanto negativos como positivos) y hacer valer un punto de vista. Esto nos sitúa en una posición privilegiada, pero también conlleva responsabilidad. Al fin y al cabo, la propaganda es un mensaje creado por artistas.

¿Para qué sirve el arte?

El papel del arte ha cambiado. Los artistas ya no solo crean arte en busca de la belleza o para servir a quienes ostentan el poder, como los monarcas o la Iglesia. Hoy el arte está muy ligado al activismo. Para mí, el arte es una reacción a lo que sucede a nuestro alrededor y su función es reflejar lo que ocurre en el mundo. Por ejemplo, recientemente hemos visto a muchos artistas centrarse en la crisis migratoria, llamando la atención específicamente sobre este problema. Ya durante la guerra de Vietnam, la obra de los fotógrafos fue fundamental para concienciar y movilizar los movimientos necesarios para poner fin a la guerra.

Nunca se había presentado en Davos una obra de un tamaño como el de la suya. Será vista por numerosas personalidades influyentes y políticos. ¿Cómo ha influido esto en la obra que presentará?

Nunca había creado obras para este tipo de público. Normalmente mi obra se exhibe en espacios públicos, pensada para ser contemplada por personas corrientes. Pensar en el público me hizo sentir una pesada carga de responsabilidad. Me sentí desafiado a crear una obra con un efecto duradero. Un trabajo de este tipo y escala es difícil de pasar por alto. Deja una impresión en la gente, les guste o no. Sabía que el arte narrativo no funcionaría en este contexto, así que preferí centrarme en crear una atmósfera que invite a la reflexión y que, con suerte, influya en el contexto en el que se desarrollan los debates en Davos.

Algunas de las personas que vean su obra en Davos quizá miren a su país de origen principalmente desde una perspectiva geopolítica. ¿Qué siente al respecto?

En general, soy un artista que se esfuerza por ir más allá de su propia geografía, y esta obra no es una excepción. Hasta ahora he logrado conectar con personas de distintas nacionalidades, en parte alejándome de iconos y imágenes propios de un país concreto. Procuro mucho utilizar imágenes reconocibles en todo el mundo. Por ejemplo, los globos se utilizan en celebraciones de todo el mundo. Intenté de forma deliberada conectar con mi público a través de un lenguaje universal basado en el «sentimiento», algo que todos compartimos.

¿Qué espera conseguir con su arte en Davos?

Siento que actualmente la salud del planeta y el cambio climático ocupan un lugar central en la mente de todos. Por ejemplo, la escasez de agua es un problema real aquí, en Irán. Aunque algunos sigan afirmando que no ha sido causada por los humanos, creo que todos somos responsables del destino de nuestro planeta. Tanto quienes ostentan el poder como las personas corrientes, todos estamos interconectados. Para mí, el futuro de nuestros hijos es una preocupación central, y espero que también lo sea para quienes vean mi obra en la reunión de Davos.

Hace poco se convirtió en padre por segunda vez. ¿Cómo influye la paternidad en su trabajo?

Siento una gran responsabilidad hacia mis hijos y hacia todos los demás niños de este planeta. La paternidad convierte a uno en una persona más responsable e interconectada, con un sentido más agudo de la urgencia del deber que tenemos de garantizar nuestro futuro colectivo. Mi primogénita es una niña y, al tenerla, comprendí la verdadera brecha de género que existe hoy en nuestro mundo. Aprendí a valorar la importancia de los movimientos feministas y la lamentable persistencia de los «techos de cristal». Por eso he elegido una figura femenina como eje de mi obra para el Centro de Congresos. Las puertas cerradas de mi obra no son casualidad. Siento que aún queda mucho camino por recorrer. Con todo, la pieza tiene una atmósfera y un mensaje de esperanza.

¿Puede el arte cambiar el mundo?

Como ya he mencionado, los artistas poseemos una herramienta poderosa. Tenemos un punto de vista único y especial: el de un observador externo. Los documentalistas, pintores, fotógrafos e intérpretes pueden presentar todos un punto de vista «externo». Este cambio de perspectiva es un catalizador del cambio, y eso es lo que intento lograr con mis murales.

Mehdi Ghadyanloo fue entrevistado por Mahsa Shamsaei, fundadora de youngpersianartists.com, una comunidad en línea dedicada a jóvenes artistas contemporáneos de Irán. Más información sobre la obra de Mehdi: Renovando la imagen de Teherán, un muro a la vez

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