La carne contiene algunos nutrientes importantes, pero no es esencial para llevar una dieta saludable. Muchas personas, especialmente los hombres de los países occidentales, consumen demasiada, en promedio. Pese a los intereses creados que desean mantener esta situación, predominante en la mayoría de los países occidentales, hay muy buenas razones para moderar el consumo de carne.
Un amplio conjunto de pruebas sugiere que los vegetarianos presentan tasas más bajas de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 e hipertensión. Un estudio de 2013 con más de 70.000 personas en Estados Unidos halló una reducción del 12 % en las muertes prematuras entre los vegetarianos, y los estudios de poblaciones longevas y saludables muestran un consumo moderado de carnes rojas.
Está claro que los consejos de dar prioridad a los alimentos de origen vegetal y reducir el consumo de carne deberían considerarse ya parte de las recomendaciones de alimentación saludable que ofrecen médicos y nutricionistas. Sobre todo porque se han desmentido los mitos de que una dieta vegetariana provoca niveles insuficientes de hierro o proteínas. Sin embargo, un informe reciente de un comité asesor de nutrición de Estados Unidos que propone precisamente esto ha sido objeto de críticas.
Bajo ataque
El informe científico del comité asesor de las pautas alimentarias de 2015 servirá de base para las últimas pautas alimentarias de Estados Unidos, que buscarán frenar la creciente prevalencia nacional de enfermedades relacionadas con el estilo de vida.
La mitad de los adultos estadounidenses padece una o más enfermedades crónicas prevenibles, y más de dos tercios de la población adulta y un tercio de los niños tienen sobrepeso o son obesos. (Los australianos no se quedan muy atrás: más del 60 % de los adultos y el 25 % de los niños tienen sobrepeso o son obesos).
El informe estadounidense ha sido noticia por sus recomendaciones de eliminar las restricciones sobre los huevos y por aconsejar que se limite la carne roja, así como los cereales refinados y los alimentos y bebidas azucarados.
Las pautas alimentarias australianas nunca han restringido los huevos, pero el conjunto más reciente, publicado en 2013, formuló recomendaciones similares sobre evitar grandes cantidades de carne roja, especialmente en el caso de los hombres. De hecho, desde la publicación del primer conjunto en 1981, nuestras pautas han destacado la necesidad de consumir más alimentos de origen vegetal, entre ellos verduras, legumbres, frutos secos, semillas y cereales (integrales, en lugar de productos de cereales refinados).
Pero el comité estadounidense ha recibido críticas bastante enérgicas del Instituto Norteamericano de la Carne y de otros grupos de la industria cárnica por centrarse en el impacto de la dieta en la salud humana y el medio ambiente. El informe afirma:
Las principales conclusiones sobre las dietas sostenibles fueron que una dieta con más alimentos de origen vegetal, como verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos y semillas, y menos calorías y alimentos de origen animal, favorece más la salud y se asocia con un menor impacto ambiental que la dieta estadounidense actual.
La carne y el medio ambiente
Según el informe, seguir sus recomendaciones daría lugar a:
menores emisiones de gases de efecto invernadero y un uso más favorable de la tierra, el agua y la energía que los patrones alimentarios actuales de Estados Unidos.
No es el único informe que señala el impacto del consumo de carne en el cambio climático. Se calcula que las emisiones de gases de efecto invernadero del sector ganadero, principalmente metano y óxido nitroso, representan el 14,5 % del total mundial. Esto supera las emisiones directas del sector del transporte.
Un informe del centro de estudios británico Chatham House, publicado a finales del año pasado, también reconoce que modificar el consumo de carne es una de las estrategias para reducir la magnitud del cambio climático.
A muchas personas les gusta comer carne y no desean adoptar una dieta vegetariana. Para ellas, la buena noticia es que un consumo moderado de carne es compatible tanto con la salud como con los beneficios ambientales. Incluir al menos algunas comidas principales con menos carne y más legumbres, frutos secos, semillas y verduras será bueno no solo para la salud, sino también para el medio ambiente.
Este artículo se publica en colaboración con The Conversation. Lee el artículo original.
La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: Malcolm P Forbes es investigador asociado del Centre for Research Excellence in Chronic Disease Prevention and Care de James Cook University. Rosemary Stanton es nutricionista y becaria visitante en UNSW Australia.
Imagen: Vacas se alimentan en una granja lechera. REUTERS/Eduard Korniyenko
