En Davos 2026, Elon Musk y Larry Fink hablaron sobre tecnologías transformadoras y cómo ampliarlas a gran escala.
Musk sostuvo que, si la IA, la robótica y la energía solar se desplegaran de forma más amplia, podrían abrir una era de abundancia mundial sin precedentes.
Líderes tecnológicos se reunieron en Davos para explorar cómo el uso ético de la IA y otras tecnologías emergentes se traducirá en soluciones para desafíos del mundo real.
Desde la inteligencia artificial (IA) y los robots humanoides hasta la energía solar y la vida más allá de la Tierra.
En una conversación amplia y, por momentos, algo incómoda, Larry Fink y Elon Musk analizaron cómo el progreso tecnológico actual podría determinar el futuro de la civilización. Musk habló del potencial de la IA, el auge de la robótica humanoide y los sistemas energéticos necesarios para impulsar el futuro.
El futuro de la humanidad
Musk ve un propósito común en todas sus empresas.
«Todas plantean desafíos tecnológicos muy difíciles», dijo. «Pero el objetivo general de mis empresas es maximizar la probabilidad de que la civilización tenga un gran futuro».
Dijo que la misión de SpaceX parte de una premisa sencilla pero profunda: que la vida y la conciencia podrían ser extraordinariamente raras y que «debemos hacer todo lo posible para garantizar que la luz de la conciencia no se extinga».
Mientras tanto, el papel de Tesla se centra en la energía sostenible. Según sostuvo, su trabajo en IA y robótica podría considerarse la «vía hacia la abundancia» y elevar el nivel de vida en todo el mundo, incluso erradicar la pobreza.
Estamos en la época más interesante de la historia.
—Elon Musk, CEO de Tesla; ingeniero jefe de SpaceX; director de tecnología de xAI
Elon Musk, CEO de Tesla; ingeniero jefe de SpaceX; director de tecnología de xAI
El potencial de la IA y la robótica para el crecimiento económico
Al hablar del potencial de la IA y la robótica, Musk expresó su convicción de que estas tecnologías impulsarán la economía mundial.
«Si se dispone de IA ubicua, esencialmente gratuita o casi, y de robótica ubicua», dijo, «se producirá una explosión de la economía mundial verdaderamente sin precedentes».
En particular, los robots humanoides podrían redefinir la productividad. Musk sugirió que la producción económica podría calcularse multiplicando la productividad media de un robot por el número de robots desplegados.
En ese futuro, los robots podrían realizar tareas industriales, cuidar a las personas mayores y ayudar a las familias, haciendo frente a la escasez de mano de obra y reduciendo los costos.
Fink planteó la cuestión del propósito humano en un mundo donde los robots superaran en número a las personas. Pero Musk sostuvo que la escasez y una prosperidad limitada son incompatibles con el bienestar inclusivo. «No se puede tener trabajo que solo algunas personas deban realizar y, al mismo tiempo, una abundancia extraordinaria para todos», afirmó.
Pese a los riesgos que reconoció, y al aludir a un escenario despótico como el de Terminator que nadie desea, Musk se mostró optimista: «Estamos en la época más interesante de la historia».
Necesidades energéticas
Aunque el costo de la IA está cayendo rápidamente, Musk señaló que la energía es un factor limitante y que no contamos con la capacidad de electrificación necesaria para ampliar su uso a gran escala.
«Muy pronto produciremos más chips de los que podremos encender», advirtió. Sostuvo que el factor limitante no es la capacidad de cómputo en sí, sino la electricidad necesaria para alimentar centros de datos, fábricas y sistemas de IA a gran escala.
Musk considera que la energía solar será fundamental para superar esa limitación. En la Tierra, una superficie sorprendentemente pequeña podría abastecer economías enteras. «Unos 100 por 100 millas de paneles solares bastarían para abastecer a todo Estados Unidos», dijo.
En contraste, destaca la rápida expansión de la capacidad solar y nuclear de China, mientras que las barreras arancelarias en Estados Unidos y Europa siguen condicionando la posibilidad de desplegar paneles solares a gran escala.
Musk reveló que Tesla y SpaceX trabajan por separado para construir en Estados Unidos una capacidad de fabricación solar de hasta 100 gigavatios al año.
Al mirar más adelante (aunque no tanto), señaló el espacio.
«Más allá de la Tierra, el Sol representa casi el 100 % de toda la energía», dijo Musk. Los centros de datos de IA alimentados por energía solar en el espacio, donde la luz solar es constante y la refrigeración es eficiente, podrían ser económicamente viables en unos pocos años.
Es posible que para finales de este año tengamos una IA más inteligente que cualquier ser humano...
—Elon Musk, CEO de Tesla; ingeniero jefe de SpaceX; director de tecnología de xAI
Elon Musk, CEO de Tesla; ingeniero jefe de SpaceX; director de tecnología de xAI
La economía del avance en el espacio
La automatización y la IA también están transformando la economía de los vuelos espaciales. Musk dijo que el próximo gran hito de SpaceX es la reutilización completa de su cohete Starship, lo que también podría reducir en un factor de 100 el costo de acceso al espacio.
«Si hubiera que desechar un avión después de cada vuelo, ese vuelo sería muy caro», dijo. «Si solo hay que repostar, el costo es el del combustible».
Unos costos de lanzamiento más bajos podrían hacer posibles desde grandes constelaciones de satélites hasta infraestructuras solares en el espacio y, con el tiempo, misiones tripuladas a Marte.
Además, el ritmo del progreso de la IA es exponencial. «Es posible que para finales de este año tengamos una IA más inteligente que cualquier ser humano», dijo, y añadió que en cinco años la IA podría superar la inteligencia colectiva de la humanidad.
Una mirada a largo plazo
Hacia el final de la conversación, Fink llevó el tema al terreno personal y pidió a Musk que revelara qué lo inspira. Musk remontó esa inspiración a su infancia, su afición a la ciencia ficción, la fantasía y los cómics, y su deseo de convertir la imaginación en realidad.
En esencia, describió su filosofía como una basada en la curiosidad: comprender cómo funciona el universo, qué preguntas siguen sin plantearse y cómo la tecnología puede ayudar a la humanidad a explorarlas.
Su mensaje de despedida a Davos fue de optimismo de cara al futuro:
«Animaría a todos a ser optimistas y entusiasmarse con lo bueno que nos depara el futuro. En general, creo que, para la calidad de vida, es mejor pecar de optimista y equivocarse que de pesimista y tener razón».
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