El verdadero reto de la IA para los CEO: mantener el control de su destino

Success in rolling out AI will belong to those who maintain control over their technology, their intelligence and business value.
Success in rolling out AI will belong to those who maintain control over their technology, their intelligence and business value.Image: Getty Images/iStockphoto
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  • A las empresas les cuesta mantener los costes de la IA dentro del presupuesto, los sistemas de vanguardia escapan de los entornos de prueba y el acceso a los modelos puede desaparecer de la noche a la mañana. Todo esto sugiere que el control de la IA se está convirtiendo en una cuestión clave.

  • La pregunta decisiva para los CEO ya no es con qué rapidez pueden adoptar la IA, sino si pueden hacerlo sin perder el control.

  • Los miembros de la Comunidad de CEO de Comunicaciones y Tecnología del Foro Económico Mundial están trabajando en primera línea de esta cuestión.

Los retos y las oportunidades que plantea ampliar el uso de la IA, implementarla y obtener un rendimiento de la inversión están bien documentados; pero hoy surge una nueva pregunta que no ha recibido tanta atención: ¿Pueden los CEO ampliar el uso de la IA y, al mismo tiempo, conservar el control de las tecnologías, la inteligencia y los aspectos económicos de los que dependen sus empresas?

Aunque la IA es cada vez más accesible y se utiliza de forma más generalizada, también resulta más difícil de controlar: a las empresas les cuesta mantener sus costes dentro del presupuesto; los sistemas de IA de vanguardia escapan de entornos de prueba aislados y hackean plataformas externas; y el acceso a modelos de vanguardia puede desaparecer de la noche a la mañana por intervención gubernamental.

Este reto del control va más allá de la tecnología en sí. A los líderes les preocupa renunciar a su ventaja competitiva y están considerando medidas para reforzar la soberanía estructural. En última instancia, la incertidumbre en torno a la IA afecta a la valoración que hacen los inversores de empresas de distintos sectores, hasta el punto de que algunos CEO ven desplomarse el precio de sus acciones aunque sigan creciendo los ingresos y los márgenes.

Los miembros de la Comunidad de CEO de Comunicaciones y Tecnología del Foro Económico Mundial están tratando de comprender esta cuestión y tienen un doble papel que desempeñar. Están creando la infraestructura, la conectividad, las plataformas y los servicios que hacen posible la economía de la IA, mientras transforman a la vez sus propios productos, operaciones y modelos de negocio.

Bajo la orientación de un comité directivo que incluye a los CEO de Capgemini, Automation Anywhere, Equinix, Nokia, Snowflake y Telenor, la comunidad ha situado el reto del control en el centro de sus actividades para el próximo año.

En particular, vemos tres ámbitos clave en los que los retos son mayores:

1. Control de la tecnología

Desde la aparición de la IA, la gobernanza ha ocupado un lugar central en los debates. Ahora, el avance de la IA agéntica está cambiando el reto de manera fundamental. Por eso, los líderes se preguntan: ¿Puede la seguridad seguir el ritmo? ¿Podemos explicar las decisiones que toman los agentes de IA? ¿En qué casos nos sentimos cómodos dependiendo de tecnología de terceros y en cuáles necesitamos soluciones propias?

A medida que se despliegan varios agentes, la interoperabilidad se convierte en una consideración clave: permite que colaboren de forma segura y evita la dependencia de un proveedor. No habrá una solución única para todos. A medida que el ecosistema digital se vuelve más complejo, las empresas necesitarán flexibilidad en función de sus necesidades particulares y opciones a medida que evolucionen las tecnologías y los requisitos.

Para ayudar a afrontar estos retos cambiantes, las empresas deberían considerar un plano de control agéntico: una capacidad fundamental para gobernar, orquestar, proteger, supervisar y gestionar una fuerza laboral digital de agentes de IA en crecimiento. En la práctica, esto significa invertir en la observabilidad de las acciones de los agentes, en registros de auditoría claros para las decisiones automatizadas y en la atribución de costes a nivel de agente, de modo que, a medida que crezca la fuerza laboral digital, también lo haga la rendición de cuentas. Esta capa de control será esencial para ampliar la IA de forma segura y ayudar a las empresas a pasar de proyectos piloto aislados a resultados fiables, conformes y medibles en toda la organización.

2. Control de la inteligencia

El debate actual sobre la soberanía digital está estrechamente ligado a la cuestión de dónde reside la inteligencia de una empresa. Si el éxito de una empresa, o incluso de la economía en su conjunto, depende tanto de la integración de la tecnología, la soberanía digital deja de ser solo una cuestión para los responsables de formular políticas. Se convierte en un imperativo estratégico para las empresas.

También tiene implicaciones para la continuidad del negocio. Las tensiones geopolíticas podrían provocar interrupciones en los sistemas esenciales alojados en el extranjero, así que ¿cuál sería una estrategia segura de conmutación por error? ¿Y pueden las empresas cambiar fácilmente de proveedor y trasladar sus datos a otro lugar?

El objetivo de los líderes no debería ser controlar toda la pila tecnológica, sino decidir cuidadosamente dónde invertir en tecnología soberana para proteger sus activos más críticos, conservando a la vez la flexibilidad de recurrir a un ecosistema más amplio cuando eso genere valor. A medida que las empresas pasan de adoptar la nube a la inferencia de IA, la adaptación de modelos y la ejecución agéntica, el debate sobre la soberanía se extiende más allá de los datos y abarca la propia inteligencia. Los CEO tendrán que decidir qué capacidades deben permanecer bajo su control y en qué ecosistema confiar para ampliar la IA sin comprometer el cumplimiento normativo, la seguridad ni la independencia estratégica.

3. Control del valor empresarial

Los últimos meses han hecho añicos la ilusión de que utilizar más IA necesariamente genera más valor empresarial. En cambio, la eficiencia de la IA y la forma de medir el valor se están volviendo fundamentales. El coste por proceso automatizado, el tiempo hasta obtener resultados, los ingresos por empleado, la relación entre la inversión en IA y las mejoras de productividad, así como el impacto de las inversiones en IA en el valor para los accionistas, son métricas que exigirán directivos e inversores. Sin un enfoque disciplinado y un marco de medición claro, la IA puede convertirse en un importante factor de costes en lugar de una fuente de valor.

Para los CEO, las preguntas son: ¿cuánto estoy dispuesto a gastar y dónde pongo el límite? Si todos tienen acceso a los mismos modelos de vanguardia, ¿qué genera realmente valor empresarial? ¿Qué funciones ofrecen un alto valor en relación con el gasto en IA?

La IA crea valor empresarial cuando deja atrás la experimentación y se integra en el funcionamiento de la empresa. Eso implica modernizar los cimientos tecnológicos, desarrollar las capacidades agénticas necesarias para ampliar su uso, reinventar productos y servicios y rediseñar los procesos esenciales en torno a flujos de trabajo fiables entre personas e IA. Así pasa la IA de ser una promesa a generar un impacto medible: impulsa el crecimiento, mejora la rentabilidad y refuerza la competitividad, a la vez que empodera a los empleados.

Es hora de hablar con franqueza sobre el control de la IA

La pregunta decisiva para los CEO ya no es con qué rapidez pueden adoptar la IA. Es si pueden hacerlo de manera que genere un valor empresarial medible y, al mismo tiempo, mantenga el control de los sistemas que cada vez dirigen más sus empresas.

Tendrán éxito quienes obtengan un rendimiento sólido de la inversión en IA y decidan cuidadosamente dónde desplegarla, dónde reducir costes, qué capacidades mantener como propias y dónde las alianzas aceleran la ventaja competitiva en lugar de diluirla. En última instancia, el éxito será de quienes mantengan el control de su tecnología, su inteligencia y el valor empresarial.

Animamos a los CEO de todo el ecosistema tecnológico a abordar estos temas mediante
conversaciones francas con colegas de distintos sectores, colaboración en marcos compartidos y normas comunes, y resultados concretos que conviertan esas conversaciones en acción.

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