Por qué es realmente importante medir el valor de los datos

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  • La forma en que se monetizan, miden y gestionan los datos representa tanto una oportunidad como un riesgo.

  • Hasta ahora, hay muy poco consenso sobre cómo cuantificar el valor de los datos.

  • Si la definición de valor se ampliara más allá de los ingresos para incluir impactos socioeconómicos positivos en la sociedad, las empresas disfrutarían de una serie de beneficios colectivos sociales, comerciales y medioambientales.

Como señaló en una ocasión George Bernard Shaw: «Las paradojas son las únicas verdades». En lo que respecta a los datos, realmente son una paradoja. Los datos son un motor clave de la creación de valor y del desempeño empresarial, pero también uno de los activos que las empresas menos aprovechan y menos comprenden. En gran medida, no se miden, se gestionan mal y se infrautilizan. No se está materializando su enorme potencial.

La paradoja de cómo se monetizan —y cómo no—, se miden y se gestionan los datos representa tanto una oportunidad como un riesgo. Aunque el 90 % de la valoración de una empresa reside en sus activos intangibles, como la propiedad intelectual, las patentes, la marca, la reputación y la confianza de los clientes, hay muy poco consenso sobre cómo cuantificar el valor de su activo intangible más importante: los datos.

Las prácticas económicas y contables actuales sencillamente no están preparadas para medir la contribución de valor de los datos, porque no tienen en cuenta los atributos únicos que los diferencian de los bienes y servicios tradicionales. Los datos son diferentes del trabajo, el capital o el petróleo. Se pueden copiar y compartir indefinidamente con un coste cercano a cero, utilizar simultáneamente para múltiples fines, no se agotan y generan más datos al usarse. Los economistas consideran que los datos son un activo no rival, no agotable y generativo. No existe ningún otro activo con estas características extraordinarias.

Normas para medir el valor de los datos

Es justo decir que el uso colaborativo de datos para abordar algunos de los desafíos más difíciles del mundo podría estar enfrentándose a obstáculos. Mientras que los defensores del lado de la demanda —en su mayoría, donantes internacionales, empresas emergentes de tecnología, economistas con visión de futuro y académicos— siguen impulsando el avance, se ha progresado menos en el lado de la oferta, entre los titulares de datos del sector privado.

Dos problemas persistentes obstaculizan los intercambios de datos entre el sector público y el privado: la falta de confianza y la ausencia de una economía evidente y sostenible. Tanto los titulares de datos como las personas a las que estos se refieren tienen profundas preocupaciones sobre su privacidad, seguridad y uso adecuado. Además, aún no se han establecido formalmente los aspectos económicos cuantificables de los intercambios de datos entre los sectores público y privado.

Parece que el viejo axioma «lo que se mide se hace» podría ser la raíz de que el sector privado siga al margen cuando se trata de participar activamente en los intercambios de datos entre los sectores público y privado. Como señala un informe reciente del Foro Económico Mundial sobre la valoración de datos: «La incapacidad de medir tanto el valor real como el potencial de los datos conduce a la complacencia en la gobernanza de datos, el análisis y el intercambio de conocimientos y, en última instancia, a la incapacidad de materializar todo el valor de los datos».

Lamentablemente, en los intercambios de datos entre los sectores público y privado, hay muy poca ventaja para quienes se mueven primero. Los riesgos superan a las recompensas, sobre todo al principio. El número de iniciativas de colaboración público-privada en materia de datos que fracasan supera aproximadamente en una proporción de casi 10 a 1 al de las que tienen éxito. El mayor obstáculo es la dificultad para medir el valor de los datos que aportan las empresas. Como afirma un artículo reciente de MIT Sloan Review, «Las organizaciones tienden a centrarse más en los costes de almacenar, proteger y acceder a enormes cantidades de datos, y de analizarlos, que en transformarlos, cuantificar su valor empresarial o compartirlos».

Nuevos enfoques para medir el valor de los datos

Se necesitan nuevos enfoques para que las empresas midan el valor del impacto que pueden generar los intercambios de datos entre los sectores público y privado, así como el valor de los propios datos. Es fundamental comprender mejor cómo la colaboración en materia de datos puede crear valor compartido. El creciente compromiso de la comunidad mundial de directores ejecutivos con el avance de los principios del capitalismo de las partes interesadasmediante modelos de negocio orientados al impacto constituye un punto de partida ideal para ese proceso. A medida que los consejos de administración dan cada vez más prioridad a los factores medioambientales, sociales y de gobernanza, se exige a los líderes empresariales que logren resultados sostenibles para el planeta y una prosperidad compartida para sus habitantes.

Entonces, ¿por dónde empezamos para liberar plenamente todo el potencial de los datos? La mentalidad de los titulares de datos empresariales debe cambiar de tres maneras:

1. Una dimensión del cambio consiste en que los líderes empresariales amplíen la definición de lo que significa el término «monetización de datos». La pregunta «¿Cómo podemos generar valor a partir de los datos?» debe ir más allá de la idea limitada de vender datos a cambio de una compensación directa en ingresos. Como señala el libro Infonomics, la monetización de datos debe abarcar una gama más amplia de formas directas e indirectas en que los datos pueden mejorar de manera cuantificable las operaciones empresariales, fortalecer las relaciones con los gobiernos, abordar las preocupaciones sobre ciberseguridad, mejorar la reputación de marca, estrechar las relaciones con los clientes y fomentar la participación en las comunidades locales.

2. Los líderes del sector también deben elegir un problema. Los mercados se forman cuando se reducen colectivamente los riesgos compartidos. El acceso a nuevos tipos de datos puede aportar nuevos conocimientos y mejorar la toma de decisiones colectiva para gestionar desafíos globales complejos. Cuanto mayor sea el compromiso con abordar los riesgos sistémicos a largo plazo y menor la apuesta por el solucionismo basado en datos, antes podremos generar un impacto cuantificable que permita afrontar los desafíos más complejos del mundo.

3. El tercer ámbito en el que deben centrarse los líderes empresariales es ampliar su visión más allá de los estrechos límites corporativos y considerar el impacto medioambiental y socioeconómico más amplio que pueden tener en la sociedad. Algunos de los casos de uso más impactantes de la colaboración en materia de datos entre los sectores público y privado surgen cuando el objetivo compartido es lograr resultados cuantificables en beneficio del bien común (de manera equitativa, inclusiva y accesible para todas las partes interesadas).

Cambiar la mentalidad

Los nuevos proyectos piloto de intercambio de datos en Colombia e India —que se están llevando a cabo en la Red de Centros para la Cuarta Revolución Industrial del Foro Económico Mundial— ofrecen la oportunidad de observar el cambio de mentalidad de los líderes empresariales a la hora de evaluar el valor de los datos. Un nuevo informe técnico del Centro para la Cuarta Revolución Industrial de Colombia destaca un nuevo intercambio de datos entre los sectores público y privado, denominado Proyecto Moonshot, y cómo se basa en incentivos comerciales para acelerar la transición a cero emisiones netas en el sector energético y de servicios públicos del país.

Asimismo, en India, un nuevo intercambio de datos para la agricultura sostenible está identificando los incentivos comerciales para que los grandes titulares de datos compensen equitativamente a los pequeños agricultores por el uso de los datos que estos generan. Al recurrir a un conjunto común de herramientas para acordar colectivamente resultados compartidos, se pueden identificar de manera más explícita nuevos enfoques para detectar los riesgos empresariales, operativos, jurídicos, técnicos y sociales del uso colaborativo de datos.

Es fundamental que las empresas comprendan mejor la naturaleza única de los datos para posibilitar la creación de valor compartido. Si amplían su definición de valor más allá de los ingresos para incluir impactos socioeconómicos positivos en la sociedad, disfrutarán de una serie de beneficios colectivos sociales, comerciales y medioambientales. Como se señala en el nuevo libro de MIT Connection Sciences titulado Building the New Economy: Data as Capital, «Estamos pasando de los macrodatos a los datos compartidos». Los intercambios de datos entre los sectores público y privado desempeñarán un papel fundamental en la aceleración de esa transición.

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